Instalación de sistemas fotovoltaicos bajo la categoría de generación distribuida. Foto: Gentileza GIZ en Chile (elegir una de las fotos de la portada). Foto: Archivo ELECTRICIDAD.
Instalación de sistemas fotovoltaicos bajo la categoría de generación distribuida. Foto: Gentileza GIZ en Chile (elegir una de las fotos de la portada). Foto: Archivo ELECTRICIDAD.

Generación distribuida: Un nuevo salto

Los especialistas consultados por ELECTRICIDAD señalan la necesidad de acelerar el desarrollo de este sector en la industria, tanto a nivel residencial como en Pequeños Medios de Generación Distribuida, planteando la relevancia que tendrá la reforma a la distribución para continuar extendiendo proyectos de este tipo con energía renovable.

Un decidido impulso es lo que requiere la generación distribuida en el sistema eléctrico local, tanto a nivel residencial, con proyectos de autoconsumo, como en los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD), pues los especialistas consultados por ELECTRICIDAD concuerdan en que todavía no se ha aprovechado el potencial de esta tecnología, por lo que plantean mayores incentivos mediante nuevas regulaciones.

Para los actores que se desenvuelven en el desarrollo de proyectos de este tipo, el aspecto regulatorio es crucial para despejar incertidumbres, por lo que afirman que la Ley Larga que busca modernizar al segmento de la distribución contribuirá a impulsar las tecnologías para estas iniciativas, aunque advierten que también se requieren otras normativas.

El presente

Los datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC)  indican que, a febrero de este año, se registran 5.842 instalaciones de generación distribuida inscritas por esta para el autoconsumo en el país, las cuales totalizan 46,3 MW de capacidad instalada, según señala el superintendente Luis Ávila.

“Durante 2019 existió un aumento significativo en la potencia instalada de generación distribuida para autoconsumo en el país siendo más del doble si lo comparamos con el año anterior 2019 (20,8 MW) y 2018 (9,6 MW). En cuanto al número de instalaciones inscritas se aprecia un aumento de un 7% pues en 2018 se registraron 1.835, mientras que en 2019 la cifra se elevó a 1.977, en lo que va de este año 2020 ya contamos con 254 instalaciones inscritas siendo mayor a las de años anteriores para esta fecha lo que hace elucubrar que la tendencia seguirá en aumento”, afirma.

Por regiones, la SEC anota la mayor cantidad de instalaciones inscritas para conectar proyectos en la Región de Atacama (1.943), seguida de la región Metropolitana (1.588) y Valparaíso (454). En cuanto a la potencia, lidera la Región Metropolitana con 13,49 MW, seguido por la Región de O’Higgins (7,4 MW) y Maule (6,6 MW).

La situación de los PMGD también muestra crecimiento. Carlos Cabrera, socio fundador de Sphera Energy, señala que el año pasado se incorporaron cerca 323 MW de potencia instalada en estos proyectos, totalizando cerca de 1100 MW, “lo que da cuenta de un crecimiento de 40% respecto al año pasado. De los 323 MW mencionados, 267 MW corresponden a proyectos de tecnología solar”.

El ejecutivo añade que existe otros 750 MW de proyectos PMGD con la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) aprobada, por lo que estima que este año se registrará un crecimiento, “considerando que las inversiones podrán optar al régimen de Precio Estabilizado del DS 244 y por 14 años. A partir de 2021 esperamos que la industria PMGD continúe creciendo pero a un ritmo menor que 2019 y 2020”.

Tanto en instalaciones de net billing como en proyectos PMGD la tecnología predominante es la solar fotovoltaica. Ignacio Rodríguez, presidente de la Asociación Chilena de Energía Solar (Acesol) y  abogado socio de Impacto Legal, explica que el mayor crecimiento en las primeras instalaciones se produce en el sector comercial e industrial, bajo el modelo Esco (empresas de servicios energéticos), a diferencia de lo que ocurre a nivel residencial, “que aún no despega con la misma fuerza”.

En Empresas Eléctricas A.G. comparten las proyecciones al alza en el número de instalaciones y potencia instalada. Su director de Estudios y Regulación, Javier Bustos, afirma que esta tendencia seguirá, si se toma en cuenta “el escenario de reducción de costos de instalación de las tecnologías ERNC, particularmente en el medio de la transición energética que estamos viviendo, hacia un sector energético descarbonizado y más descentralizado”.

