Con la ciudad de Santiago como telón de fondo, desde el Mirador Copernicus del Cerro San Cristóbal, la ministra de Energía, Ximena Rincón, presentó el jueves ante representantes de la industria, la sociedad civil, organismos internacionales, municipios y la academia, la Ruta Energética 2026–2030, hoja de trabajo que define las prioridades del sector para el período de gobierno. La instancia incluyó la entrega formal del documento a los presidentes de los Consejos de la Sociedad Civil del Ministerio de Energía, la SEC, la CCHEN y la CNE, y un panel de conversación sobre los desafíos de implementación.
“Sin energía, no hay desarrollo. La energía es una condición habilitante para mejorar la vida de las familias, impulsar el desarrollo, fortalecer la seguridad del país y avanzar hacia una transición energética justa, segura y sostenible”, destacó la ministra Ximena Rincón.
“Esta Ruta no pretende resolver todos los desafíos de un día para otro, pero sí ordenar el camino: estabilizar las cuentas de las personas, seguir mejorando la calidad del suministro, reducir la pobreza energética, acelerar la transición, habilitar infraestructura, destrabar inversión y modernizar el Estado”, agregó la secretaria de Estado.
Según cifras entregadas por la cartera, más del 60% de la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) corresponde actualmente a fuentes renovables y cerca de dos tercios de la generación eléctrica de 2025 provino de estas tecnologías. Además, la capacidad de almacenamiento energético aumentó desde 73 MW en 2023 a cerca de 1.700 MW operativos a febrero de este año.
La hoja de ruta se estructura en seis ejes estratégicos: energía competitiva y justa para hogares y pymes; seguridad y resiliencia del sistema; transición energética; infraestructura habilitante; energía como motor de inversión y desarrollo; y modernización institucional.
Entre las principales medidas anunciadas se encuentra el ingreso de un proyecto de ley de normalización tarifaria, nuevos reglamentos para distribución eléctrica y acciones destinadas a ampliar el acceso energético en localidades rurales y aisladas.
La estrategia también incorpora una agenda para enfrentar la pobreza energética, incluyendo la creación de un visualizador territorial de brechas, programas de acondicionamiento térmico de viviendas y pilotos de cocción limpia para hogares vulnerables.

Seguridad energética
Uno de los focos del plan apunta a mejorar la resiliencia del sistema eléctrico frente a contingencias climáticas y eventos que afecten el suministro. De acuerdo con el documento, las interrupciones promedio del servicio alcanzaron las 15,2 horas durante 2025, mientras que la meta de la Política Energética Nacional apunta a reducir esa cifra a cuatro horas hacia 2035. Asimismo, el país mantiene una alta dependencia de combustibles fósiles importados, cuyas compras alcanzaron los US$13.200 millones durante el año pasado.
Para abordar este escenario, el Ministerio impulsará un proyecto de ley sobre resiliencia y calidad del suministro eléctrico, además de sistemas de monitoreo inteligente, medición avanzada y mecanismos para combatir el robo de cables y proteger infraestructura crítica.
La ruta también contempla profundizar la integración energética con países vecinos mediante proyectos de intercambio eléctrico y gasífero, especialmente con Argentina.
En materia de transición energética, el documento reconoce que el 64% del consumo final de energía en Chile continúa dependiendo de combustibles fósiles.
Por ello, el Gobierno anunció la actualización de la normativa de eficiencia energética, programas de autoconsumo para distintos sectores productivos y una serie de medidas para acelerar la electrificación del transporte.
Entre ellas destacan el ingreso de una Ley de Electromovilidad y la implementación de la Estrategia Nacional de Electromovilidad 2030.
Actualmente, el país cuenta con más de 1.000 puntos de carga para vehículos eléctricos y más de 4.400 buses de cero emisiones operando en el transporte público.
Otro de los desafíos identificados por la Ruta Energética es la falta de infraestructura para aprovechar plenamente la generación renovable. El documento advierte que los vertimientos de energía renovable superaron los 5.000 GWh anuales entre 2023 y 2024 y aumentaron a más de 6.000 GWh durante 2025, reflejando limitaciones en transmisión y almacenamiento.
Para enfrentar esta situación, el Ministerio iniciará la tramitación de una reforma al sistema de tarificación de la transmisión eléctrica y fortalecerá la planificación de obras estratégicas, incluyendo corredores de transmisión y zonas aptas para proyectos de generación y almacenamiento.
Inversión y nuevas industrias
Además, la cartera también busca consolidar al sector energético como un motor de crecimiento económico. A fines de 2025 existían US$47.650 millones en proyectos energéticos en evaluación ambiental, incluyendo iniciativas vinculadas al hidrógeno verde. Para facilitar su desarrollo, el Gobierno anunció la creación de una Mesa Interministerial de Inversión Energética Estratégica y un plan de modernización de permisos.
La ruta incorpora además el desarrollo de nuevas industrias energéticas, como combustibles sostenibles, energía eólica marina y calefacción distrital.
Asimismo, el documento contempla explorar modificaciones regulatorias y estudios de factibilidad para una eventual incorporación de reactores nucleares modulares de pequeña escala (SMR), tecnología que actualmente está siendo evaluada en diversos países como complemento a los sistemas energéticos bajos en emisiones.
La ministra Rincón resaltó que el objetivo de la estrategia es traducir los avances del sector en beneficios concretos para las personas, mediante menores costos, mayor seguridad de suministro, reducción de la pobreza energética y una transición energética compatible con el crecimiento económico del país.

Detalles de los ejes de la Ruta Energética 2026–2030
La agenda se organiza en seis ejes con acciones específicas, plazos definidos y productos concretos para darle seguimiento a su implementación:
Eje 1. Energía más competitiva y justa para hogares y MiPyMEs: incluye modernización tarifaria, acceso en zonas rurales y aisladas, reducción de pobreza energética y fortalecimiento del autoconsumo.
Eje 2. Sistema energético seguro y resiliente: actualización del plan de invierno, gestión de riesgos de desastres, protección de infraestructura crítica, e integración energética regional.
Eje 3. Transición energética y transformación del sistema: eficiencia energética, electromovilidad, bioenergía, retiro del carbón e integración de más renovables al sistema.
Eje 4. Infraestructura energética habilitante para la transición: expansión de transmisión, mejor uso de redes existentes, planificación de sistemas medianos e infraestructura de combustibles.
Eje 5. Energía como motor de inversión y desarrollo: agilización de proyectos, mesa interministerial de inversión estratégica y planes de acción en zonas clave. A fines de 2025 existían proyectos energéticos en evaluación ambiental por más de 47.000 millones de dólares.
Eje 6. Modernización de la institucionalidad energética: integración de datos del Ministerio, CNE, SEC y CCHEN, actualización de la Política Energética Nacional y revisión de la coordinación entre organismos del sector. En el marco de este eje, las instituciones del sector suscribieron un Acuerdo por un Sistema Energético Integrado.