Cumplir el rol social y de carbono neutralidad desde la eficiencia energética

La eficiencia energética (EE) es el aquí y el ahora para la carbono-neutralidad. Una herramienta concreta de acción climática y mitigación. Aporta a bajar la presión de demanda energética nacional, coopera con los tiempos de construcción de otros proyectos, como de la entrada en vigencia de más y mejores sistemas de transmisión y distribución; entre otros beneficios. Como se ha conocido, el hidrógeno, el litio u otras fuentes de energía serán las energías del futuro, pero no hay que olvidar que “la mejor energía es la que no se usa”.

Más de diez años hablamos de esto. Pasamos de plasmar el concepto y evidenciar sus impactos, a materializarla en el sector público y privado, y así intentar posicionarla como una herramienta fundamental para el desarrollo y la mejora medio ambiental. El gremio, compuesto por una gran mayoría de emprendedores, innovadores, profesionales y multinacionales, con alto compromiso con dichas causas, apostó por la realización de proyectos en diferentes industrias, dando opción de financiarlo inclusive, bajo el modelo Esco (se paga con el ahorro logrado).

Pese a este esfuerzo, estudios del Centro de Energía de la Universidad de Chile, demuestran que un 75% de la industria nacional de Arica a Punta Arenas, no ha realizado ninguna mejora en esta materia, al menos que haya significado inversión.

En 2017, el mismo año del estudio mencionado, el gremio de la eficiencia energética, Anesco Chile A.G., realizó 542 proyectos, pero que no son visibilizados, como otras temáticas, pese a lo relevante de ellos. Figuran casos de cambio de combustibles, mejoramiento de procesos, gestión de la energía, cambio tecnológico, buenas prácticas, digitalización y control de datos, renovables para autoconsumo, etc. Entre ellos, hospitales de alta complejidad que funcionaban a carbón, clínicas privadas que no encontraban una solución que les diera confianza, hoteles y universidades que hoy son auto-consumidoras solares, entre otros muchos.

Con la COP25 nos dimos cuenta de las oportunidades desaprovechadas de implementación en nuestra industria y edificios, como también de trabajo colaborativo con autoridades y gremios productivos. En el Energy Day, ministros de casi 20 países confirmaban sus avances y exigencias. Ellos incluían la EE en sus NDC, y hacían visible sus programas en industrias, edificios, como del sector público. El mismo presidente de IEA (Agencia Internacional de Energía) Fatih Birol también expuso que la contribución de reducción de emisiones se logra de la mano de la EE que aporta al menos con un 40%.

En Chile, hoy debemos ser más colaborativos que nunca. Con proyectos de baja y mediana inversión (entre 10 y 15 por ciento de ahorro de energía), podríamos estar evitando 7 millones de toneladas de CO2 al año y ahorrando energía del orden de US$ 600 millones/año; un equivalente a 2 centrales de generación eléctrica de ciclo combinado); y así una gran cantidad de recursos ahorrados, claramente finitos.

La explosión social, acusó falta de liderazgo, poca sintonía entre las necesidades, los actores involucrados y la velocidad con que se resuelven las cosas en varios aspectos de la vida actual; así también pasa con la Eficiencia Energética.

Como gerenta de Anesco Chile A.G., me ha tocado lidiar con innumerables contingencias como cambios de agenda y emergencias de diferentes gobiernos. Esta no es la excepción. Desafío a los líderes a que hagamos sintonía y vayamos en línea de los acuerdos con trabajo colaborativo.