Los desafíos de la pequeña y mediana generación en materia de género

Patricia Méndez, directora de GPM-A.G., que reúne a las empresas del sector, señala la importancia que ha tenido la iniciativa Energía +Mujer para aterrizar este tema.

Profundizar las políticas de integración para disminuir la brecha de género en el sector de la pequeña y mediana generación es la tarea de Patricia Méndez, directora de GPM-A.G., la asociación que agrupa a las empresas de este segmento, lo cual se inscribe dentro de los compromisos de la iniciativa Energía +Mujer, que impulsa el Ministerio de Energía con el sector privado.

La ejecutiva es fiscal de Enorchile y también participa en la segunda Generación del Programa Women in Energy de WEC Chile, que busca aumentar la participación femenina en la industria energética.

Situación actual

A su juicio, la realidad de la participación de la mujer en el sector de la pequeña y mediana generación “no dista mucho de la realidad que se visualiza en el sector energético en general, donde la participación de la mujer está lejos de alcanzar el promedio establecido para los países OCDE. Sin embargo, pareciera ser que la participación de la mujer en los sectores de la pequeña y mediana generación son aún menores que en aquellas empresas con mayor participación en el mercado”.

Esto, explica, respondería a dos motivos: “En primer lugar, a los aspectos económicos y financieros de cada empresa; y en segundo término, a que las empresas de mayor tamaño por lo general poseen capitales extranjeros, que traen consigo una visión distinta en relación a la incorporación de la mujer en sus empresa. De este modo, pareciera ser que en Chile aún tenemos el sesgo de que contratar mujeres es mucho más costoso que contratar hombres”.

“En el sector de la pequeña y mediana generación existe una cultura de género masculinizada, en donde priman los estereotipos y los sesgos basados en diversos criterios, tales como disponibilidad horaria, edad, género, maternidad, entre otros aspectos que tienden a priorizar la elección de un hombre por sobre una mujer”, detalla.

Y agrega: “Si bien hay empresas que se han abierto a contratar mayor número de mujeres, todavía existe un alto número de mujeres que son contratadas principalmente para cargos administrativos, limitando su participación a aquellos cargos de carácter directivos o que impliquen tomas de decisiones, lo que da cuenta de las desigualdades existentes entre hombres y mujeres, que se reflejan en bajas tasas de incorporación de la mujer en el sector, en las brechas salariales existentes, en el bajo número de mujeres en altos cargos y en la pérdida de muchos talentos femeninos que aún no se vinculan con el sector por no haber podido acceder a las oportunidades que este ofrece”.

De todos modos, la representante gremial se muestra optimista frente a los avances logrados. “En el último tiempo se han abierto diversos espacios de trabajo y conversación, en los que se ha discutido el rol de la mujer en el sector eléctrico y los beneficios de su incorporación en las distintas organizaciones, lo que ha significado un gran paso en la visualización de las brechas existentes y en la adopción de medidas concretas por los diferentes actores de la industria, para abrir nuevas oportunidades de incorporación y mejorar las existentes, así como buscar una equiparación en las condiciones laborales de hombres y mujeres.

Patricia Méndez piensa que la regulación en materia de políticas de género no alcanza a prever todas las situaciones de desigualdades, por lo que considera que se requiere “con suma urgencia una educación formal temprana donde se eduque sin discriminación de sexo ni género y en la que se visualicen los beneficios de la incorporación de la mujer en los distintos sectores productivos. De este modo el impulsar políticas, programas y planes que promuevan la equidad de género parece ir en el camino correcto, con el firme propósito de disminuir las distintas brechas existentes y sesgos preconcebidos culturalmente, en miras de lograr iguales oportunidades entre hombres y mujeres”.

“También es necesario establecer otras medidas que permitan emparejar las oportunidades entre hombres y mujeres, tales como el postnatal parental universal, las postulaciones sin identificación de nombre o RUT, y sala cuna de carácter universal, ya que actualmente como está concebida la legislación es perjudicial para las mujeres”, precisa.

Dentro de las líneas de acción sectorial, la ejecutiva sostiene que “como asociación gremial nuestro compromiso se ha visto reflejado en fomentar y promover la participación femenina en la industria energética del país, dando a conocer a nuestros asociados las brechas existentes entre hombres y mujeres, y los beneficios de incorporar mujeres en sus instituciones, mostrándoles casos de éxito en el sector y acompañándolos en el proceso hacia una política de equidad de género”.