Etiquetado de Eficiencia Energética (EE): su influencia sobre las decisiones del consumidor

Se destaca la presencia una población más informada y que buscan productos más eficientes y amigables con el entorno.

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(Revista ELECTRICIDAD)Fruto de la coordinación de diversos actores de la época, entre ellos el entonces Programa País de Eficiencia Energética (PPEE), el etiquetado nace en el 2005 con el objetivo de entregar información a los consumidores sobre el gasto energético que poseen diversos aparatos eléctricos y electrónicos de uso cotidiano. Las ampolletas y los refrigeradores fueron los productos seleccionados para debutar con este sello, debido a que ambos aparatos consumen un poco más del 60% de la energía eléctrica en los hogares del país, según un estudio de la Comisión Nacional de Energía (CNE).

Si bien en un principio no se definió el número de equipos que utilizarían dicho sello, la implementación del etiquetado de EE ha sido gradual ya que según Virginia Zalaquett, jefa de la División de Eficiencia Energética del Ministerio de Energía “la idea era ir avanzando paulatinamente de acuerdo con las posibilidades técnicas y la importancia que los equipos tuvieran en el consumo de energía, principalmente en el sector residencial”.

En el 2006 el PPEE realizó, en conjunto con el Sernac, un estudio para evaluar la comprensión de las etiquetas en los consumidores. Los resultados mostraron que la etiqueta por sí sola no era suficiente para informar a los consumidores, y por eso se realizaron una serie de actividades que permitieron posicionar y hacer comprensible la etiqueta, entre ellas, las campañas comunicacionales y capacitaciones a los trabajadores del retail.

El posicionamiento de la etiqueta

Para Andrés Romero, ex director del PPEE durante el período 2008 y 2010, el proceso de sensibilización de la etiqueta a nivel social ha sido fuerte y “la gran diferencia que podemos tener entre el 2006, cuando empezó el programa, y el 2012 es que hoy el concepto de EE ya es bastante amplificado y conocido”.

“Una pregunta que puede hacer un industrial, un comerciante o dueña de casa no estará relacionada con el significado de la EE sino que con el ahorro de energía y sobre los instrumentos y apoyos que tengo para ahorrar… esa conciencia ya se instaló” analiza.

Virginia Zalaquett afirma que la ciudadanía entiende el significado de la etiqueta y la utiliza como una decisión de compra. “En ese sentido, la implementación del etiquetado es una valiosa herramienta, ya que está orientada directamente al comprador, para que interiorice su responsabilidad en el consumo de energía”.

La visión de las compañías también es análoga. Destacan que actualmente el consumidor está más informado y que buscan productos ambientalmente amigables y eficientes en términos de consumo energético. A más de cinco años de la implementación de sello de EE, Cristián Darré, manager Digital Appliances Samsung Chile, explica que sus “ventas no se han visto impactadas negativamente, por el contrario, la tendencia es que las ventas de refrigeradores que utilizan eficientemente la energía van en aumento”. Añade que “nuestra experiencia nos dice que para los consumidores la eficiencia energética es un factor determinante a la hora de escoger un producto. No solo por la creciente conciencia medioambiental, sino también porque las personas prefieren productos que pueden contribuir a la economía familiar”.

Por otra parte y si bien los artefactos de calefacción no cuentan con un etiquetado normado referido a la EE, Metrogas cuenta que el desarrollo de estas etiquetas en otros productos ha potenciado la preocupación general de la ciudadanía por esta variable. Debido a ello es que desde diciembre de 2005, la empresa comenzó a implementar un servicio gratuito de Evaluaciones Energéticas Residenciales en hogares de clientes de la Región Metropolitana. El programa ha permitido obtener información relevante que aporta de manera concreta a mejorar la calidad de vida de las personas, contribuyendo a un uso racional de las distintas fuentes energéticas. Además hemos puestos a disposición de los clientes plataformas web para que compartan sus ideas de eficiencia. Este proyecto, logró recoger más de 1.000 ideas y el portal recibió más de 50.000 visitas, explican en Metrogas.

