Inversiones San Carlos SpA, filial de la compañía canadiense Innergex, ingresó nuevamente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto «Central Hidroeléctrica San Carlos», mediante la presentación de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).
La iniciativa contempla una inversión estimada de US$420 millones y la construcción y operación de una central hidroeléctrica de pasada de 154,4 MW de capacidad instalada en el río Biobío, en la región homónima.
El proyecto se localizaría en el sector de San Carlos de Purén, en el límite de las comunas de Los Ángeles y Mulchén, aproximadamente a 1.200 metros aguas arriba del antiguo puente de la Ruta 5 Sur, actualmente correspondiente a la ruta Q-619.
La central estaría compuesta por una barrera fija y pretiles de cierre en ambas riberas del río, una barrera móvil para el control de crecidas y una casa de máquinas con tres unidades de generación. Estas últimas considerarían dos turbogeneradores principales y una unidad secundaria, todos equipados con turbinas tipo Kaplan.
En conjunto, las unidades tendrían una capacidad instalada de 154,4 MW y estarían diseñadas para operar con un caudal nominal de 750 m³/s: 660 m³/s destinados a las turbinas principales y 90 m³/s a la unidad secundaria, que utilizaría el caudal ecológico.
Asimismo, la energía generada sería evacuada mediante una subestación elevadora, ubicada junto a la casa de máquinas, y una línea de Alta Tensión de aproximadamente 650 metros, que se conectaría con una línea asociada a la Subestación Mulchén para su incorporación al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Tramitación ambiental
Cabe recordar que la iniciativa ya había sido sometida al SEIA durante 2022. Su primera presentación fue retirada por la empresa en mayo de ese año, mediante una solicitud de desistimiento. Posteriormente, la compañía ingresó nuevamente el Estudio de Impacto Ambiental en junio, pero el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) puso término anticipado a ese procedimiento en agosto de 2022, conforme al artículo 15 bis de la Ley 19.300.
En ese periodo, el proyecto también recibió observaciones de organismos públicos y autoridades locales. Entre los reparos planteados por el Gobierno Regional del Biobío figuraban la evaluación de los efectos sobre el río y las comunidades del territorio, la suficiencia de las medidas de mitigación, reparación y compensación, y el análisis de la pérdida de servicios ecosistémicos en el área que sería inundada.
De esta manera, el nuevo ingreso corresponde a un tercer proceso de evaluación ambiental para la iniciativa, que vuelve a ser presentada ante el organismo ambiental.
Construcción y operación
De acuerdo con los antecedentes ingresados, la fase de construcción tendría una duración estimada de 43 meses y consideraría una dotación promedio de 490 trabajadores, con un máximo de 906 personas. Para esta etapa se habilitarían instalaciones de faena, una planta de áridos y hormigón, caminos temporales y otras obras de apoyo.
Las obras permanentes abarcarían una superficie aproximada de 682 hectáreas e incluirían las estructuras hidráulicas, la casa de máquinas, el canal de restitución, caminos, la subestación eléctrica y la línea de alta tensión.
La fase de operación tendría una duración estimada de 50 años, con una dotación promedio de seis trabajadores y un máximo de 40. En tanto, la etapa de cierre o abandono se extendería por 12 meses. Además, el documento presentado detalló que el proyecto contempla iniciar su fase de construcción en enero de 2030 y comenzar su operación en septiembre de 2033.