(Pulso) “La manera más segura de invertir en América Latina es a través de acciones chilenas”. Esta es una de las frases que se ha ido acuñando en el mundo de las inversiones producto de la expansión de las firmas nacionales más allá de las fronteras. Y las cifras de 2014 así lo reflejan: en 2010 las compañías locales mostraban una exposición de un 59,3% de sus ventas a la economía doméstica, mientras que al cierre de 2014 sólo representó un 47,8%.
Este es el resultado de un análisis realizado por EuroAmerica para PULSO, que además muestra que lo anterior se debió a una mayor relevancia de Brasil y Colombia, que han ganado terreno en igual periodo, pasando de 5,7% a 14,1% y 5,1% a 9,0%, respectivamente. Lo contrario ocurre con el mercado argentino, que pasó de explicar el 11,1% de las ventas de las empresas chilenas en 2010 a 8,6%.
La internacionalización de las empresas chilenas se asocia a diversificación de ingresos o la entrada a mercados con alto potencial de crecimiento, lo que es positivo para la compañía; sin embargo, al revisar la experiencia de las empresas locales, se detectan realidades no necesariamente positivas.
Los autores del análisis Andrés Galarce y Alfredo Parra, destacan que esta historia de la diversificación regional de las firmas chilenas ha mostrado un camino algo más complejo, especialmente a lo relacionado en tres puntos: “El incremento a la exposición al riesgo de tipo de cambio; el proceso de la consolidación de las operaciones fuera de Chile ha sido más lento de lo esperado, y algunos procesos de diversificación regional han estado marcados por el empeoramiento de los ratios financieros”.
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La hipótesis que levantan en EuroAmerica dice relación con que las empresas locales apostaron por la diversificación regional buscando en mayor medida oportunidades de crecimiento más que reducir riesgos, como indicaría la teoría. Ello, “sustentado por el elevado nivel de correlación que existe entre las economías de Latinoamérica (especialmente a nivel de monedas), sumado a que ciertos sectores de la plaza local si bien robustecieron su primera línea durante los últimos cuatro años, lo obtuvieron a cambio de menores márgenes operacionales y de utilidad, como el caso de Cencosud y Sonda”, afirman Galarce y Parra.
No obstante, coinciden en que es posible rescatar casos en donde la diversificación regional sí generó mejoras de eficiencia, como es el caso de Copec, Endesa y Enersis, “donde la primera empresa se benefició del know how de su negocio de combustible, mientras que las eléctricas se ampararon en las similitudes existentes entre Chile, Perú y Colombia a nivel regulatorio y técnico, que facilitó la consolidación de los negocios de distribución y generación”.
Dificultades operacionales
Entre los aspectos negativos que se han observado de la expansión a América Latina, los analistas de EuroAmerica destacan que un ejemplo del dilema de aumentar participación, pero a costa de los márgenes, es Sonda y su incremento de participación en el mercado brasileño. “En 2010, la tecnológica reportaba una participación de ebitda en Brasil en torno a 25%, con un margen cercano a 12%. En 2014, el peso del ebitda creció a 31%, donde gran parte de dicho ascenso se debió a una menor peso del mercado en Chile (que presenta los mayores márgenes), mientras que su margen ebitda llegó a 11%”, explican.
A nivel consolidado, Sonda pasó de reportar un margen ebitda consolidado de 19,6% en 2010, a un margen ebitda de 15,7% a fines de 2014, evidenciando este fenómeno de trade-off.
Otro ejemplo de esto es Cencosud. “El holding ha debido afrontar un lento proceso de consolidación en Colombia tras la compra de Carrefour en 2012, debido al cambio de marca y en el mix de productos, por lo que han trabajado fuertemente en lograr un reconocimiento de marca, derivando en una disminución en los márgenes, siendo estos los menores de la compañía dentro de la división supermercados”. A esta operación, se suma la desarrollada en Brasil, pues han debido realizar agresivas promociones para impulsar el tráfico de clientes, presionando el margen bruto y también el ebitda, por los elevados gastos para implementar esta estrategia.
Problemas financieros
Adicionalmente, la diversificación regional generó a ciertas compañías un deterioro de sus ratios financieros.
En el caso de la aerolínea Latam Airlines, en EuroAmerica resaltan que el cociente Deuda Financiera / Ebitda a fines de 2010 exhibía una cifra cercana a 2,31 veces, mientras que a fines de 2014 ascendió a 5,39 veces. Esto es “más del doble, evidenciando un importante deterioro de su posición financiera sumado a un elevado nivel de apalancamiento. Lo anterior se agudiza si consideramos que el ebitda creció un 56% entre los cuatro años mencionados”, recalcan. Esto provocó que la compañía perdiera su calidad de investment grade.
Cencosud también aparece como un buen ejemplo en este ítem, pues tras la compra de Carrefour en Colombia, la compañía vio presionado el ratio Deuda Financiera Neta sobre Ebitda, pasando de 3,05 veces el 2011 a 4,56 veces hacia el final de 2012. “Hasta hoy la compañía no ha podido disminuir este ratio financiero, lo que la hace estar cerca de perder su investment grade”, afirman los analistas de EuroAmerica.
Historias de éxito
No es novedad del buen desempeño de las inversiones del retail chileno en Perú ni el del rubro eléctrico en Brasil, Perú y Colombia. Falabella y Cencosud en el primer caso, y Endesa y Enersis en el segundo. Lo que sí ha sido novedad desde 2010 es la avanzada de Copec en el mercado peruano, que consolidó una participación mayoritaria (58,9%) en Terpel Colombia entre 2010 y 2012.
“Este caso tiene la particularidad de ser uno de los exitosos de la consolidación de la industria en Colombia, apoyado en el know how adquirido por Copec en Chile y el alto potencial de crecimiento de dicho mercado, lo que ha facilitado mejoras significativas en resultados desde su adquisición”, resaltan. De hecho, las ventas de combustibles, generación de ebitda y participación de mercado al cierre de 2014 muestran alzas de 25,2%, 24,2% y 5%, respectivamente, comparados con el cierre de 2011.