Los caminos pendientes para la distribución eléctrica en Chile

Una nueva mirada al Valor Agregado de Distribución (VAD), a la licitación de los bloques de energía y la introducción de medición inteligente darían mayor dinamismo a este segmento de la industria.

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(Revista ELECTRICIDAD)Dentro de la industria de la electricidad, el segmento de la distribución es el que ha podido operar de manera más “tranquila”. Las empresas que se dedican a recoger energía desde las subestaciones para ser distribuida a sus clientes, ya sean estos grandes clientes o usuarios de escala pequeña, se han mantenido de forma sana y robusta en su operar durante años. Esta situación ha llevado a que el foco de debate entre la autoridad, la industria y los legisladores, esté en los otros segmentos que han encendido, hace tiempo ya, las luces de alarma, como son la generación y la transmisión de electricidad.

La falta de disponibilidad de la energía, sumado a las dificultades en cómo evacuarla, ha hecho que en la actualidad no se hable de reformas o revisiones regulatorias que se podrían aplicar a la distribución. Como señala Hugh Rudnick, consultor energético y director de Systep, “en el informe de la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico (CADE) del año pasado, hay una serie de propuestas en el ámbito de la distribución, pero de algún modo los grandes problemas que estamos teniendo en energía generada dan la impresión que ha perdido la prioridad el tema de la distribución. En las discusiones del Congreso nadie habla de las distribuidoras; la oposición habla de la carretera eléctrica y de la inversión en HydroAysén”.

Sin embargo, la realidad es que los expertos coinciden en que hay reformas regulatorias con las que podría avanzarse en este segmento, sobre todo en lo que tiene que ver con la tarificación. En otros aspectos, por el contrario, no hay consenso, como por ejemplo, la eventual introducción de la figura del comercializador eléctrico y sus beneficios para la operación del sistema y la reducción de los precios de la energía. Todos estos temas o reformas podrían haberse abordado en la formulación de una “Ley Corta III”, o sea, las reformas al negocio de la distribución que no se han materializado, pese a que se han discutido por años.

Los analistas han apuntado que la regulación tarifaria, esto es, como se define el Valor Agregado de Distribución (VAD) cada cuatro años, es un sistema que debiera revisarse.

Como explica Francisco Aguirre, director ejecutivo de Electroconsultores, “la idea original que tiene la ley es que por el lado de las empresas (eléctricas) se hace un trabajo de asesoría por parte de un consultor, que se contrapone al trabajo tarifario que hace la Comisión Nacional de Energía cada cuatro años. Resulta que se comparan los dos resultados, y dependiendo de ello, si no hay acuerdo, lo que hay que hacer es ponderar dos tercios el trabajo que hace la Comisión Nacional de Energía y un tercio el trabajo que hace el consultor de empresas”. A juicio de este analista energético, con ese sistema cada uno de los consultores contratados se orienta hacia el interés del contratante, esto es, “el consultor de la CNE hacia el abaratamiento del Valor Agregado de Distribución, y el consultor de las empresas, hacia su encarecimiento. Se ha concluido que ese sistema es malo, por lo tanto claramente hay un cambio que hacer respecto a la regulación tarifaria”, indica Aguirre.

Dentro de las propuestas para modificar este sistema, Rudnick señala que la CADE en su informe hace referencia a este tema, y propone una medida concreta, la que es llevar el estudio del VAD al Panel de Expertos, para que éste acerque las posiciones. “Parece ser una muy buena idea, y no este ‘un tercio-dos tercios’, que realmente es bastante pernicioso, con las dos partes tratando de irse en condiciones extremas, y que el Panel de Expertos de algún modo acerque posiciones. Se supone que teóricamente debiera haber un esfuerzo de ambas partes de irse al centro. Hay que hacer buenos estudios, tanto de parte de las distribuidoras como de la CNE, y estos estudios deberían entrar a competir en un ejercicio que se realice en ese nivel”, explica a Revista ELECTRICIDAD quien es también académico de la Universidad Católica.

Un tema que preocupa a las distribuidoras es el alto precio de la energía y sus repercusiones. En palabras de Rodrigo Castillo, director ejecutivo de Empresas Eléctricas AG, “dada nuestra responsabilidad como compradores de energía para nuestros clientes, y dada nuestras posibilidades, por lo tanto en los precios que transferimos a nuestros clientes, evidentemente nos preocupa, y mucho, los enormes costos que está teniendo la energía. Nos preocupa, porque los clientes restringen sus consumos cuando suben mucho las tarifas, y no por buenos motivos, como son la Eficiencia Energética. Por eso, estamos preocupados en perfeccionar el mercado de la oferta de la energía, a efectos de que los precios que resultan para nuestros clientes sean los más transparentes posibles”.

