14 de octubre de 2013. Central Mejillones E-CL. Foto: Juan Carlos Recabal

El pulso del carbón en Chile

Complejo en lo inmediato aparece el panorama de este combustible que sigue siendo el más usado en la generación eléctrica, debido al exceso de oferta producto de la menor demanda de China, aunque en el largo plazo también está el desafío de adaptar nuevas tecnologías para reducir emisiones y enfrentar la competencia del GNL y las ERNC.


El carbón seguirá siendo un combustible clave en la matriz energética nacional en el corto y mediano plazo, aunque también debe enfrentar desafíos no menores: la presión que genera la baja en el precio del petróleo, la mayor competencia que supone el ingreso de otras tecnologías como el GNL y las energías renovables, que ya representan más del 12% en el SING y SIC, además de los mayores costos tecnológicos para reducir las emisiones, según sostienen a Revista ELECTRICIDAD especialistas y actores de la industria.

Actualmente esta fuente energética es la más usada después de la hidroelectricidad, totalizando 4.617 MW de capacidad instalada en el SING (2.121 MW) y el SIC (2.496 MW), según indica el reporte de febrero de Generadoras de Chile A.G.

El director de Estudios y Contenidos de este gremio, Rodrigo Solís, afirma que “del total de energía eléctrica generada en Chile en 2015, en el SING y SIC, un 36% provino de centrales a carbón; en el SING representó el 76% y en el SIC el 22%”, precisando que esta participación en la matriz aumentará en el norte grande debido a la entrada en operación de las centrales Cochrane I (primer semestre de 2016) y Cochrane II (segundo semestre de 2016), ambas de 236 MW.

De acuerdo a los datos entregados por AES Gener a este medio “durante los últimos cuatro años el carbón representó, aproximadamente, un 42% de la matriz eléctrica chilena, valor muy similar a la participación mundial del carbón en la generación eléctrica, que el año 2013 alcanzó un 41%”.

Tomando en cuenta estas cifras, Sergio Barrientos, gerente general de Surenergía, destaca que el carbón continuará siendo un combustible clave para los sistemas eléctricos, puesto que “una de sus más importantes características es que entregan un bloque base de energía, que es permanente, confiable y económico”.

Esto es compartido por Hugh Rudnick, director de Systep, quien indica que el carbón “es un combustible que se va a mantener importante en la generación eléctrica, independiente de que se haya reducido el precio del petróleo y del gas, porque el carbón sigue siendo el combustible más económico”.

Cristian Hermansen, presidente del Colegio de Ingenieros, señala que la participación del carbón será relevante en el corto y mediano plazo “por formar parte de una matriz de generación diversificada, que se complementa con la generación renovable”.

Rodrigo Solís añade que el carbón, como uso de combustible primario, “es el que en términos relativos a otros combustibles o fuentes de energía presenta generalmente mejores condiciones de tipo económicas en cuanto a costos, es por eso que ha sido históricamente el combustible de mayor uso a nivel mundial (hoy representa cerca del 30% de la matiz de energía primaria global). Considerando además que, según distintas estimaciones, existen reservas de carbón para más de 100 años de producción, es posible esperar que su uso masivo se mantenga por varios años, más aún si se mantiene la baja en los precios que han experimentado los combustibles fósiles convencionales en los últimos meses”.

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Escenario internacional
La caída en el precio del petróleo en los mercados internacionales arrastró también al carbón. De acuerdo a los datos del Banco Mundial, entre julio y diciembre del año pasado el valor del carbón colombiano bajó de US$52 a US$45 por tonelada métrica. Cabe destacar que el país cafetero es uno de los principales proveedores para Chile de este combustible.

Por otro lado, el último “Informe de mediano plazo del mercado del carbón 2015”, publicado en diciembre pasado por la Agencia Internacional de Energía (AIE) consigna que “los precios siguen estando en niveles bajos. En diciembre los precios del carbón importado en Europa cayeron por debajo de US$50 por tonelada métrica, niveles no vistos en una década. El persistente exceso de oferta y la contracción de la demanda en China y en otros lugares sugieren que los precios se mantendrán bajo presión hasta 2020”.

Sergio Barrientos asegura que la situación del carbón “se ve un tanto complicada, producto de que los grandes mercados (como China) han disminuido la demanda por este combustible fósil. Vemos en Australia efectos grandes como minas cerradas, pero si se mira en el largo plazo el carbón seguirá siendo una alternativa conveniente, así que debiera tener su espacio”.

El análisis entregado desde AES Gener sostiene que las curvas de precios futuros de carbón internacional “evidencian que la baja experimentada en los últimos dos años continuará por los siguientes meses, influenciada principalmente por la diferencia entre niveles de oferta y demanda proyectados, al igual que en la mayoría de los combustibles”.

“Como resultado de esta tendencia, los distintos países exportadores de carbón han modificado su posición relativa respecto de su competitividad en Chile. En consecuencia, se espera en 2016 una mayor diversidad de orígenes con participación de carbón australiano, colombiano y estadounidense”, agrega el informe de la empresa.

