x

5G y empresas de servicios públicos: cómo viajar en el tiempo

La transición energética ha convertido a las empresas de servicios públicos en viajeras del tiempo. En este momento, los operadores están explorando formas de crear soluciones de comunicación fiables y de baja latencia con el ancho de banda disponible, pero al mismo tiempo, no pierden de vista la perspectiva del 5G. Cada vez más utilities debaten si deberían invertir en 5G hoy mismo. Todo es cuestión de tiempo.

Las redes operativas y de tecnologías de la información (OT y IT) actuales utilizan una compleja mezcla de 3/4G, Wi-Fi y LTE para conectar sistemas y tecnologías. Se trata de una rica selección que puede utilizarse para crear una red de comunicaciones perfectamente funcional. Sin embargo, la esperada afluencia de sensores distribuidos, dispositivos de captación de datos y DER propios y ajenos significa que estas redes deben ser más inteligentes, y más rápidas. De hecho, los proveedores de dispositivos inteligentes ya están luchando con las actuales limitaciones de comunicación, lo que impiden a las empresas de servicios públicos acceder a datos cruciales en tiempo real.

Está claro que se necesita otro nivel de infraestructura de comunicación de baja latencia y gran ancho de banda. Dado que es compatible con versiones anteriores y ofrece baja latencia, el 5G de alta velocidad puede ser el antídoto para la presión que se espera que afronten las redes de comunicación en los próximos 5 a 10 años. Aparte de la mejora de la fiabilidad, el 5G permite potenciar las nuevas tecnologías y, a su vez, nuevos modelos de negocio. Puede ayudar a resolver las necesidades actuales de resiliencia de la red y virtualización de la infraestructura y allanar el camino para futuras innovaciones como la computación en el borde y en la nube impulsada por la inteligencia artificial, la realidad extendida y los gemelos digitales.

Pero el 5G no sólo permite a las empresas de utilities construir nuevos modelos. También puede permitir a las empresas de servicios públicos encontrar nuevas respuestas a retos persistentes como la búsqueda de crecimiento, la reducción de costos y la optimización de CAPEX. Gracias a la ampliación de la cobertura y la fiabilidad, y a la reducción de la latencia, las redes 5G, tanto privadas como públicas, pueden desencadenar la innovación con un importante impacto financiero que justifique el gasto inicial: especialmente a medida que se acelera la transición energética.

En el futuro, el 5G será la base de capacidades esenciales: desde la conectividad de los trabajadores sobre el terreno y la flota conectada, hasta la carga de vehículos eléctricos y la infraestructura de medición avanzada (AMI) de segunda generación, por nombrar solo algunas de las oportunidades. Permitirá impulsar un sistema energético gestionado activamente.

Con las organizaciones que necesitan hacer frente a la esperada expansión de los proveedores de energía renovable, la creciente importancia de la gestión local de la energía debido a la creciente penetración de los vehículos eléctricos, la amplia descarbonización, el avance de la inteligencia de la red, y la banda ancha como infraestructura cada vez más ampliamente definida, el 5G debe ser el destino de cualquier organización que busque hacer frente a los desafíos de hoy y mañana.

A pesar de toda la incertidumbre causada por la transición energética, una cosa está clara: la red de servicios públicos exigirá una plataforma de comunicación que permita una rápida adquisición y transmisión de datos y respuestas rápidas de control basadas en data para gestionar un conjunto de variables cada vez más complejo.

Ya sea mediante un cambio gradual a través de 4G o un salto directo a 5G, las empresas de servicios públicos que tengan una clara comprensión de las implicaciones de la red futura, y una estrategia de telecomunicaciones integrada, estarán capacitadas para los desafíos que presenta la transición energética para el sector.