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Soplan vientos de cambio

Ene 5, 2012

Ramiro Virreira

Ramiro Virreira es Sales Director Digital Energy de GE para Chile, Perú y Bolivia.

El calentamiento global, la escasez de combustibles fósiles y la creciente demanda energética, entre otros factores, han contribuido considerablemente a la búsqueda de fuentes de energía alternativas sustentables y eficientes.
Se trata de un desafío a nivel mundial y Chile no está ajeno a esta realidad. Muy por el contrario, la gran dependencia de suministradores extranjeros en más de una oportunidad ha llevado al país a sufrir crisis energéticas, amenazando de manera transversal el desarrollo de múltiples actividades.

Ante este panorama, la Ley 20.257 sobre Energías Renovables No Convencionales (ERNC) implica un aporte para la política energética chilena, pues habla sobre la diversificación de su matriz. La meta para 2020 es que éstas representen el 20% de la capacidad instalada.

Y si bien la meta es ambiciosa, en GE estamos confiados en que es absolutamente factible, ya que Chile goza de un enorme potencial para la generación de energía renovable.

Sin ir más lejos, 13 grandes ríos cruzan el país, el sol brilla más de 300 días al año y a lo largo de más de 4.000 kilómetros de costa sopla una fuerte brisa ideal para la generación eólica.

De hecho, este último tipo de generación tiene un panorama alentador en el país. Según estimaciones del Consejo Internacional de Energía Eólica (GWEC, por sus siglas en inglés), Chile es el tercer país en Latinoamérica con mayor capacidad instalada (172 MW) y posee un potencial de 40.000 MW. Incluso, el estudio explica que dentro de los próximos cuatros años los aerogeneradores cubrirán el 5% del consumo energético del país.

Este hecho es sumamente positivo, y no sólo a nivel país, sino que a nivel mundial ya que de acuerdo a datos de la Agencia Internacional de la Energía (EIA), la eólica podría constituir un ahorro de US24.410 millones en 2020 en relación a los combustibles fósiles. Y el mundo ha sabido percibir estas potentes señales. Prueba de ello es que en los últimos dos años, la energía del viento que se instala cada mes produce tanta electricidad como el equivalente a 1,2 reactores nucleares.

Como GE hemos querido sumarnos a esta causa y en línea con nuestro férreo compromiso con el medioambiente, recientemente hemos unido fuerzas con Google para desarrollar el parque eólico más grande del mundo, que estará ubicado en Estados Unidos y empezará a funcionar en 2012. Esto es un aliciente para la humanidad, ya que lejos de los temores por los costos de inversión para desarrollar la energía eólica u otros tipos de nuevas energías renovables, se encuentran iniciativas como éstas que confirman que la energía eólica seguirá creciendo considerablemente para el bienestar del planeta y de sus habitantes.

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