EFE Trenes de Chile anunció la adjudicación del contrato para la ingeniería, suministro, construcción, pruebas y puesta en marcha del sistema eléctrico y de tracción de los proyectos Tren Alameda–Melipilla (TAM) y Tren Santiago–Batuco (TSB).
El contrato fue adjudicado a China Railway International Group Sucursal Chile, por un monto total de UF 1.486.863,64 para los servicios ejecutados en Chile y US$34.603.250,03 para equipos importados, ambos valores con impuestos incluidos, con un plazo de ejecución de 1.825 días. Considerando entregas anteriores para las puestas en marcha tempranas por tramo, como el Talagante – Lo Errázuriz del TAM, estimada para fines del 2027 o Batuco – Quilicura del TSB en 2028.
Desde la estatal explicaron que este sistema es el que permite que los trenes funcionen. La energía se captará desde el Sistema Eléctrico Nacional mediante puntos estratégicamente definidos, para luego transformarla y distribuirla de forma segura y continua a los trenes, estaciones y demás instalaciones ferroviarias que operarán en ambos servicios. Fue diseñado bajo altos estándares técnicos, con foco en la seguridad, la continuidad del servicio y una alta disponibilidad operativa.
La energía se conectará al Sistema Eléctrico Nacional mediante puntos estratégicamente definidos para asegurar un suministro estable y confiable. En el servicio Alameda–Melipilla se consideran dos puntos de conexión a la red eléctrica nacional, con una capacidad total de 25 MVA, seis subestaciones de tracción y un Centro de Distribución de Carga que permitirá gestionar el flujo eléctrico del sistema. En el servicio Santiago–Batuco, el proyecto contempla dos conexiones eléctricas desde Quilicura, con una potencia de 15 MVA, y dos subestaciones de tracción que alimentarán directamente a los trenes.
Diseño
El diseño del sistema prioriza la redundancia eléctrica, lo que significa que la red cuenta con caminos alternativos para que la energía siga fluyendo incluso si ocurre una falla. Esto se materializa en una red de media tensión en anillo de 220 kilómetros en el servicio Alameda–Melipilla y de 98 kilómetros en el servicio Santiago–Batuco, ambas operando a 23.000 volts, junto con sistemas de respaldo en subestaciones, alumbrado y fuerza, lo que asegura un alto nivel de confiabilidad para la operación ferroviaria.

