A poco más de seis meses de asumir como seremi de Energía de la Región Metropolitana, Ignacio Tapia aborda los principales avances de su gestión, las demandas ciudadanas en materia de suministro eléctrico y los desafíos que enfrenta Santiago ante el crecimiento de la demanda energética.
En entrevista con Revista ELECTRICIDAD, la autoridad analiza el rol de la coordinación entre organismos públicos, municipios y empresas para fortalecer la seguridad y resiliencia de la red, además de las medidas necesarias para avanzar en electromovilidad, eficiencia energética e integración de energías renovables en la región.
- A medio año de haber asumido el cargo, ¿cuáles diría que han sido los principales hitos de su gestión y qué impacto concreto ha tenido para los habitantes de la región?
Desde que asumí a fines de marzo y durante estos seis meses hemos puesto el foco en tres frentes.
El primero es la seguridad y resiliencia del sistema energético, en línea con el Eje 2 de la Ruta Energética 2026-2030. En este ámbito, hemos trabajado coordinadamente con la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y otros organismos vinculados al sector para fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventuales situaciones de riesgo que puedan afectar al sistema eléctrico. Esto incluye la preparación y gestión ante eventos climáticos, como sistemas frontales que pueden provocar interrupciones del suministro. Es precisamente en esos momentos cuando las familias notan con mayor claridad si el sistema funciona, si responde adecuadamente y si está preparado para enfrentar las contingencias.
El segundo foco de trabajo ha sido el despliegue territorial en las distintas comunas de la Región Metropolitana. Durante estos meses hemos fortalecido nuestra presencia en terreno, participando de fiscalizaciones junto a la SEC, reuniéndonos con alcaldes, representantes de empresas, organizaciones sociales y vecinos, recogiendo sus inquietudes y acercando la gestión energética a las realidades locales. A ello se suma el trabajo articulado junto a los demás seremis del Gabinete Regional y diversos actores del mundo público, privado y académico.
El tercer foco es la electromovilidad y eficiencia energética del transporte: seguimos el trabajo de electroterminales para buses eléctricos y el etiquetado de eficiencia vehicular junto a la ministra Rincón. Asimismo, hemos participado en distintas mesas técnicas enfocadas en la movilidad eléctrica y su ecosistema.
Estos tres puntos se traducen en cosas concretas: menos cortes, cuentas justas y transporte más limpio.

- Ha tenido una agenda importante en terreno. ¿Qué realidad energética de las distintas comunas de la Región Metropolitana le ha llamado más la atención y qué demandas ciudadanas se repiten con mayor frecuencia?
Lo que más llama la atención es lo distinta que es la experiencia energética entre comunas de una misma región, especialmente entre comunas rurales y urbanas. Hay sectores con infraestructura moderna y otros donde la red, la calidad del servicio o la información han llegado tarde.
La demanda que más se repite es la de cuentas claras: la gente quiere entender lo que paga y que alguien responda cuando algo no cuadra. Le sigue la continuidad del suministro, sobre todo después de eventos climáticos, y una pregunta cada vez más frecuente, tiene relación al cómo participar de la transición, ya sea con paneles solares, eficiencia en el hogar o movilidad eléctrica. Esa última es una buena señal: el ciudadano ya no se ve sólo como consumidor, sino que también como participante activo de la transición energética.
- ¿Qué tan relevante es para la agenda energética la coordinación intersectorial entre ministerios, municipios y otros organismos?
Es clave, y no como discurso. Un proyecto energético en Santiago siempre interactúa con otros sectores: transporte, salud, obras públicas, la Delegación Presidencial, los municipios. Una línea de transmisión, las subestaciones, o un electroterminal, se destraban o se atrasan según qué tan bien conversen esos actores.
Lo mismo en relación ante la respuesta a emergencias, donde la coordinación con la SEC y las empresas distribuidoras es fundamental ya que define cuántas horas una familia queda sin luz. Mi rol como seremi es que esas mesas funcionen y que la política nacional llegue a las comunas con resultados concretos. Dicho lo anterior, es muy importante adelantarse con coordinación, preparación y comunicación.
En este ámbito, hemos desarrollado 5 mesas de Calidad de Servicio en las provincias de Melipilla, Cordillera, Maipo, Talagante y Chacabuco, donde se reúnen actores estratégicos —autoridades locales, empresas distribuidoras y organismos técnicos— con el fin de definir acciones coordinadas y soluciones sostenibles que garanticen un suministro eléctrico seguro, especialmente frente a eventos climáticos extremos.
- Uno de los grandes desafíos de la Región Metropolitana es prepararse para una demanda eléctrica cada vez mayor. ¿Está preparada la región para ese escenario y qué inversiones o medidas serán necesarias?
La región puede prepararse, pero requiere decisiones a tiempo. La demanda va a aumentar por el crecimiento sostenido de la electromovilidad, la electrificación de la calefacción y los hogares, los nuevos consumos industriales, los Centro de Datos, entre otras razones. Eso exige aumentar la capacidad de la red, líneas de transmisión y distribución más robustas, almacenamiento que dé flexibilidad al sistema y una atención a la ciudadanía más efectiva. También importa la regulación: la modificación sobre los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD) y almacenamiento va a definir cuánta generación distribuida y cuántas baterías se pueden integrar de forma ordenada.
En una ciudad de esta densidad, los plazos de tramitación y la aceptación de las comunidades pesan tanto como la inversión.

- ¿Cómo se está abordando la transición hacia energías más limpias en una región tan densamente poblada como Santiago? ¿Qué papel tendrán los hogares y las comunas en ese proceso?
Santiago no tiene el espacio de una zona rural, así que la transición se hace de otra manera: electrificando el transporte público, incorporando medidas de eficiencia energética, generación distribuida en los hogares, e impulsando el desarrollo de nuevas tecnologías como el hidrógeno verde, con proyectos como el Anillo Industrial H2V en San Bernardo y la incorporación del primer bus a hidrógeno al sistema RED de Santiago.
Los hogares y las comunas son parte de la solución: un hogar que mejora la gestión de su energía y aplica medidas de eficiencia energética como la instalación de paneles solares, el mejoramiento de la aislación en su casa o cambia a un vehículo eléctrico, reduce su cuenta de electricidad y alivia la presión sobre el sistema. Los municipios, por su parte, pueden liderar desde el ejemplo, mejorando la gestión energética de sus edificios, invirtiendo en alumbrado público más eficiente, con el recambio de vehículos municipales por flotas más limpias y facilitando la tramitación de proyectos.
- ¿Qué desafíos energéticos deberán necesariamente abordarse durante los próximos años en la Región Metropolitana?
Primero, la seguridad y resiliencia de la red frente a eventos climáticos complejos más frecuentes.
Segundo, la infraestructura necesaria para el desarrollo de la electromovilidad, con electroterminales y puntos de carga desplegados en toda la Región Metropolitana, considerando el desafío que nos presenta la Ruta Energética y la Estrategia Nacional de Electromovilidad para el año 2030, comprometiendo la instalación de más de 6.500 puntos de carga pública a nivel nacional y la meta de llegar a que el 20% de las ventas de vehículos livianos y medianos sean cero emisiones.
Tercero, la integración ordenada de la generación distribuida y los sistemas de almacenamiento, con reglas claras y que permitan dar mayor flexibilidad a la red eléctrica.
Cuarto, la confianza de los ciudadanos en el suministro eléctrico y en cómo se les está cobrando este servicio, lo que exige fiscalización efectiva y transparencia de las empresas.
Si logramos avanzar en esos cuatro puntos, la región llegará a la próxima década con un sistema más eficiente, seguro y justo para las familias.