Q

¿Hostilidad hacia el inversionista?

Dic 6, 2012

Cuando restan algunos días para que 2012 nos deje, es un buen momento para proyectar y declarar intenciones para el año que se viene, así como para realizar balances, como el que Revista ELECTRICIDAD publica en la presente edición, un recuento con los hechos más relevantes que ocurrieron durante el ejercicio actual en materia de […]

Cuando restan algunos días para que 2012 nos deje, es un buen momento para proyectar y declarar intenciones para el año que se viene, así como para realizar balances, como el que Revista ELECTRICIDAD publica en la presente edición, un recuento con los hechos más relevantes que ocurrieron durante el ejercicio actual en materia de nuevos negocios, inversiones, movimientos empresariales, política energética, coyuntura y anuncios de importancia para la industria y los subsegmentos en el sector. Si bien es un resumen que agrupa por mes las informaciones más connotadas del área, éstas reflejan lo activo que estuvo el mercado este año, reforzando la premisa de que la energía es un área fundamental para el desarrollo, y que sin un impulso adecuado en esa materia, es poco probable el crecimiento de una nación.

Éste ha sido un ejercicio complejo. Lo que ha mantenido expectante a los entendidos durante 2012 ha sido, como se viene repitiendo hace algunos años, el escaso nivel de agua para la hidroelectricidad. Como escribimos hace meses en esta misma tribuna, nos estamos acostumbrando (peligrosamente) a años secos. A esto habría que sumarle que no hubo grandes inauguraciones de obras, sino más bien –aunque no menos importantes– cortes de cinta de esfuerzos puntuales en generación. Por otro lado, también hemos estado pendientes de algunos ejercicios normativos. ¿Los más relevantes durante este año? Los decretos ingresados al Congreso por el Ejecutivo en materia de Carretera Eléctrica y Concesión y Servidumbres, ambos absolutamente necesarios para la agilización de la construcción de redes de transmisión. En materia de combustibles fósiles, hemos visto cómo el carbón queda relegado en beneficio del resurgimiento del gas natural, de la mano de anuncios que permiten proyectar que el gas natural sería mayoritariamente el encargado de la termoelectricidad en el futuro de darse algunas ecuaciones, marcando una diferencia y transformándose nuevamente en puntal en la matriz energética en el futuro. En ese contexto, se cuentan las iniciativas tendientes a las ampliaciones de los dos terminales en el país, otros tres puertos de regasificación en proyecto y la idea de importar shale gas, bastante mencionada en el último tiempo en la industria.

Pero hay dos temas que se han instalado en 2012, que se han agudizado durante este ejercicio, y que prometen ser todavía más complejos en las próximas temporadas. Uno es de las quejas de sectores productivos nacionales como la minería, con respecto al costo de la energía en Chile que casi duplica al existente en otros países vecinos, como por ejemplo, Perú. El otro, el de la judicialización de los proyectos y la cada vez más activa ciudadanía organizada que se opone al desarrollo de las iniciativas energéticas, lo que profundiza la preocupación de quienes están por elevar solicitudes para construir infraestructura energética y de quienes tienen capital disponible para inyectar en nuestro país. Pesimismo no es la palabra exacta, sino más bien intranquilidad, porque Chile mostraba una cara amable para la inversión (nuestro país ocupa un lugar privilegiado en la región siendo la segunda nación que durante los primeros seis meses del año acogió la mayor cantidad de inversión extranjera directa en América Latina, según las cifras que entregó la Cepal). Pero, ¿cómo puede ser esto si las trabas son cada vez más? Hoy ya no basta con tener una buena idea y el capital, sino que se debe contemplar el tiempo que demora normalmente la tramitación de éste, siempre y cuando no tenga ningún percance en el camino; y esto, si es que el proyecto no se ubica cercano a una comunidad que se presenta ampliamente demandante de condiciones.

En definitiva, y ante este escenario, el inversionista que está presente en Chile y el que quiere invertir tiene dos posibles reacciones: convencido del proyecto, invierte más capital en lograr destrabarlo y construirlo; o definitivamente abandona no solamente la iniciativa sino que el país, cansado de los problemas para ejecutar las ideas. Esperemos que no sea ni la una ni la otra, sino que se tome un rumbo de sensatez que involucre a todos los sectores, que exista debate fundamentado, pero que no ponga en riesgo el desarrollo de lo que Chile de verdad necesita.

Lo último
Te recomendamos

REVISTA DIGITAL

Temas relacionados
Suscríbete al Newsletter Revista Electricidad