En relación a los altos costos de la electricidad, mucho se ha discutido en las últimas semanas respecto a los beneficios de introducir en el mercado eléctrico chileno la figura del comercializador, tema que se analizó en encuentros como el último seminario organizado recientemente por el Cigré o las Jornadas de Derecho de Energía de la Universidad Católica. Sin embargo, en este punto no hay consenso. En la perspectiva de Castillo, “mientras en Chile tengamos la enorme restricción de oferta energética que vivimos, la verdad es que parece un poco difícil pensar en un tercero que pueda estar comprando y vendiendo energía, cuando lo que no hay es energía. Pero, dejando esa actual restricción de lado, si los clientes van a sentir mayor libertad de acción producto de los comercializadores, no tenemos ningún inconveniente de incorporar ese elemento a la discusión sobre reformas en distribución”. Una visión similar tiene Rudnick, quien indica que en Systep ya se han hecho estudios sobre esta materia: “El tema de la disponibilidad es mucho más contundente. Si a las licitaciones de las distribuidoras no se presentan empresas, como la licitación de CGE que se declaró desierta recientemente, ¿Quiénes van a competir en una eventual licitación del comercializador? Me parece que es inoportuno. Lo creo en un mercado donde exista mucha mayor inversión en generación, ahí podría ser, pero hoy día no lo veo para nada atractivo entrar a un cambio legal en esa materia. El Gobierno no lo ha manifestado y la oposición tampoco, y para mi es totalmente extemporáneo”.

Una visión distinta tiene Aguirre. Para el consultor, la introducción del comercializador eléctrico como un agente más del mercado podría hacer que este actor pudiera intervenir en los contratos, particularmente de los clientes libres, ya sea en el sistema de generación o en el de distribución. Esta figura obtendría buena información a nivel de mercado y así convertirse en un agente confiable y que tenga respaldo financiero, para poder hacer contratos más beneficiosos para los clientes. “A nivel de generación, creo que esto es indispensable, porque hoy día, los generadores están desalineados con lo que son los intereses de los clientes, porque el agente comercializador que ellos tienen, que son actualmente los gerentes comerciales de las empresas, está haciendo contratos en que reciben una renta por encima del costo marginal, por lo que en la práctica deja de interesarle cuál es la magnitud de ese costo marginal”, critica Aguirre.

Por el lado de los actores de la distribución, también se generaría más competencia, ya que a juicio del director ejecutivo de Electroconsultores, “bajo el alero de la ley, se supone que los clientes libres de las áreas de distribución pueden serlo no sólo de la empresa distribuidora, sino que pueden serlo de un agente externo como es el generador, pero han estado cautivos por distintas razones, dadas por las empresas distribuidoras durante todo este tiempo. Con la aparición de un agente comercializador, lo que se va a hacer es agilizar y darle dinamismo competitivo a los contratos de los numerosos clientes libres que deberíamos tener a nivel de distribución, y que hoy jamás van a salir de ahí, porque no tienen ninguna posibilidad de superar la cautividad que tienen”.

En lo que sí hay consenso dentro de la industria es en revisar y reformular el proceso de licitaciones de bloques de energía. En la visión de Rodrigo Castillo, el sistema de licitaciones de bloques de energía que se creó a partir de 2004, fue exitoso para capear la crisis del gas argentino, pero al día de hoy se hace “evidente” que es necesario establecer un mecanismo de licitaciones que fomente más la competencia, que dé más tiempo a nuevos entrantes para poder participar en estas licitaciones y que genere más incentivos para participar en las licitaciones. Dentro de las soluciones, el director ejecutivo de Empresas Eléctricas apunta a las siguientes reformas: “En primer lugar, establecer un plazo para la entrega de energía a partir del momento en el cual se celebran los contratos o se llaman a licitación, que sea más largo que los tres años que tenemos hoy; en segundo lugar, establecer un mecanismo en virtud del cual eventualmente existan bloques diferenciados, con bloques grandes, que incentiven las nuevas inversiones, pero al mismo tiempo poder tener eventualmente bloques buffer, es decir, bloques más variables que permitan irse adaptando a variaciones que puedan haber en la demanda con un tiempo de anticipación menor, y por lo tanto no estresar el sistema con la necesidad de hacer proyecciones a un plazo tan largo; lo tercero que planteamos, es la revisión de los indexadores. Hoy los costos a los cuales las generadoras indexan los precios no necesariamente reflejan la realidad de los costos de la empresa generadora”.

Otro punto que señalan los expertos es muy importante de cara al futuro, es poder entregarle al cliente herramientas para que puedan gestionar su demanda de electricidad de manera más eficiente e informada, y que también tenga la posibilidad de generar e inyectar electricidad al sistema, a través de la inteligencia en las redes eléctricas, con tecnologías que ya están disponibles en el mercado. Como destaca Aguirre, “dentro de lo nuevo está el tema del Net Metering, proyecto que en términos conceptuales consiste en establecer sistemas de medición modernos que permitan que la red eléctrica tenga productores menores de generación de electricidad. El Net Metering es un medidor que ya no funciona sólo para un lado, y que es capaz de discriminar entre las horas punta y las no punta”.

Para Castillo en tanto, estas herramientas permiten al cliente tener un control muy superior al que tienen hoy en la forma que consumen energía. Como explica a Revista ELECTRICIDAD, “la energía no cuesta lo mismo en cualquier día del año, a cualquier hora del día. Desde el punto de vista del costo, existe enorme diferencias en función de cuál es la época del año, cuál es el día de la semana y cuál es la hora del día en la cual consumimos energía, y hoy día no somos capaces de transferirle al clientes la posibilidad de poder gestionar la forma en cómo consume energía para poder aprovechar esos elementos. Sí se logra aplanar la demanda (a nivel de industria), el ahorro en infraestructura, y por lo tanto, en la necesidad de generar, transmitir y distribuir energía, es enorme”.

Fuente /REVISTA ELECTRICIDAD

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