Agilizar el etiquetado

En la actualidad existen doce productos que cuentan con dicho sello en el mercado, entre los que se encuentran, las ampolletas, televisores, refrigeradores, congeladores, microondas, automóviles y viviendas, estos dos últimos en etapa de marcha blanca. La jefa de la División de Eficiencia Energética del Ministerio de Energía explica que “al comienzo se pensaba en etiquetar de dos a tres productos por año, esto porque instituciones que llevan años trabajando en este tema se han dado cuenta de la complejidad que tiene este tipo de procesos, por lo tanto, a ese ritmo podemos decir que hemos avanzado más rápido”.

Andrés Romero piensa distinto ya que sostiene que más productos deberían incorporar el sello ya que los programas que poseen países como Brasil y México están integrados por 50 y 80 artefactos diferentes.

Enfatiza que lo que falta es “más decisión política para avanzar más rápido en el tema”. Sin embargo, aclara, “también hay un problema de escala ya que para desarrollar un buen programa de etiquetado se requiere en Chile de capacidades instaladas de laboratorios para que realicen los análisis y las pruebas”. Romero agrega que el país no tiene esta capacidad porque, a diferencia de Brasil, no produce artefactos.

Zalaquett indica que contar con laboratorios implementados con anterioridad ayuda a acelerar el proceso de etiquetado, “además posibilitaría la realización de ensayos que nos digan como es el estado del arte, es decir, conocer cuál es la línea base”. Actualmente, como el proceso es al revés, es decir, primero se define la norma y luego comienza la implementación de los laboratorios, no contamos con la línea base ´original´, esto pues los artefactos que se conocen con antelación que son ineficientes dejan de ser comercializados, y además, las empresas compiten por mejorar sus estándares”.

Para el ex director ejecutivo del PPEE, una solución para la carencia de capacidades de laboratorio sería desarrollar un programa a nivel latinoamericano estandarizado sobre etiquetado porque para el país es muy caro instalar estos laboratorios. Sin embargo, esta iniciativa se ha discutido en la esfera de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), “pero no le veo una pronta salida”, dice.

El desafío “MEPS”

Andrés Romero señala que en los países que poseen políticas públicas en torno a la EE se caracterizan por desarrollar dos líneas de trabajo: los sistemas de etiquetado y en el establecimiento de Estándares Mínimos de Eficiencia Energética (MEPS).

“Si bien en materia de etiquetados deberíamos ir más rápido”, con respecto a la definición de Estándares Mínimos de Eficiencia Energética “nos encontramos al debe” porque “no basta sólo con informar a las personas sino que existen algunos artefactos que tienen que salir de circulación del mercado”, sentencia.
Para el director del área de Energías Limpias de la consultora Sustentank, el riesgo que tiene una economía como la chilena de no poder contar con los MEPS es que proveedores que no pueden ingresar con ciertos artefactos hacia algunos mercados, los traen a Chile “y eso es un riesgo importante porque el perjuicio es para todo la sociedad” pues se “incorporan artefactos que consumen altos niveles de energía habiendo otros de la misma calidad pero con un mejor desempeño”.

Etiquetado para automóviles

El etiquetado vehicular entró en vigencia en forma voluntaria a partir del 1 de septiembre de 2012 y será obligatorio a partir del 2 de febrero de 2013. Su objetivo es entregar información objetiva y oportuna al público sobre el consumo de combustible y emisiones de los vehículos nuevos.

Sobre las implicancias que tendría este nuevo sello, Clive Jijena, Chief Business Officer de Toyota Chile, cuenta que es probable que “una parte de los consumidores se vuelquen a aquellos automóviles más eficientes como por ejemplo, los de tecnología híbrida. Para Toyota uno de los desafíos que deberán enfrentar “será el de seguir informando y educando a los consumidores respecto de aquellos vehículos de menores emisiones de contaminantes y mayor rendimiento”.

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