Reforma

Los actores del sector estiman que la reforma a la distribución provocará un impacto para el desarrollo de estos proyectos. Carlos Cabrera menciona la figura del comercializador de energía, toda vez que “traerá mayor competencia al segmento distribución y permitirá lograr mejores precios para la industria residencial e industrial. Sin duda que los proyectos PMGD son candidatos naturales a ofrecer suministro de energía a clientes que se encuentren dentro del alimentador y Subestación que pertenecen”.

En su opinión, otro aspecto relevante que se espera de la reforma es la planificación y expansión de las redes de distribución y subestaciones zonales, donde se “consideren los potenciales proyectos PMGDs que han obtenido aprobación ambientes y eléctricas de manera de anticipar los requerimientos de nueva infraestructura de transmisión y distribución”.

“Sin duda que el mayor desafío será la Ley Larga de Distribución y como dicha regulación recogerá los nuevos desafíos de transparencia y manejo de la información, como empoderará a los clientes finales y como limitará el abuso de posición dominante que ejercen las distribuidoras en su zona de concesión. Se requiere aumentar el estándar de la información disponible y regular la interacción de los distintos agentes del mercado”, agrega.

Esto punto es compartido por Ignacio Rodríguez, por cuanto señala que con la reforma “se incorporarán nuevos roles y servicios, habrá más transparencia de la información por parte de la empresa distribuidora y al existir un ente gestor de la información, esperamos que nazcan nuevos mercados con reglas claras que garanticen la libre competencia”.

Para Javier Bustos, los principales cambios que vendrían en la Ley Larga son la incorporación de la comercialización competitiva a nivel de distribución, así como cambios en la remuneración del servicio de distribución. Estos últimos son fundamentales para reconocer las inversiones necesarias para afrontar la transición energética lleguen a tiempo ante el crecimiento que esperamos de los recursos distribuidos, algo que no es factible con la regulación actual”.

Sin embargo, el presidente de Acesol plantea la necesidad de incorporar más regulación en materia de transparencia de datos sobre el estado actual de las redes de distribución, “de tal manera de reducir las asimetrías de información. Esto representa hoy probablemente el obstáculo técnico más grande para el desarrollo de la generación distribuida. Hay razones para suponer que existe una sub-inversión y que por lo tanto la calidad actual de las redes es inferior al esperado”.

Y añade: “Las solicitudes de Conexiones de net billing y PMGD enfrentan sostenidamente problemas de tensión en redes eléctricas. El nivel de adecuaciones solicitadas por la distribuidora, hacen dudar del estado actual de las redes. Por lo anterior, es importante transparentar la información no sólo de medidores, sino que también de la infraestructura de distribución, para todos los actores del mercado, en igualdad de condiciones, en línea y en tiempo real”.

Esto es compartido por Ana Lía Rojas, socia fundadora de Ener Connex, quien asegura que la actual regulación se ha convertido “en una traba para la conveniencia de desarrollo de este tipo de modelo de generación ciudadana”, poniendo como ejemplo el que haya aumentado el límite de potencia de 100 a 300 kW, en vez de 500 kW, lo que –a su juicio− deja a los consumidores con potencia conectada entre 300 kW y 500 kW en un limbo, porque no le permite ser ni cliente libre, ni acogerse a los beneficios de la ley de net billing”.

“Otro aspecto pendiente de la mayor importancia es la poca creatividad que hemos tenido a la hora de crear estructuras relacionadas entre lo público y privado, que por ejemplo, concatenen incentivos a empresas constructoras que incorporen generación distribuida a sus diseños inmobiliarios, y que éstos sean acompañados por rebajas en contribuciones, o la incorporación del costo de estas instalaciones a los créditos hipotecarios, tomando los ejemplos de California, ciudad líder en generación solar ciudadana”, precisa la economista.

La regulación en redes inteligentes es una de las regulaciones que debería avanzar en el futuro, de acuerdo con Javier Bustos: “Al existir mayor generación distribuida, se va necesitar contar con tecnología de visibilización y automatismos para obtener el mayor beneficio de éste tipo de proyecto, para lo cual necesitamos seguir impulsando el concepto de redes inteligentes”.

