(La Tercera)
Laurence Golborne:
En caso de ser elegido, ¿qué tan relevante será superar todos los problemas energéticos?
La energía es clave para la competitividad de la economía y Chile tiene los costos más altos de América. Eso impacta a las grandes empresas, pymes y hogares. Las personas pagan cuentas de luz muy caras.
Para resolver el problema se deben usar varias vías. Una es la eficiencia energética. La pequeña industria, que tiene un motor eléctrico que consume mucho, porque es de los 70 u 80, podría usar tecnología moderna e invertir para obtener uno que gaste la mitad o un cuarto. Hoy no tenemos mecanismos que ayuden e incentivar el recambio. Lo segundo es desarrollar proyectos de envergadura. Debemos llegar a un consenso amplio que nos permita avanzar en una matriz energética de largo plazo.
Las bases técnicas de ese acuerdo están en el documento del Consejo Asesor de Desarrollo Eléctrico que creé cuando era ministro de Energía. Ahí hay un elemento muy valioso para poder llegar ahora a consensos políticos.
¿Qué energía privilegiará?
Hay que avanzar fuertemente en tener una base de desarrollo termoeléctrico (gas y carbón), como en el resto de los países. En el mundo, las plantas de carbón son viables, incluso en medio de ciudades, con las condiciones de control medioambiental adecuadas. Esto involucra inversiones, como precipitadores y filtros. Además, hay que aprovechar las capacidades hidroeléctricas al máximo a través de grandes y pequeños proyectos. Una tercera fuente son las energías renovables no convencionales. Debemos elaborar políticas para que tengan elementos de competitividad adecuados.
Pero la ciudadanía se opone a casi todos los proyectos eléctricos.
Debemos hacer un trabajo de educación. No hay una tecnología que sea mala o buena per sé. Todas tienen impacto en el medioambiente. Lo que debemos definir es qué tipos de impactos son los que la sociedad está dispuesta a aceptar y en base a esos criterios definir qué obras se realizarán. Además, debemos establecer mecanismos para que los proyectos puedan llevarse adelante y que nuestra institucionalidad sea suficientemente robusta para que una empresa que cumplió con las normas y obtuvo sus permisos tenga la tranquilidad de que eso va a ocurrir. Pongamos todos los resguardos en la obtención de esos permisos y demos certeza jurídica de que son permisos sólidos.
¿Impulsará HidroAysén?
Estoy dispuesto a impulsar el uso de los recursos naturales de Chile en beneficio de todos los chilenos siempre. Los recursos hidroeléctricos son una bendición que tiene nuestro país. Es energía limpia y barata. Ahora, los proyectos específicos, le corresponde a cada uno de los gestores promoverlos, gestionarlos y sacarlos adelante.
Pero si HidroAysén cumple todos los requisitos, ¿está dispuesto a pagar el costo político de ir adelante con él, pese a que sea impopular?
La clave es respetar la institucionalidad. Si el país estima que debe sacrificar su desarrollo hidroeléctrico en pos de otros objetivos, debemos especificarlo en nuestras normas e institucionalidad. Mientras nuestras leyes permitan que estos proyectos se hagan, como autoridad lo que corresponde es respetar esa institucionalidad.
¿Eso significa que no deberíamos ver en su eventual gobierno un caso como Barrancones?
Los canales para resolver los problemas deben estar definidos de manera institucional y esas son las herramientas que el gobierno debe usar. Si no nos gustan esas herramientas se deben cambiar.
¿El Presidente Piñera no actuó bien?
No me voy a referir a casos específicos. He sido bastante claro en lo que pienso en la materia.
¿Es necesario un mayor nivel de planificación del Estado en energía?
Se requiere cierto nivel de planificación, especialmente en transmisión, que optimice el bien social por sobre el bien privado. Debemos definir más claramente dónde es posible desarrollar qué tipo de proyecto. La clarificación territorial debe seguir y ser parte de la solución de la matriz energética.
¿Retomarán los estudios de la energía nuclear?
Los estudios en esa materia deben mantenerse vigentes. Si bien Chile está muy lejos para llegar a condiciones que permitan la energía nuclear y es difícil que exista una planta antes de 25 años, no puede renunciar a estudiar el tema. Pero faltan muchos años para llegar a tomar una decisión.
