En un escenario marcado por el alza en los costos operativos y una creciente presión por mejorar la eficiencia, la movilidad empresarial está viviendo un proceso de transformación. Lo que antes era considerado un aspecto logístico, hoy se posiciona como un factor estratégico dentro de la operación de las empresas.
En este contexto, compañías como Gama Mobility han definido una hoja de ruta hacia 2030, que apunta a consolidar una mirada más integral de la movilidad, combinando soluciones como leasing operativo, rent a car y renting, junto con la incorporación de tecnología y electromovilidad.
“Estamos viendo un cambio profundo en la forma en que las empresas entienden su movilidad. Hoy ya no se trata sólo de trasladarse, sino de hacerlo de manera eficiente, con mayor control y asegurando la continuidad operativa. La hoja de ruta de la movilidad a 2030 pone foco en tres ejes: movilidad inteligente, crecimiento sostenible y la evolución desde proveedores hacia socios estratégicos en movilidad”, comenta Francisco Urzúa, gerente general de Gama Mobility.
Como parte de esta nueva etapa, la compañía proyecta un crecimiento relevante en sus distintas líneas de negocio, impulsado por el ingreso a nuevas industrias, así como una mayor demanda de soluciones flexibles que permitan a las empresas optimizar costos y adaptarse a entornos cada vez más exigentes.
Asimismo, la organización proyecta un crecimiento significativo en su operación de electromovilidad, en línea con una tendencia que está dejando de ser una apuesta de largo plazo para transformarse en una decisión económica concreta para las empresas.
“El desafío hacia adelante es acompañar a las empresas en este proceso de transformación, entregando soluciones que les permitan enfocarse en su operación, mientras nosotros los apoyamos en optimizar su movilidad”, agrega Urzúa.
Mirada integral
Esta mirada es complementada por Orlando Villalobos, gerente comercial de Gama Mobility, quien hace hincapié en que «ya no se trata solo de incorporar vehículos más limpios, sino de rediseñar completamente la gestión de flotas para hacerla más eficiente, flexible y basada en datos«.
«El alza de los combustibles ha acelerado decisiones que antes se veían a largo plazo. Hoy, muchas empresas están evaluando seriamente la electromovilidad, pero también la optimización de rutas, el uso de telemetría y modelos como el leasing operativo, que permiten adaptar la flota según la demanda y evitar costos fijos innecesarios», añade.
Junto con ello, Villalobos pone el acento en que la descarbonización exige una mirada integral: «No basta con cambiar la tecnología, sino que hay que acompañar a las empresas en la transición, entendiendo sus operaciones, sus tiempos y sus restricciones. En ese sentido, nuestro rol como actores de la industria es ser socios estratégicos, ayudando a que esta transición no solo sea sostenible desde lo ambiental, sino también viable desde lo económico y operacional».