“Además, se debe observar lo que está pasando en otros países con la electromovilidad, donde los autos eléctricos pueden inyectar energía a la red para contribuir en horas de alta demanda, para lo cual hoy en día nos falta regulación. Es por ello que es tan importante que en la regulación de la distribución se incluyan mecanismos explícitos que permitan a las empresas distribuidoras realizar las inversiones que van a ser necesarias para que la generación descentralizada se desarrolle en forma sostenida y eficiente”, precisa el director de Estudios y Regulación de Empresas Eléctricas A.G.

Según Ignacio Rodríguez, también es imperativo incorporar “el concepto de la bi-direccionalidad de los flujos de energía en el Proyecto de Ley Larga, siendo este concepto parte esencial del servicio de la distribución moderna, y por ende una obligación de las empresas distribuidoras y un derecho de los prosumidores, pues se ha instalado el principio erróneo de la uni-direccionalidad de los flujos dentro de las redes de distribución. Producto de este concepto se han establecido criterios técnicos (demanda mínima) que limitan el desarrollo de la Generación Distribuida. La bi-direccionalidad es un elemento necesario y habilitante para la integración de nuevas tecnologías y para el desarrollo de nuevos modelos de negocio en beneficio de los clientes finales”.

La inclusión de los sistemas de almacenamiento de energía asociados a los proyectos de este tipo son mencionados por Mauricio Olivares, director ejecutivo de Emoac Energy Group: “La regulación siempre será un tema que deberá estar en constante revisión, por ejemplo con la inclusión de sistemas de almacenamiento  (baterías) a baja escala, un elemento que no está contemplado en la regulación actual, por lo que una vez que estas baterías ingresen al sistema se deberá readecuar la regulación”.

“La regulación debe avanzar rápido para no quedar obsoleta frente a las nuevas tecnologías, volviéndose imperativos la adecuación normativa que incluye nuevas tecnologías, como por ejemplo nuevas tarifas que reconozcan los sistemas de almacenamiento y la capacidad de prestar sistemas complementarios”, afirma el especialista.

Tecnologías

El almacenamiento surge como una de las principales perspectivas a futuro para la generación distribuida. Carlos Cabrera asevera que en el sector se espera la materialización de los primeros proyectos Solar+Storage en los próximos años. “Por otra parte, esperamos avances importantes en la automatización de las redes de distribución y que el cliente final participe de manera más activa en la cadena de suministro energético (proyectos de autoconsumo, eficiencia y gestión de energía, peak shaving, etc.), además de tener avances en el manejo de la información en base a plataformas blockchain y el uso y procesamiento de gran cantidad de información en tiempo real (Big Data)”.

Ignacio Rodríguez indica la necesidad de que los desarrolladores que actualmente presentan solicitudes de conexión a la red, tengan la posibilidad de integrar soluciones de almacenamiento en sus instalaciones, “de tal manera de poder explorar distintos modelos de venta de energía, así como también la venta de potencia y/o la prestación de servicios complementarios”.

“La entrada de los medidores digitales, smart grid y la nueva ley larga de distribución, transformarán el rol del cliente final hacia un papel más activo, en el cual podrán acceder a nuevos servicios de agregación de demanda, comercialización de energía mediante la elección de tarifas flexibles, y, gracias a las nuevas tecnologías de almacenamiento, un autoconsumo energético con mayores perspectivas de gestión energética y prestación de servicios a la red, abriendo paso a interesantes modelos de negocio asociados al mercado de demand response, como –por ejemplo–la posibilidad de que los clientes regulados reciban un pago por no consumir energía en un período y/o horario en el cual el sistema deba activar una planta termoeléctrica de respaldo para cubrir una rampa, especialmente aquellas producidas por la transición a las energías renovables variables”, explica el dirigente gremial.

Mauricio Olivares sostiene que con estas tecnologías “probablemente el mercado del net billing, será más masivo, posibilitando al usuario tener una mayor gestión sobre sus consumos y aportes al sistema. Para ello la ley larga de distribución es clave en este y otro temas como por ejemplo el desarrollo de la electromovilidad”.

