Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2024), el transporte es uno de los sectores que más contribuye a las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), representando un área clave para avanzar en los compromisos asumidos en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional bajo el Acuerdo de París. En América Latina y el Caribe, el transporte se posiciona como el principal generador de dióxido de carbono por combustión con un 37,7% del total, seguido por la industria (28,2%) y el sector residencial (13,6%).
En Chile, el escenario no es distinto. De acuerdo con la Estrategia Nacional de Electromovilidad (2022), el transporte representa el 36,6% del consumo energético del país, del cual el 99% proviene de derivados del petróleo. Esta alta dependencia de combustibles fósiles posiciona al sector como responsable de aproximadamente el 25,5% de las emisiones totales de GEI a nivel nacional.
Frente a este panorama, la electromovilidad se presenta como una de las soluciones más eficaces para alcanzar la meta de carbono neutralidad que Chile ha fijado para 2050. Sin embargo, más allá del reemplazo de vehículos a combustión por eléctricos, el desafío radica en el desarrollo de un ecosistema de movilidad inteligente, interconectado y alimentado por fuentes limpias.
En esta línea, el país ha dado pasos concretos. La Estrategia Nacional de Movilidad proyecta que, para 2035, todos los nuevos vehículos livianos, medianos y de transporte público que se comercialicen sean eléctricos. Actualmente Chile se posiciona como el quinto país de América Latina con mayor número de vehículos eléctricos, con 32 unidades por cada 10.000 habitantes, según datos de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE). Las proyecciones apuntan a que el parque automotor eléctrico nacional podría alcanzar las 93.000 unidades en 2030, un avance significativo considerando que a mediados de 2024 la cifra apenas supera los 6.000 vehículos livianos.
Ante este escenario, Víctor Paredes, director de Power System para Chile, Perú y Bolivia en Schneider Electric, comentó que “si queremos construir un futuro con cero emisiones netas debemos acelerar la transición energética de forma integral, y eso incluye transformar la manera en que nos movemos”.