Andrés Allamand
Como piensan resolver el problema energético del país? Se requiere un gran acuerdo nacional en materia de energía, porque tenemos un bloqueo grande. La dificultad para sacar adelante proyectos energéticos es enorme y hay organizaciones que hacen del rechazo un modus vivendi.
¿Qué debemos hacer? cambios en el ámbito de la institucionalidad: una participación ciudadana más temprana y avanzar en la zonificación territorial, en lineamientos respecto de dónde se deben emplazar prioritariamente los proyectos de energía. En tercer lugar, abordar las compensaciones a las comunidades, porque los proyectos generan impactos locales adversos y beneficios nacionales positivos. Las compensaciones se deben dejar de hacer como hoy, algunas bajo la mesa, otras por el lado. Deben ser parte de la institucionalidad y de los proyectos de aprobación ambiental.
¿Qué más se debe hacer?
Salir de la situación en que estamos de energía sucia, cara y dependiente. Debemos avanzar lo más intenso que podamos en eficiencia energética y priorizar las energías renovables. Como no reduciremos la brecha sólo con energías renovables, Chile debe apostar a la hidroelectricidad y trabajar intensamente en dos energías en las que tiene ventajas: solar y geotermia. Además, se necesitan más actores en generación.
El problema no es la barrera legal, sino que es tan difícil la aprobación de proyectos, que el mercado sigue en las mismas manos. Por último, avanzar en la carretera eléctrica. El Estado no puede ser un observador sobre el problema de la transmisión. Debe definir una franja y establecer condiciones para que pasen dos cosas: que la franja opere con holguras y que nuevos actores puedan conectarse a la red. Ahí hay cuatro pilares de lo que debe ser un acuerdo nacional de energía.
¿Es contrario al uso del carbón?
Es absurdo que Chile, teniendo un potencial hidroeléctrico, solar y geotérmico, se vaya por el camino más fácil, que termina siendo el más sucio, caro y dependiente, como el carbón y diésel. Pensar que tener una matriz energética cara y sucia no afectará las exportaciones es no entender el mundo. Chile cada vez más incorpora productos de mayor valor agregado en sus exportaciones. No puede ser que la cara amable sea la presencia de nuestros productos en distintos supermercados del mundo y la cara oculta que esos productos se generan en un entorno ambientalmente muy negativo.
¿HidroAysén debe realizarse?
Cuando hace un tiempo me referí sobre el proyecto, constate una realidad sin eufemismos. Hoy ese proyecto no es viable. No lo digo yo, lo dice la administración de la empresa y a gritos el análisis que hemos hecho respecto de la institucionalidad ambiental.
¿Es viable HidroAysén sin carretera eléctrica?
La respuesta es no. Por eso, cuando me preguntan por HidroAysén contesto lo que es una realidad del porte de una catedral: el proyecto está muerto. Pero lo que le corresponde a quien aspira a ser presidente no es enterrar ni resucitar proyectos específicos, sino dar una visión de conjunto. Un gobierno debe definir un marco general en el cual los proyectos se puedan desarrollar. Si mañana el proyecto X o Z calza dentro de esas reglas del juego, ahí se verá.
Hablando del respeto a las reglas, ¿si se diera un caso como Barrancones le haría un llamado a la empresa, como hizo el Presidente Piñera, para no seguir adelante?
Definitivamente, no. No levanto el teléfono. El Presidente Piñera resolvió un problema, pero generó una consecuencia peor: un debilitamiento institucional. Un gobierno de centroderecha siempre tiene que fortalecer las instituciones, porque la izquierda se encarga permanentemente de debilitarlas. Finalmente, esa decisión, ese telefonazo, fue un error.
¿Cómo evitará la judicialización de los proyectos?
Necesitamos generar un acuerdo energético para evitar la judicialización y reducir la arbitrariedad. A veces el Consejo de Ministros resuelve en una dirección, a veces en otra, a veces sorprende a todos.
¿La energía nuclear es opción?
No la veo como una opción, pero me parece de un fundamentalismo absurdo que haya grupos que ni siquiera quieren que se estudie. La energía nuclear no es opción para Chile. Hoy, las potencialidades están en otro lado. Si me corresponde ser presidente, mi compromiso es muy claro: no voy a impulsar la energía nuclear.
Fuente / La Tercera