Considerado como un punto de encuentro para impulsar la modernización y transformación del sector eléctrico en América Latina, la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (Adelat) organizó el encuentro ADELATAM 2026, desarrollado recientemente en Buenos Aires, versión que tuvo como lema “Redes que transforman la energía del futuro”, instancia en la que la Federación Nacional de Cooperativas Eléctricas de Chile (Fenacopel) participó en uno de los paneles de discusión.
La cita contó con la presencia de más de 200 representantes del sector eléctrico latinoamericano, consolidando un espacio regional de diálogo y articulación entre distribuidoras, reguladores, organismos multilaterales, proveedores tecnológicos, consultores e instituciones académicas. Dentro de los organismos multilaterales que estuvieron presentes en la conferencia, destacó la participación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la CIER y la OLACDE, entre otros.
La conferencia se organizó en cinco módulos temáticos secuenciados —desafíos regulatorios, transformación operativa, digitalización y tecnologías habilitadoras, integración de nuevos usos y elementos, e inversión para las redes del futuro—, distribuidos en trece paneles a lo largo de dos jornadas. Cada uno de estos paneles tuvo relación con un estudio realizado por Adelat, permitiendo a los participantes profundizar en los diagnósticos y recomendaciones presentadas.
Participación de Fenacopel
La Federación Nacional de Cooperativas Eléctricas de Chile (Fenacopel) -agrupa a las cooperativas eléctricas CEC, COPELEC, COELCHA. COOPELAN, SOCOEPA, COOPREL y CRELL-, participó de ADELATAM 2026 a través de su gerente general, Patricio Molina, quien fue invitado al panel “Hacia la excelencia operativa: nuevos estándares de calidad del servicio en redes en transformación”, correspondiente al módulo 2: Transformación operativa de la red.
El panel estuvo moderado por la Head of Institutional Affairs de Edesur, Laura Iannazzo, e integrado además por Alejandro Sruoga, director ejecutivo de la Comisión de Integración Energética Regional; Daniel Hokama, CEO de CVC Energía, y Pablo Pérez, director de Operaciones y Servicios al Cliente de Edenor.
Los panelistas abordaron la manera en que la regulación de las interrupciones del servicio debe evolucionar en paralelo con la adopción de mejores prácticas de automatización de redes, a fin de alcanzar estándares de excelencia técnica acordes con la transformación energética en curso.
Alejandro Sruoga (CIER) se refirió al proceso de transformación operativa de la red y la experiencia regional acumulada por la institución en su camino hacia sistemas más resilientes, digitales y confiables.
El resto de los participantes enriqueció el panel con perspectivas operativas concretas desde Argentina, Chile y Perú, respectivamente, sobre cómo las distribuidoras están adaptando sus prácticas de automatización, gestión de activos y atención al cliente para alcanzar estándares de excelencia coherentes con la transformación energética.
Alessandra Amaral, presidenta ejecutiva de Adelat, sostuvo que “destacamos la participación de nuestra asociada Fenacopel, representada por su gerente general, Patricio Molina, quien aportó la mirada y experiencia del cooperativismo eléctrico chileno en un contexto de creciente digitalización y evolución operativa del sector. Promover juntos estos espacios de intercambio regional, nos permiten compartir experiencias y analizar desafíos comunes vinculados a la calidad del servicio, la resiliencia y la transformación de las redes eléctricas».
Es así como Patricio Molina, gerente general de Fenacopel, expresó que “fue una gran jornada trabajo donde se compartieron experiencias de diversas temáticas que nos preocupan y nos ocupan en el ámbito de la distribución eléctrica, producto de los desafíos que nos impone la transición energética, así como del buen uso de los avances tecnológicos, en beneficio de nuestros clientes al prestarles un servicio de mejor calidad”.
Dentro de las principales conclusiones de esta conferencia, se confirmó que la región enfrenta desafíos estructurales convergentes: niveles altos de pérdidas eléctricas (en torno al 17% promedio regional, según el BID), marcos regulatorios diseñados para una lógica de operación pasiva que ya no corresponde a la realidad técnica, restricciones macroeconómicas que dificultan el flujo de inversión, y necesidades millonarias de digitalización, automatización y medición inteligente que los esquemas tarifarios tradicionales no terminan de reconocer.