La energía ha evolucionado más allá de ser una mera cuestión técnica, a estar, en la actualidad, intrínsecamente relacionada con la geopolítica, la seguridad, la competitividad y las interacciones entre naciones. En este marco, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) junto con el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile dio inicio a la tercera cohorte del Diplomado en Integración Regional y Diplomacia Energética 2026.
Cabe mencionar que el programa reúne a 57 profesionales procedentes principalmente de Cancillerías, Ministerios de Energía y otras instituciones públicas de 22 países de la región.
Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Olacde, enfatizó que los recientes acontecimientos globales han acentuado la relevancia de la diplomacia energética y subrayó la necesidad de abordar el tema energético desde una óptica más amplia. “La gestión energética es multifacética”, afirmó, agregando que además incluye aspectos técnicos, ambientales y tecnológicos, así como transformaciones productivas, políticas públicas y dinámicas geopolíticas.
Asimismo, resaltó que el objetivo del diplomado no sólo consiste en impartir conocimientos sino también en fomentar redes regionales, compartir vivencias y entender las diversas realidades energéticas en América Latina y el Caribe.
Unir países más allá de los sistemas eléctricos
Durante su intervención inaugural, Rodrigo Rodríguez, secretario de Energía de Panamá, destacó que hoy en día la energía es esencial para la competitividad, seguridad, desarrollo social y cooperación. “La diplomacia energética actúa como una herramienta estratégica para fortalecer relaciones regionales, facilitar diálogos y crear soluciones conjuntas”, subrayó.
Rodríguez citó como ejemplo el futuro proyecto de interconexión eléctrica Panamá-Colombia; una iniciativa que abarcará aproximadamente 500 kilómetros con una capacidad de intercambio estimada en 400 MW. Este desarrollo tiene el potencial para convertirse en un enlace estratégico entre los mercados eléctricos centroamericanos y sudamericanos. Sin embargo, advirtió que contar con infraestructura no garantiza por sí solo una verdadera integración, recalcando que también es necesario armonizar regulaciones existentes, establecer acuerdos adecuados atender las dimensiones ambientales y sociales para asegurar que las comunidades se beneficien.
Gloria Alvarenga, directora de Integración, Acceso y Seguridad Energética de la Olacde, enfatizó que el propósito del programa es cultivar una perspectiva integral que permita a los participantes regresar a sus respectivos países equipados con herramientas más efectivas para fortalecer sus agendas energéticas nacionales.
De igual manera, Ricardo Gamboa, subdirector del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, destacó “el valor singular que representa reunir profesionales provenientes de diferentes instituciones en 22 países; esto permite complementar el aprendizaje académico con un enriquecedor intercambio regional”.
Composición paritaria
Un aspecto especialmente relevante de esta tercera cohorte es su composición paritaria: la mitad de los profesionales inscritos son mujeres. Esta participación se alinea con el compromiso de Olacde de promover la equidad de género, fortalecer la inclusión y generar mayores oportunidades para que más mujeres contribuyan a la formulación de políticas públicas, la integración regional y la toma de decisiones estratégicas que marcarán el futuro energético de la región.
Desde los organismos se subrayó que con esta tercera cohorte del programa diplomático mencionado anteriormente, Olacde junto con la Universidad de Chile refuerzan un espacio formativo regional destinado a preparar profesionales capaces tanto comprender cómo gestionar una realidad cada vez más evidente: dentro del nuevo contexto mundial actual, la energía también se genera desde enfoques diplomáticos.