Un año de grandes avances

La normativa sobre transmisión aún debe culminar su trámite legislativo, y la relación con clientes y comunidades es un desafío permanente, en el que la única receta posible es estar más cerca.

El 2015, fue probablemente uno de los más intensos de la historia reciente del sector eléctrico chileno. Los desafíos eran inmensos, especialmente aquellos relacionados con la normalización de los precios de compra de energía en el sistema de licitaciones y las necesarias mejoras físicas y regulatorias del sistema de transmisión chileno.

Comenzamos este nuevo año con las conclusiones y prioridades de la agenda energética discutida y dada a conocer durante el año pasado, y que se anclaba en tres pilares básicos: más competencia y mejores precios en energía; una nueva regulación de la transmisión y la interconexión de los sistemas, y finalmente una mejora sustantiva en la manera de relacionarnos con las comunidades y el territorio.

Con satisfacción podemos decir que los cambios que en conjunto con el gobierno impulsamos al sistema de licitaciones de suministro eléctrico, unido a otros elementos propicios en la estructura de costos de la provisión de energía, nos permitió lograr adjudicaciones de contratos en condiciones de gran competencia y a precios históricos, inferiores a los US$80 por MWh, lo que representa una disminución cercana al 40% desde los casi US$130 por MWh a los que adjudicamos contratos en 2013.

En transmisión, finalmente se aprobó la interconexión de los dos principales sistemas eléctricos del país, el SIC y el SING y a su vez se inició la discusión de un proyecto de ley de Transmisión que en lo esencial apunta en la dirección correcta, a efectos de permitir que la columna vertebral de todo sistema eléctrico logre desarrollarse en condiciones de seguridad, suficiencia y mirada de largo plazo, de manera que la transmisión sea un elemento que apoye el desarrollo competitivo del sector, en lugar de ser un cuello de botella permanente.

En la relación con nuestros clientes, hemos venido desarrollando un constructivo trabajo con las autoridades sectoriales para colaborar en formas de interacción más fluidas y claras con los usuarios finales. Destacamos en este punto los progresos en la claridad de las boletas de servicio y la permanente coordinación para mejorar los índices de calidad de nuestro servicio. Podemos decir con satisfacción que el 2015 fue un año de grandes avances y estamos seguros que el 2016 será aún mejor.

Por supuesto, queda mucho por hacer. Los contratos resultantes de las licitaciones deben ser coronados con proyectos que logren ejecutarse a tiempo y de manera impecable, en todos los ámbitos. La normativa sobre transmisión aún debe culminar su trámite legislativo, y la relación con clientes y comunidades es un desafío permanente, en el que la única receta posible es estar más cerca, escuchar con más atención y desarrollar todas nuestras actividades sabiendo que el objetivo último del sector es el bien común del país, la satisfacción de las necesidades de las personas y el desarrollo de nuestra economía.