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T. Boone Pickens: profeta de la independencia energética

Jul 21, 2014

El magnate petrolero impulsa desde hace seis años en EE.UU. el “Plan Pickens”, con la meta declarada de anular a la Opep.

(La Tercera) Visitar la oficina de T. Boone Pickens en Dallas es como entrar en un museo. El vestíbulo está lleno de recuerdos: toda una pared con el rostro de Pickens en portadas de revistas, una foto de él con Ronald y Nancy Reagan, una espectacular toma aérea del estadio de fútbol de la Universidad Estatal de Oklahoma, reconstruido gracias a su donación de unos US$ 200 millones.

Parece un memorial a la carrera de Pickens como uno de los grandes rebeldes del empresariado estadounidense, primero como un magnate del petróleo de los años 50 a los 70, luego como un saqueador corporativo en la década de 1980, y más recientemente, como un profeta de la “independencia energética” para América del Norte.

El año pasado salió de la lista de multimillonarios estadounidenses publicada por la revista Forbes, que estimó su patrimonio neto en US$ 950 millones. Cuando se conoció la noticia tuiteó: “Estoy bien”. Y está claro que quiere volver a estar en esa lista. “Volveré, no te preocupes”, dice.

Como muchos otros en el negocio de la energía, su fortuna se ha tambaleado por el auge del shale gas de la última década, que ha inundado de gas natural el mercado de EE.UU. y hecho caer los precios.

La última vez, el gas barato acabó con sus ambiciones de convertirse en un gran jugador en la energía eólica, haciéndola más competitiva que la generación a gas. Perdió casi US$ 200 millones en su plan para construir el mayor parque eólico del mundo en el oeste de Texas.

En política energética, sin embargo, comenta que su pérdida es la ganancia de Estados Unidos. Su “Plan Pickens”, lanzado hace seis años, es una estrategia para reducir las importaciones petroleras estadounidenses, cambiando gran parte de la infraestructura de transporte para utilizar ese abundante gas barato. Su foco, dice Pickens, es “anular a la Opep”, el cartel de países exportadores de petróleo.

Convertir hoy ocho millones de camiones pesados en las carreteras estadounidenses de diésel a gas natural licuado podría ahorrar tres millones de barriles diarios de consumo de petróleo, argumenta. La conversión a gas también reduciría la contaminación del aire y los costos de los camioneros.

“Si usted es un camionero y yo soy un camionero y mis costos de combustible son la mitad de los suyos, puedo decirle que le voy a ganar”, dice Pickens. “Todos los que usan combustible están mirando al gas natural, porque es más barato que cualquier otro combustible”.

Terminar con la dependencia estadounidense del petróleo de Medio Oriente, afirma, también pondría fin a la necesidad de su participación militar en ese país. “No recibimos nada por nuestros insumos, nuestra gente allá”, dice. “Hemos perdido a 7.000 personas en Irak y Afganistán, 35.000 han resultado heridos… Y eso no tenía que pasar”.

Persuadir al Congreso de que el objetivo amerita algún apoyo del gobierno no ha sido fácil. Un proyecto de ley que creaba nuevos créditos para vehículos a gas e infraestructura, pagados por un impuesto sobre el combustible, murió en el Senado en 2012. Tiene poca simpatía por el argumento de que recortes tributarios interferirían con el libre mercado de la energía. “¿Usted cree que la Opep es un mercado libre? Si es así, es un tonto”, dice. “La Opep no es un mercado libre. Nos dicen cuál será el precio y luego ajustan la oferta para manipular el mercado”.

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