Durante la XI Semana de la Energía, organizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), se llevó a cabo la sesión «Interconexión eléctrica para una región más integrada: avances y perspectivas del Plan Regional hacia 2040», que reunió a representantes de gobiernos, bancos de desarrollo, empresas y organismos internacionales para analizar los resultados del Plan y las condiciones necesarias para llevar las oportunidades identificadas a proyectos concretos.
Impulsado por Olacde junto con Celac y la Comisión Europea, a través de Euroclima y con implementación de GIZ, el Plan identifica corredores estratégicos y evalúa su desempeño frente a distintos escenarios de demanda, precios y condiciones climáticas, con el objetivo de aportar evidencia para las decisiones de infraestructura, regulación e inversión hacia 2040.
En la apertura, Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de Olacde, destacó la relevancia creciente de la integración eléctrica frente al avance de la electrificación. “La integración no es solamente un valor político: permite generar mayor economicidad en el abastecimiento, mayor seguridad energética y reducir emisiones”, mencionó, al resaltar también la importancia de sostener la cooperación regional y la planificación de largo plazo.
Desde la Comisión Europea, Myriam Ferrán afirmó que “las interconexiones crean los lazos necesarios para que la electricidad pueda fluir en todo el continente”. Planteó además que su desarrollo requiere abordar conjuntamente generación, transmisión e interconexiones, junto con las condiciones regulatorias, financieras y empresariales necesarias para materializar los proyectos.
Interconexiones candidatas
Los resultados fueron presentados por Rodrigo Moreno, director del Centro de Energía Enlace, quien explicó que el estudio evaluó 16 interconexiones candidatas bajo seis escenarios, que incluyen variaciones en los precios de los combustibles, mayor electrificación y fenómenos climáticos como El Niño y La Niña. “De las 16 interconexiones, hay 12 proyectos que integran el portafolio óptimo en el escenario base”, destacó. Al modificar los supuestos, las 16 resultan valiosas en al menos un escenario.
El análisis proyecta beneficios netos de entre US$1.000 y US$5.000 millones anuales, con relaciones beneficio–costo de entre 3,7 y 18,5 veces, según el escenario. Los beneficios provienen tanto de una operación más eficiente de los sistemas como de una mejor planificación de las inversiones en generación y almacenamiento.
Moreno destacó además que algunas de las interconexiones de mayor valor son aquellas que vinculan subregiones completas. Panamá–Colombia conecta Centroamérica con la región andina, mientras que Perú–Chile articula el sistema andino con el Cono Sur.
Moderada por Esteban Kiper, de Olacde, la discusión abordó las condiciones necesarias para pasar de los resultados técnicos a la ejecución de los proyectos.
Asimismo, contó con la participación de Arianna Spinelli, directora nacional de Energía de Uruguay; Lisnely Valdés Bosquez, directora de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía de Panamá; Álvaro González, gerente de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de ISA Energía Chile, Álvaro González; y Blas Rozada, de Coordinador País por Bolivia de Fonplata.
En la instancia, desde ISA Energía Chile, Álvaro González sostuvo que “la planificación técnica y la planificación regulatoria tienen que avanzar al mismo tiempo” y sintetizó en confianza, gobernanza y adaptabilidad tres condiciones fundamentales para el desarrollo de las interconexiones.