Gas natural argentino: mitos y realidades

Por María Isabel González, gerenta general de Energética S.A. y negociadora por Chile del Protocolo de Interconexión Gasífera con Argentina.

Durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y atendiendo a la apertura del mercado en Argentina, Chile suscribió el Protocolo de Interconexión Gasífera, que le permitió importar gas natural desde cualquier cuenca y utilizar las instalaciones de transporte de este. Así, Chile pudo comprar gas natural al mismo precio de este en el mercado interno argentino, lo cual representó una prueba concreta de integración económica entre dos países vecinos. Cabe destacar que en ese entonces las reservas probadas de gas en Argentina eran suficientes para abastecer los consumos proyectados internos y las exportaciones a Chile y Uruguay por 19 años, condición más que razonable para estar confiados en un adecuado suministro.

No obstante, en 2004 Argentina comenzó a presentar importantes déficit para cubrir los requerimientos internos y las exportaciones. Este hecho tuvo su origen en la pesificación y congelamiento de los precios internos regulados del gas natural decretados en 2002. Lo anterior provocó un fuerte aumento en el consumo interno de gas natural y, por otra parte, los productores comenzaron a recibir un tercio del precio, en dólares, que tenían antes de la pesificación. En este escenario, por cierto, no se concretaron nuevas inversiones para la explotación de reservas. En aquella época estos productores lo único que deseaban era poder hacer exportaciones a Chile, ya que por ellas sí recibían precios atractivos, sin embargo, los gobiernos de turno no lo permitieron.

En 2007 el Gobierno argentino suspendió casi totalmente las exportaciones. Esto ocasionó un gran problema a Chile, que ha sido superado, en parte, gracias a la instalación de terminales de recepción de gas natural licuado, el que por razones obvias es muchísimo más caro. Sin embargo, por razones diversas, aún no se logra la adaptación total de la oferta eléctrica económica a los crecimientos de la demanda, particularmente en el Sistema Interconectado Central, lo que tiene como consecuencia altos precios de la energía eléctrica.

Parece muy extraño que la Presidenta argentina declare que la causa de la escasez de gas en su país se debería a que “se le vendió a Chile a precios irrisorios durante la década de los 90”, toda vez que su símil en esos años suscribió un acuerdo, que luego se incumplió gravemente, debido a las políticas erradas aplicadas durante la última década, que provocaron la caída estrepitosa de reservas de gas y petróleo por la falta de inversión en exploración y en producción de estos hidrocarburos. Esto es, en realidad, el origen de los problemas que hoy afectan no solo a los argentinos, sino que también han ocasionado graves inconvenientes a Chile.