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Olacde pone el foco en las redes de distribución ante avance de la electromovilidad en la región

Feb 20, 2026

La organización abrió el debate sobre los efectos que conlleva un mayor número de vehículos eléctricos.

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía presentó el curso «Impacto de la Incorporación de la Movilidad Eléctrica sobre las Redes de Distribución», una instancia de formación orientada a analizar uno de los principales desafíos que enfrenta hoy el sector eléctrico regional: la creciente penetración de la electromovilidad y sus efectos técnicos y operativos en las redes, especialmente a nivel de distribución.

Durante la sesión inaugural, Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLACDE, subrayó la necesidad de fortalecer la integración energética regional y preparar los sistemas eléctricos para acompañar la transición hacia tecnologías más limpias y eficientes, destacando que la movilidad eléctrica debe integrarse como un eje estructural dentro de la planificación energética.

Desde el ámbito académico, Dennis Rivera, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, expuso estudios enfocados en sistemas eléctricos con limitaciones estructurales, aportando herramientas de modelación y evaluación adaptadas al contexto centroamericano. En su análisis, enfatizó que la incorporación masiva de vehículos eléctricos exige considerar capacidad de red, infraestructura disponible, costos y realidades económicas de cada país.

En la misma línea, Gloria Alvarenga, directora de Integración, Acceso y Seguridad Energética de OLACDE, destacó la importancia de fortalecer capacidades técnicas e institucionales para anticipar los efectos de la nueva demanda eléctrica sobre las redes de distribución y resguardar la confiabilidad del suministro.

Desafíos del sistema

Durante el curso, Jonathan Muñoz Tábora, también de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, dio a conocer evidencia técnica que demuestra que la expansión de la movilidad eléctrica ya genera impactos concretos en las redes de distribución. Explicó que la carga rápida —con requerimientos entre 40 y más de 80 kW por punto— puede provocar variaciones bruscas de demanda, caídas de tensión, mayores exigencias sobre alimentadores y transformadores, además de distorsión armónica asociada a la electrónica de potencia.

Las discusiones coincidieron en que la electromovilidad está avanzando hacia esquemas de carga inteligente, con tarifas horarias, precios en tiempo real y plataformas de gestión de recursos energéticos distribuidos (DERMS), donde los vehículos eléctricos comienzan a operar como activos de flexibilidad del sistema, incluso mediante esquemas Vehicle-to-Grid (V2G).

El análisis de casos como el de Honduras evidenció que la recarga en horas punta puede intensificar problemas de sobrecarga y tensión, mientras que la carga en horas valle resulta más viable desde el punto de vista técnico. Esto confirma que la planificación de la electromovilidad debe coordinar ubicación de cargadores, horarios de operación, capacidad de red y señales tarifarias.

El mensaje final del curso fue claro: la movilidad eléctrica ya no es sólo una transformación del transporte, sino un nuevo componente operativo del sistema eléctrico que exige planificación rigurosa, digitalización de redes, gestión activa de la demanda y marcos regulatorios adecuados para avanzar hacia sistemas energéticos más flexibles, resilientes y sostenibles en América Latina y el Caribe.

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