(Diario Financiero) A horas de que se produzca el cambio de mando, el economista jefe de Itaú Chile, Rodrigo Aravena, conversa con DF respecto del panorama económico que se vislumbra para el país en adelante. A su juicio este escenario no es muy positivo, ya que como quedó evidenciado en el Imacec de enero, la economía se ha estacionado en un crecimiento bastante por debajo de la tendencia. “Este año creemos que hay una probabilidad que Chile crezca por debajo de 4% y eso indudablemente va a tener un impacto sobre el consumo y el mercado laboral”. Pero eso no es todo, también destaca que uno de los riesgos más importantes de la economía local es la incertidumbre que genera el tema energético.
– ¿A qué se debe la des- aceleración?
– Lo que sabemos hasta ahora es que la desaceleración ha sido explicada principalmente por un menor dinamismo de la inversión, pero eso no termina acá, hay cosas adicionales que van a seguir pasando. Los datos nos muestran que el mercado laboral pareciera que está sosteniendo menos el consumo, de hecho en el último mes el empleo asalariado tuvo una fuerte desaceleración (creció un 1,2%), a eso se suma la fuerte desaceleración que están teniendo los salarios reales y en el margen la caída que han tenido las ventas del comercio. Esto está indicando que hay una nueva fase de la desaceleración que se está comenzando a gestar ahora, que es el debilitamiento del mercado laboral y el debilitamiento del consumo, lo que a su vez confirma que la desaceleración está lejos de terminar.
– ¿Cuánto tiempo más vamos a tener presente esta desaceleración?
– Hay elementos suficientes para pensar que la desaceleración va a estar presente todo este año y que el próximo nuevamente va a estar bajo la tendencia, aunque es esperable que haya una recuperación hacia 2015, puesto que el Banco Central ya ha estado bajando la tasa de interés y por el rezago uno podría pensar en una economía que va a tener un mayor dinamismo el año 2015.
– ¿Qué ocurrirá con la composición del crecimiento económico?
– Nosotros tuvimos el año pasado una caída importante en la tasa del PIB, pasamos de un promedio de 5,5% en los años anteriores a una economía creciendo un 4%, aunque con un dinamismo bastante importante todavía de la demanda interna, eso va a cambiar. Este año el motor de crecimiento de la economía va a ser el sector externo, el sector exportador neto y vamos a ver que la minería va a tener un rol protagónico, que el sector industrial se va a empezar a recuperar, que los sectores relacionados con recursos naturales van a ser más dinámicos, lo que va a compensar de alguna manera el menor dinamismo que van a tener sectores como la construcción y el comercio, los que van a crecer bastante menos que en los años anteriores.
– Pero las últimas cifras de la minería y de la industria no fueron buenas, ¿por qué debieran tener un rol tan importante?
– La últimas cifras estuvieron muy malas, pero si se ve la tendencia ha habido una recuperación de la minería. Efectivamente va a haber una desaceleración de la inversión minera por inversiones pasadas que se hicieron, pero esas inversiones van a significar que va a haber un mayor producto el día de mañana, entonces la recuperación que estamos viendo para la minería responde, entre otras cosas, a la expansión de capacidad y además a un buen dinamismo de socios comerciales como EEUU y China. En el caso de la industria el caso es distinto, claramente la industria es muy sensible al tipo de cambio y cuando ven un nivel del tipo de cambio en torno a $ 550, $ 560, acompañado de una recuperación de Europa, de EEUU y probablemente con una moderación de los costos laborales, se ve un escenario bastante más favorable para el sector manufacturero. Adicionalmente, va a haber una muy baja comparación, lo que es un factor adicional para explicar esta recuperación.
– ¿Qué otros riesgos ve durante este año?
– Por una parte tenemos los riesgos externos. El escenario internacional ha estado caracterizado por una recuperación de EEUU, pareciera que por una recuperación desde Europa, China no se ha seguido desacelerando, los precios de los commodities no han caído a niveles preocupantes, por lo tanto, hay un escenario externo que pareciera ser más benigno. Pero está el gran riesgo de que la FED siga retirando liquidez, que exista una mala respuesta por parte del mercado, que se encarezcan demasiado los costos externos para la economía chilena y que al final del día termine castigando más los flujos de capitales y la evolución de las economías emergentes. En segundo lugar, hay algunos riesgos cíclicos, estamos hablando de que esta desaceleración de la inversión pueda tener un impacto mayor al esperado en el empleo, no olvidemos que probablemente la inversión minera se va a desacelerar y este tipo de inversión tenía externalidades muy positivas en términos de empleo y por ende en consumo, etc.. Una desaceleración mayor a la esperada en la inversión podría tener efectos no deseados en materia de empleo y de crecimiento económico. En tercer lugar, hay una necesidad de realizar mejoras en materia energética, señales concretas: aumento de capacidad, una legislación hídrica en el país que contribuya favorablemente tanto en generación como en reducción de costos, etc. Me cuesta pensar en algo que pueda tener más impacto sobre la capacidad de crecimiento del país que no sea el tema energético, definitivamente ese es el pilar clave para explicar la desaceleración de la inversión y una potencial recuperación hacia delante.