Para Guillermo Hernández, gerente regional de Mina Invierno, el exceso de oferta y la baja de precios del carbón se explica por “el aumento de producción por el ingreso de nuevas operaciones mineras en los últimos años y el fenómeno del shale gas en Estados Unidos, que ha incrementado la oferta de gas en ese país, reduciendo la demanda por carbón y generando excedentes para la exportación”.

El ejecutivo precisa que la menor demanda china se debe a la reducción de importaciones de carbón “con una serie de medidas orientadas a fortalecer su producción interna. Esto último fue fuertemente observado durante todo 2015, afectando en mayor medida a los productores de Indonesia (el mayor exportador de este mineral a nivel mundial), pero sus efectos tienen incidencia en los precios a nivel global”.

“El escenario de precios continuará deprimido y no se advierten señales de una recuperación en el mediano plazo. Esta situación nos ha llevado a trabajar con menores niveles de producción respecto de nuestra capacidad instalada, buscando minimizar los impactos financieros que son consecuencia de un prolongado escenario de bajos precios”, agrega Hernández.

El ejecutivo asevera que, en este escenario, el desafío para Mina Invierno “es ganar eficiencia, productividad y reducir costos para ser capaces de enfrentar el escenario de crisis”, por lo que han realizado medidas estructurales, “como la maximización del relleno interior de la mina, el control de las infiltraciones de agua y, por supuesto, la incorporación de la tronadura como método complementario a la extracción de estéril”.

Esto último es de vital importancia para evitar el deterioro de nuestros equipos de extracción de estéril, ya que no están diseñadas para excavar roca de alta dureza que se presenta en algunos niveles de la mina, lo que requiere de la aprobación de una declaración de impacto ambiental actualmente en curso.

Si bien el cuadro es complejo, en el corto plazo Guillermo Jiménez, director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, señala que el carbón seguirá teniendo una cuota importante en el mercado mundial.

“China y Estados Unidos todavía tienen una capacidad bastante significativa en base a carbón y es complejo pensar que en el corto plazo ellos vayan a migrar hacia otra matriz, así que el mercado internacional está marcado por estos dos grandes consumidores como una alternativa estable para la generación eléctrica”, precisa.

Desafíos

A juicio de los especialistas el principal desafío a largo plazo que enfrenta el carbón es la adaptación tecnológica debido a las presiones internacionales para reducir las emisiones, como se estableció en los acuerdos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21), realizada en diciembre pasado en París, donde se planteó la necesidad de emprender mejoras tecnológicas para bajar la emisión de gases invernadero en el sector energético.

En esta línea, Rodrigo Solís plantea que “los compromisos anunciados en la COP21, bajo este nuevo escenario de precios de los combustibles fósiles, se realizó también apostando a mayores gastos en investigación e innovación de modo de lograr lo más pronto posible el desarrollo comercial, seguro y competitivo de la tecnología de mitigación de emisiones aplicada a la generación eléctrica en base a combustibles fósiles, de modo de conciliar su uso con las aspiraciones de menores emisiones”.

Ramón Galaz, gerente general de Valgesta, sostiene que “lo que vamos a ver en los próximos diez años es mucho desarrollo tecnológico para que estas plantas a carbón entren a precio competitivo a este mercado o vamos a ir viendo que estas energías puedan ir desapareciendo. Estamos en un punto de inflexión en que este combustible está siendo cuestionado a nivel mundial y debe reinventarse o incorporar desarrollo tecnológico para poder seguir participando como lo ha hecho hasta hoy”.

Similar visión tiene Cristian Hermansen, quien asegura que el desafío más relevante actualmente para la generación a carbón “es responder económicamente a las regulaciones de las emisiones contaminantes, en particular para las unidades generadoras más antiguas, por lo que el trabajo de los ingenieros en torno al sector carbón, es mantenerse debidamente actualizados de los cambios tecnológicos y operativos en el proceso productivo del mineral y de la generación de electricidad”.

Francisco Leiva, gerente Mercado Eléctrico e Ingeniería y Sistemas de KAS Ingeniería indica que el futuro de Chile lo veo con alta penetración ERNC con una política de mercado correcta, e incluso sin subsidio, reduciendo drásticamente la generación a carbón favoreciendo termo-solares, geotérmica y otras que desplazarán al carbón por sus menores costos variables de operación”.

Como desafío local Guillermo Jiménez señala que “en el escenario de la interconexión SIC-SING se debe ver cómo competir con las diversas tecnologías, aunque el carbón seguirá estando presente en el corto y mediano plazo porque es una tecnología de base probada”.

Conclusiones

  • El carbón continúa siendo una tecnología relevante en la generación eléctrica del país, especialmente en el SING, donde alcanzó una participación de 76% en 2015.
  • La baja demanda de China y la producción de shale gas en Estados Unidos han generado un exceso de oferta a nivel mundial, manteniendo a la baja los precios del carbón, lo que genera un cuadro más complejo para su producción.
  • El desafío de la industria carbonífera es avanzar hacia la conversión tecnológica para reducir las emisiones de gases invernadero, especialmente frente a la presión de otras fuentes como el GNL y las ERNC.