Úrsula Weber (Colbún): “La experiencia nos ha enseñado que el acompañamiento es tanto o más importante que los recursos”

La ejecutiva de la generadora aborda el rol del emprendimiento en la generación de ingresos, empleo y desarrollo local, junto con la experiencia de la compañía en la materia.
Úrsula Weber (Colbún): “La experiencia nos ha enseñado que el acompañamiento es tanto o más importante que los recursos”

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En un escenario marcado por el desafío de generar nuevas oportunidades de empleo e ingresos, el emprendimiento se posiciona como una de las alternativas para fortalecer las economías locales y la autonomía económica.

En entrevista con Revista ELECTRICIDAD, Úrsula Weber, gerenta de Relacionamiento y Gestión Social de Colbún, aborda la experiencia de la compañía a través de su programa Energía para Emprendedores y los Centros de Emprendimiento Colbún (CEC), iniciativa que durante 15 años ha apoyado a emprendedores en territorios donde la empresa está presente.

  • Chile llegó a un 9,5% de desempleo en el último trimestre. ¿Qué tan importante puede ser el emprendimiento como una alternativa para generar ingresos en un escenario como este?

El emprendimiento puede cumplir un rol muy relevante, especialmente en las zonas donde las oportunidades de empleo formal son más acotadas. No necesariamente reemplaza al empleo tradicional, pero sí puede transformarse en una fuente complementaria de ingresos y, cuando logra formalizarse y avanzar a la consolidación, en una actividad económica permanente que incluso genera nuevos puestos de trabajo.

Nuestra experiencia muestra que, cuando una persona recibe capacitación, acompañamiento y herramientas para desarrollar su negocio, puede aumentar significativamente sus posibilidades de hacerlo sostenible. Durante 2025, por ejemplo, los emprendedores de los Centros de Emprendimientos de Sta Barbara y Coronel generaron 163 nuevos empleos.

Por eso creemos que, en un escenario de mayor desempleo, fortalecer el emprendimiento también significa ampliar las alternativas que tienen las personas para generar ingresos y construir mayor autonomía económica, además de aportar al desarrollo socioeconómico de sus territorios.

  • Desde la experiencia de Colbún, ¿qué están viendo hoy en los territorios donde trabajan? ¿Ha cambiado la forma en que las personas se acercan al emprendimiento en los últimos años?

Observamos un importante desarrollo sostenido en el tiempo, con personas que comienzan a emprender por la necesidad de generar ingresos, pero también cada vez más emprendedores que quieren transformar una actividad que inicialmente era pequeña o informal en un negocio con posibilidades progresivas de crecimiento.

Eso cambia también el tipo de apoyo que requieren. Hoy existe mayor interés por aprender sobre comercialización, marketing, modelos de negocio, contabilidad, formalización y acceso a financiamiento. Es decir, ya no se trata solamente de producir o prestar un buen servicio, sino de aprender a gestionar un negocio. Nuestra experiencia de 15 años con el programa “Energía para Emprendedores” a través de los Centros de Emprendimiento nos muestra que el acompañamiento debe adaptarse al nivel de madurez de cada negocio.

  • Ustedes llevan varios años apoyando a emprendedores. ¿Qué resultados han conseguido durante este tiempo y qué cifras permiten dimensionar ese impacto?

Durante estos 15 años del programa Energía para Emprendedores, específicamente por medio de los Centros de Emprendimiento Colbún (CEC), ubicados en Coronel, Quilaco y Taltal, hemos graduado a más de 900 emprendedores, además de contribuir a movilizar cerca de $1.100 millones en fondos públicos y privados. Si miramos solamente 2025, contribuimos a apalancar $151 millones en fondos externos.

Son cifras importantes porque permiten ver que el impacto no se limita a entregar recursos, ya que buscamos que los emprendimientos puedan crecer, formalizarse, mejorar sus ventas y, en algunos casos, convertirse también en generadores de empleo local. También hemos visto el trabajo colaborativo que se va generando entre quienes han pasado por los CEC y buscan de alguna manera retribuir todo lo aprendido con nuevos emprendedores que se están formando.

