Emisiones de Gases de Efecto Invernadero: Reducción vs competitividad

En 2009, Chile anunció en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague su compromiso de reducir en un 20% sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) proyectadas a 2020. Con respecto al cumplimiento de esta meta existen visiones contrapuestas, ya que para unos la incorporación de estas medidas está relacionada con el ingreso a mercados internacionales más exigentes en términos ambientales, mientras que para otros, introducirá costos que afectan la capacidad de competir del país.

Fernando Farías, jefe de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente de Chile.

¿Chile debe cumplir con el compromiso de reducir en un 20% sus emisiones de GEI proyectadas a 2020? ¿Por qué?
Sí, porque Chile es un país altamente vulnerable al cambio climático, y debido a ello urge tomar decisiones como país y hacer profundos cambios que nos permitan transformar riesgos e impactos, es una oportunidad para un desarrollo sustentable y bajo en carbono. MAPS Chile, por ejemplo, es una herramienta que nos está ayudando a determinar de qué manera podemos enfrentar el desafío de nuestro compromiso 2020, en línea con el avance de las negociaciones internacionales.

¿Qué incentivos tiene Chile para reducir sus emisiones de dióxido de carbono?
Vemos el tema de la reducción de emisiones como una oportunidad de desarrollo económico con sustentabilidad para el país. Los mercados internacionales a los que Chile accede con sus exportaciones son cada vez más exigentes en cuanto a la huella de los productos. La ministra Benítez ha sido clara: el sector empresarial debe entender que el cambio climático afectará sus negocios. Esta es la visión que llevamos al proceso de negociación multilateral de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).

Una agenda de cambio climático, ¿podría afectar la competitividad del país? ¿Por qué?
Precisamente este es uno de los temas que estamos evaluando en el proyecto MAPS Chile. Uno de sus componentes de investigación es una herramienta de modelación macroeconómica conocida como un modelo de Dinámico Estocástico de Equilibrio General (DSGE) que nos permite evaluar los impactos macroeconómicos de más de 120 medidas de mitigación en los más diversos sectores. Este es un esfuerzo en el que estamos trabajando con el Ministerio de Hacienda y con la Cancillería, además de otros cuatro ministerios, y que nos permite contar con la mejor información disponible para optar por escenarios de mitigación que generen oportunidades de competitividad y que en lugar de afectar a nuestra economía signifiquen un incentivo para nuevos negocios y oportunidades de innovación.

¿Chile debe respaldar los acuerdos sobre cambio climático en circunstancias que dichas iniciativas no han sido apoyadas por los países más contaminantes?
Sí, creemos que es fundamental el establecimiento de reglas comunes que permitan a todos los países determinar nacionalmente sus compromisos, de acuerdo a sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas. De otro modo, no es viable solucionar el problema climático mundial.

Javier Hurtado, gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción
¿Chile debe cumplir con el compromiso de reducir en un 20% sus emisiones de GEI proyectadas a 2020? ¿Por qué?

El cumplimiento de este compromiso estaba sujeto a dos condiciones: que existiese un fondo internacional que financie las alternativas locales de mitigación y que, por cierto, los países responsables de los mayores volúmenes de emisiones se comprometieran a reducciones importantes de estas. Hasta ahora, nada de eso ha ocurrido. Incluso algunos países que eran parte del protocolo de Kioto han decidido retirar sus compromisos y otros, simplemente, han relacionado sus emisiones al crecimiento económico que logren.

En consecuencia, creo que en la actualidad Chile no tiene ninguna obligación y cualquier compromiso que tome a futuro debe considerar la actuación de los grandes emisores, ya que si estos no comprometen reducciones importantes, lo que hagamos nosotros solos a nivel mundial es irrelevante. De ahí que sería importante que nos preocupemos más de las medidas de adaptación al cambio climático que de las de mitigación.

¿Qué incentivos tiene Chile para reducir sus emisiones de dióxido de carbono?
El único incentivo que tiene Chile es ser parte y contribuir, en la medida de sus posibilidades, a un acuerdo internacional que busca reducir las emisiones de dióxido de carbono con el propósito de minimizar los posibles efectos climáticos. Por lo mismo, cualquier compromiso que adquiramos debe hacerse considerando cómo actuarán los países responsables de los mayores volúmenes de emisiones.

Una agenda de cambio climático, ¿podría afectar la competitividad del país? ¿Por qué?
Claramente cualquier restricción que no esté dentro de un marco de políticas eficientes, introducirá costos que afectan la capacidad de competir del país. Por esta razón, la mayor contribución que el país puede hacer en la disminución de las emisiones de gases efecto invernadero es desarrollar lo antes posible nuestro potencial hidroeléctrico, medida que, por ser también la más eficiente desde el punto de vista económico, no introduciría costos adicionales para nuestra competitividad.

¿Chile debe respaldar los acuerdos sobre cambio climático en circunstancias que dichas iniciativas no han sido apoyadas por los países más contaminantes?
Chile no debe respaldar acuerdos en que no estén presentes los países mayormente responsables de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, ya que sin estos actores, no existe ninguna posibilidad de que esfuerzos menores y aislados, como los que podría hacer nuestro país, contribuyan a solucionar el problema global.