Modelo

Entre los especialistas existe optimismo en perfeccionar la regulación para avanzar hacia un modelo más fortalecido en generación distribuida. Ana Lía Rojas señala que esto dependerá “del impulso que las sociedades y sus gobiernos le quieran realmente dar, pero lo que es cierto es que ya no existirá el clásico modelo de energía generada a gran escala, transmitida por largas extensiones de líneas que lleguen unidireccionalmente al consumidor”.

“Los nuevos modelos de negocio de  generación distribuida dicen relación con las enormes opciones de tecnologías emergentes que incluyen equipos y plataformas digitales para la gestión de demanda, el almacenamiento de energía, los dispositivos inteligentes de control, el internet de las cosas, vehículos eléctricos compartidos o propios que servirán de baterías para las casas o locales donde se estacionen, todas opciones que crean nuevas eficiencias para el consumidor para un uso mejorado de la red y un mayor número de sistemas de control, pero insisto que sólo con una regulación de incentivos, creativa y que ponga acento realmente en el consumidor descentralizado, el rol de la banca, las inmobiliarias y las distribuidoras, se podrá hacer el shift que se requiere”, afirma.

Finalmente, Javier Bustos sostiene la necesidad de no olvidar otros aspectos para el desarrollo de estos proyectos, como el costo para los usuarios, dado que “la calidad de las instalaciones eléctricas al interior de los hogares es muy diversa, lo que eleva aún más el costo de este tipo de instalaciones en muchas viviendas”.

También señala que para capturar todos los beneficios que la generación distribuida puede generar en el sistema, se requiere contar con redes más modernas, “contando con la opción de la operación en isla ante desconexiones de la red, lo cual implica el aumento de tecnología en la red, para ver con mayor precisión lo que está sucediendo y poder seccionar el alimentador en zonas que puedan ser abastecidas por estas tecnología”.

Conclusiones

  • Las conexiones de los proyectos de generación distribuida llegan a 6.000 en todo el país, alcanzando una capacidad instalada de 46,2 MW, mientras que los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD) registran una potencia instalada de 1.100 MW en el país.
  • Los especialistas coinciden en la importancia que tiene el proyecto de Ley Larga, que reforma a la distribución, para darle un mayor impulso a este tipo de iniciativas, aunque advierten que se requiere perfeccionar otras regulaciones.
  • A futuro se espera que se incorpore el almacenamiento de energía a los proyectos de generación distribuida como una opción tecnológica que permita aumentar el desarrollo de la electromovilidad.

Recuadro 1

El comportamiento de los precios de paneles fotovoltaicos

Los paneles fotovoltaicos son el principal insumo para los proyectos de generación distribuida y PMGD solares, los cuales experimentan una disminución en sus valores de mercado durante los últimos años. El proyecto de apoyo a la NAMA: “Energías Renovables para Autoconsumo” implementado por el Ministerio de Energía y la GIZ realiza un índice de precios de esta tecnología, como explica el director de esta iniciativa, David Fuchs.

“El Índice de Precios de Sistemas Fotovoltaicos (FV) conectados a la red de distribución comercializados 2019 permite una evaluación detallada de los costos actuales en el mercado chileno para la implementación de proyectos fotovoltaicos. Para esta versión del estudio se incluyó por primera vez la desagregación de los costos de los sistemas fotovoltaicos por componentes. De este desglose de costos se identifica que los paneles representan entre 33% y 37% de los costos totales del sistema, para instalaciones de hasta 300 kW y mayores a 300 kW respectivamente”, explica.

El especialista precisa que los sistemas fotovoltaicos, que incluyen paneles, inversores, materiales eléctricos, mano de obra y otros, y de potencias menores a 10 kW, “han tenido un descenso de 10,5% en promedio de sus precios con respecto al mismo estudio realizado el año 2018. También se detectaron disminuciones de 13,6% en los precios de sistemas entre 500 kW y 1.500 kW.

Fuchs afirma que los principales beneficiados con esta baja de precios son los proyectos de menor potencia (10 kW) y aquellos proyectos sobre 500 kW. “Los sistemas fotovoltaicos de menor potencia se utilizan principalmente en el sector residencial, así como el sector comercial, incluyendo hoteles y oficinas, quienes son los beneficiarios de las instalaciones declaradas bajo la Ley de Generación Distribuida en esa potencia. Los proyectos sobre los 500 kW incluyen principalmente a aquellas empresas que decidan conformar empresas tipo PMGD”, agrega.