El impacto de las energías renovables más allá de los precios y del medio ambiente

Independiente de quien planifica, transitaremos desde una planificación tradicional de capacidades de generación, transmisión y distribución, a una planificación orientada a incrementar las flexibilidades a lo largo de toda la red.

Chile será líder en el desarrollo de las energías solar y eólica, las que presentan características muy distintas a las energías convencionales. En efecto, son más variables e inciertas, lo que requerirá cambios significativos en la planificación y operación del sistema eléctrico para mantener la estabilidad y confiabilidad del suministro. El desafío es probablemente más complejo en Chile debido a sus abundantes recursos renovables que hacen posible generación renovable a gran escala, pero a largas distancias de los centros de consumo. A esto se agrega la poca dispersión de los recursos que hace que la oferta agregada tenga variaciones que necesitan más reservas operativas.

La solución será la existencia de recursos o reservas que aporten flexibilidad. En un sistema como el chileno, cada vez con más actores participando en el mercado, las soluciones serán diversas. Algunos ejemplos son: mejorar la predicción de los recursos renovables, redespachos más dinámicos del sistema, servicios complementarios, acuerdos de compra-venta de energía que incluyan exigencias de flexibilidad, interconexiones internacionales para compartir reservas, respuesta de la demanda y almacenamiento, entre otros.

La generación solar distribuida, por su parte, será un aporte para contribuir en la regulación de voltaje, la disminución de pérdidas e incluso para postergar inversiones en las redes de transmisión y distribución, entre otros beneficios, más aún si a través de políticas tarifarias se desplaza la demanda máxima a las horas de radiación solar.

Las autoridades del sector energía están conscientes del desafío de establecer políticas tendientes a establecer los mecanismos adecuados que resuelvan el dilema de la alta penetración de las energías renovables en los próximos años. Dichas políticas formarán parte de los cambios regulatorios previstos para este año en la llamada ley de flexibilidad pero también en la ley de distribución. Independiente de quien planifica, transitaremos desde una planificación tradicional de capacidades de generación, transmisión y distribución, a una planificación orientada a incrementar las flexibilidades a lo largo de toda la red.

Será fundamental que este proceso, mucho más complejo que el tradicional, dé confianza a los operadores y a quienes analicen invertir en Chile.