  • ¿Qué tipo de apoyo necesitan hoy las personas que quieren emprender? ¿Es principalmente financiamiento, capacitación, acceso a clientes, herramientas de gestión o una combinación de varios factores?

Es una combinación. El financiamiento es importante, pero por sí solo no asegura que un emprendimiento pueda crecer y mantenerse en el tiempo. Muchas veces la principal necesidad está en contar con mejores herramientas de gestión, ordenar los costos, definir correctamente un modelo de negocio, aprender a comercializar, acceder a nuevos clientes o avanzar hacia la formalización. También la asociatividad y la generación de un ecosistema de emprendimiento local aporta a quien quiere emprender. El crecimiento individual como emprendedor no asegura éxito si no hay un territorio/ecosistema que sea capaz de sostener la comercialización.

Por eso nuestro modelo combina – diferenciando por nivel de madurez del emprendimiento -, capacitación en modelos de negocio, innovación, marketing, comercialización y contabilidad con asesorías individuales, apoyo para postular a fondos concursables, concursos de capital semilla y espacios de fortalecimiento del ecosistema local.

La experiencia nos ha enseñado que el acompañamiento es tanto o más importante que los recursos. En nuestro caso, el objetivo es que el emprendedor no solamente reciba financiamiento, sino que fortalezca sus capacidades para tomar decisiones y hacer sostenible su negocio.

  • ¿Qué han observado respecto de las mujeres emprendedoras? ¿Por qué creen que tienen una participación tan importante en este tipo de programas y cuáles son las principales dificultades que enfrentan?

La participación femenina ha sido una característica muy marcada de nuestro programa, pues más del 80% de quienes participan son mujeres. Vemos en el emprendimiento una herramienta que muchas mujeres, sin empleo formal, utilizan para generar ingresos y desarrollar una actividad económica propia.

Precisamente por esa alta participación femenina creemos que apoyar el emprendimiento tiene también una dimensión de fortalecimiento del capital social. Cuando una emprendedora logra fortalecer su negocio, mejorar sus ventas y proyectarlo en el tiempo, el impacto trasciende al propio emprendimiento y puede contribuir al desarrollo económico de su familia y de su comunidad como un modelo a seguir.

  • Muchas veces se habla de emprender como una forma de generar ingresos, pero ¿en qué momento un emprendimiento logra dar el salto y convertirse en un negocio capaz de generar nuevos empleos?

Ese salto se produce cuando el emprendimiento comienza a ser sostenible: tiene una propuesta de valor clara, clientes, ventas relativamente estables, una gestión ordenada y capacidad para proyectar su crecimiento. La formalización también suele ser un paso importante porque permite acceder a nuevos mercados, instrumentos de financiamiento y oportunidades comerciales.

No todos los emprendimientos necesariamente tienen que convertirse en empresas que contraten trabajadores, pero cuando existe potencial de crecimiento debemos entregar las herramientas para que puedan hacerlo.

Los resultados que hemos observado muestran que ese proceso es posible. En 2025, los negocios apoyados por el programa, en ciertas zonas, generaron 163 nuevos empleos y 23 avanzaron en su formalización. Esa es una señal concreta de cómo el fortalecimiento de pequeños negocios puede comenzar a traducirse también en empleo en los territorios.

  • ¿Qué tendría que cambiar o fortalecerse en Chile para que el emprendimiento pueda convertirse en una herramienta más efectiva para enfrentar el desempleo y generar mayor autonomía económica?

Uno de los principales desafíos es fortalecer los ecosistemas locales de emprendimiento. Esto implica articular mejor la capacitación, el financiamiento, la formalización, el acceso a mercados y el acompañamiento, porque difícilmente una sola herramienta puede resolver todas las necesidades.

También es importante que exista continuidad. Los emprendimientos tienen distintas etapas y requieren apoyos diferentes a medida que avanzan. Por eso es fundamental la colaboración entre el sector público, las empresas, los municipios, instituciones especializadas y los propios emprendedores.

Desde Colbún entendemos este trabajo como parte del desarrollo de los territorios donde estamos presentes. Nuestro propósito es que los proyectos de infraestructura energética puedan convertirse también en una oportunidad de desarrollo local, entregando herramientas que permitan generar nuevas fuentes de ingreso y posibilidades de empleo.

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