El Ministerio de Energía realizó el seminario “Energía 2030: Del diagnóstico a la acción”, encuentro encabezado por la ministra Ximena Rincón; el subsecretario Hugo Briones; y el expresidente Eduardo Frei. La instancia reunió a autoridades, especialistas, representantes de la academia y actores vinculados al desarrollo energético nacional para abordar los desafíos que enfrenta el sistema eléctrico chileno.
Durante su presentación, el expresidente Frei y hoy presidente del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), sostuvo que Chile vive una “revolución” en materia energética, marcada por el crecimiento de las energías renovables, especialmente la solar y la eólica. Sin embargo, advirtió que ese avance no ha sido acompañado con la misma velocidad por la infraestructura necesaria para transportar la electricidad desde las zonas de generación hacia los principales centros de consumo.
El exmandatario enfatizó que la energía eléctrica debe ser entendida como una ventaja competitiva y como un motor del desarrollo del país. En esa línea, planteó que el diagnóstico ya está hecho y que el desafío central es pasar a la acción, con decisiones que permitan aprovechar la capacidad renovable instalada y evitar que parte de esa energía se pierda por falta de transmisión adecuada.
Transmisión: el principal cuello de botella
Uno de los puntos más relevantes de la exposición fue la transmisión eléctrica. Frei resaltó que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) enfrenta una asimetría entre la capacidad de generación renovable y la infraestructura disponible para llevar esa energía al resto del país. A su juicio, la falta de líneas suficientes y modernas constituye el cuello de botella más importante del sector.
Según planteó, Chile cuenta hoy con una alta participación de energías renovables en su matriz, pero una parte de esa capacidad no logra ser plenamente utilizada debido a restricciones de transmisión. En ese contexto, llamó a acelerar la construcción de nuevas líneas, renovar infraestructura antigua y establecer procedimientos que permitan ejecutar estas obras en plazos compatibles con las necesidades del país.
Frei comparó los actuales tiempos de desarrollo de proyectos con experiencias anteriores, recordando que en décadas pasadas se ejecutaron líneas de transmisión de gran escala en plazos considerablemente menores. En esa línea, sostuvo que no resulta razonable que obras críticas tarden ocho años en materializarse y planteó que el país debe revisar sus mecanismos de tramitación, expropiaciones y coordinación institucional. En esa línea, y a propósito de la iniciativa Los Cóndores – Río Diamante, Frei dijo que “hoy día inventan la ranita, inventan todo para no aprobar los proyectos”.
Las tareas planteadas
Entre las principales tareas planteadas por el expresidente figuran destrabar y acelerar las obras de transmisión, actualizar el marco regulatorio del sector eléctrico, incorporar nuevas tecnologías, avanzar en almacenamiento mediante baterías y retomar la discusión sobre medidores inteligentes.
También subrayó la necesidad de fortalecer la integración energética regional y de mejorar la infraestructura habilitante para nuevos polos de desarrollo, como puertos y obras asociadas a proyectos de hidrógeno verde, donde además advirtió que para ello hará falta que los parques eólicos se extiendan por todo Chile.
En materia de transmisión, Frei fue particularmente enfático al mencionar que el país debe “hacer las líneas” que permitan conectar la generación renovable con la demanda. A su juicio, si ese problema no se resuelve, otros avances tecnológicos o de inversión perderán eficacia, ya que la electricidad disponible no podrá ser aprovechada plenamente por hogares, industrias y proyectos productivos.
El exmandatario también apuntó a la necesidad de modernizar un marco regulatorio que, según dijo, fue diseñado para una realidad energética distinta, dominada por generación hidráulica, carbón y petróleo. Con la irrupción de fuentes renovables, generación distribuida, baterías y nuevas formas de consumo, sostuvo que la normativa debe adaptarse para responder al escenario actual.
Almacenamiento y medidores inteligentes
Otro de los ejes abordados fue el almacenamiento. Frei destacó el rápido avance de las baterías en el norte del país, tecnología que permitiría reducir los vertimientos de energía renovable y utilizar la generación solar más allá de las horas de mayor producción. No obstante, recalcó que estas soluciones deben ir acompañadas de inversión y planificación para convertirse en una respuesta sistémica.
En paralelo, cuestionó lo atrasado que está el país en la implementación de medidores inteligentes, tecnología que, según afirmó, permitiría gestionar mejor el consumo, facilitar la incorporación de paneles solares en viviendas, comercios e industrias, y entregar información más precisa a los usuarios. El expresidente sostuvo que la falta de avance en esta materia refleja una brecha tecnológica que el país debe abordar.
Frei vinculó estos desafíos con la seguridad del sistema eléctrico y recordó episodios recientes de interrupciones masivas del suministro. Según planteó, la combinación de infraestructura insuficiente, regulación desactualizada e incorporación tardía de tecnologías puede generar condiciones de vulnerabilidad en la red.
Permisos e inversión
El expresidente también abordó los tiempos de tramitación de proyectos de infraestructura y energía. En su presentación, llamó a revisar los procedimientos que, en su opinión, han retrasado iniciativas relevantes en distintos sectores. Sin desconocer la importancia de la evaluación ambiental y la participación institucional, planteó que Chile requiere reglas más eficientes y certezas para concretar inversiones estratégicas.
En el cierre de su presentación, Frei manifestó que no hay tiempo que perder y que las medidas deben ser impulsadas principalmente por el Gobierno, con apoyo técnico de instituciones y actores del sector. “Hay que apurar el paso”, fue el mensaje central de su intervención, en la que insistió en que resolver los problemas de transmisión, regulación y tecnología es clave para que la energía eléctrica contribuya efectivamente al desarrollo de Chile y a la atracción de nuevas inversiones.