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“El mercado eléctrico funciona mal si los precios no reflejan valores reales”

El profesional, quien estuviera a cargo de la cartera de Economía, Minería y Energía del gobierno de Ricardo Lagos, advierte sobre el perjuicio económico que está generando la postergación de los proyectos eléctricos.

Los mayores costos energéticos que deben afrontar las empresas fue una de las temáticas que se abordaron en el marco del 10º Encuentro Anual de Clientes Libres del Sistema Interconectado Central y del Norte Grande (organizado por Acenor).

En la ocasión, Jorge Rodríguez Grossi, ex ministro de Economía, Minería y Energía, y actual decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, advirtió sobre las mayores tarifas que debe afrontar la industria en comparación con la ciudadanía en general, destacando que el mercado eléctrico funciona mal si los precios no reflejan valores reales, visión que el también presidente del directorio de Guacolda profundiza en entrevista con Revista ELECTRICIDAD.

¿En qué ámbitos se observa la actual incertidumbre energética?

Se refleja en los costos de la producción eléctrica, que podrían ser menores si hubiera un sistema de aprobación de proyectos de inversión más rápido, y por distintas razones no lo hay. Eso desde el punto de vista económico ya está significando que el país ha perdido y va a seguir perdiendo capacidad de crecimiento económico. Eso a su vez se traduce en menor capacidad de absorción de empleo y finalmente termina impactando en la pobreza de Chile.

¿Y hay mediciones de esa relación entre proyectos eléctricos y pobreza?

Nosotros hemos medido en la Universidad Alberto Hurtado junto con la consultora Synex lo que ya ha pasado entre 2007 y 2011, y vemos que Chile va a perder del orden del 6% del crecimiento del producto entre 2012 y 2019, porque no se han hecho proyectos de inversión que sean más baratos.

El drama que uno observa es que esta es una situación que está como escondida detrás de lo que la gente ve. Desafortunadamente el impacto se va sintiendo de a poco, y va quedando registrado en estudios pero no es un fenómeno que la gente pueda palpar y juzgar. De verdad Chile está perdiendo competitividad y va a seguir haciéndolo frente a otros países.

¿Cómo pueden contribuir las ERNC al desarrollo competitivo?

Hay renovables que son tremendamente eficientes, como la biomasa y el uso del agua, que son muy convenientes. Pero hay otras llamadas interrumpibles, que son las solares y eólicas, y que han progresado mucho pero que todavía no son competitivas, y en la medida que nosotros forcemos al sistema a usarlas, lo que estamos haciendo es encarecer la electricidad, atrasando el crecimiento económico de Chile.

¿Cuál es su visión sobre los precios de la energía?

Estamos con un sistema donde no se han reflejado en la cuenta de la luz los costos que hay detrás, y eso es lo que ha permitido que durante un montón de años tengamos una situación complicada desde el punto de vista de la inversión, y solo se va a empezar a resolver cuando la gente se dé cuenta de la indiferencia frente a este tema.

Hoy día en el mundo político decir algo en contra de alguna cuestión ambiental es un pecado mortal. Nadie lo hace porque pierde votos. Aparecer tremendamente ambientalista es gratis, en circunstancias que no es gratis para el país. Pero la única manera en que esto se discuta equilibradamente es que los precios sean sinceros, y hoy no lo son.

¿Cuándo cree usted que ocurrirá este sinceramiento?

No va a ser rápido. Yo espero que esto se vaya traduciendo en nuevos precios, porque vienen licitaciones de abastecimiento de distribuidoras muy pronto, y eso va a ir paulatinamente impactando en los valores y la gente se va a ir dando cuenta de los costos, pero estamos hablando de dos o tres años más.

En los últimos dos años del nuevo gobierno habrá presiones muy fuertes por precios eléctricos. Lamentablemente no hay rapidez en poder afrontar este problema en serio. No veo en el mundo político a nadie haciéndose el harakiri con un tema que parece tan de futuro, pero la verdad es que es algo que ya nos está significando costos muy altos.

Ambiente y comunidades
¿Cómo es posible seguir desarrollando la termoelectricidad?

Esto solo se puede enfrentar nacionalmente. Uno de los elementos que uno tiene que tener arriba de la mesa es que el que haga una central eléctrica en su territorio va a tener que recibir un premio de parte de las comunas o lugares que no van a tener estas centrales, y cómo se refleja eso: patente municipal muy buena y a lo mejor una cuota del fondo municipal u otro tributo o mecanismo.

Yo tengo una central eléctrica en Huasco, ¿puedo vender electricidad más barata a la gente de Huasco? Nosotros estaríamos felices de hacerlo por ejemplo desde Guacolda, pero no podemos hacerlo porque es ilegal, es un terreno para las distribuidoras. Si uno pudiera decir efectivamente que las comunas que tengan centrales eléctricas van a tener una generación 30% más barata en el precio, a lo mejor todas las comunas de Chile van a querer tener generadoras.

¿Qué ocurre si alguna comuna no desea ese tipo de proyectos?

Acá no puede haber ningún lugar de Chile que diga no, aquí no me meten vertederos, cementerios, etc. Si yo no quiero, debo pagar muy altas contribuciones, y esa plata tiene que ir en ayudar de las comunas que sí los aceptan.

Usted manifestaba que le extrañaba que en el tema energético fuéramos tan ambientalistas, cosa que no pasaba en otros sectores, como el transporte.

Lo que a mí me llena de sospecha es por qué esto se concentra en el sector eléctrico y no se da en otros; como el caso de la leña, que hemos terminado haciendo planes de urgencia en Temuco y otras ciudades que usan ese insumo para calefaccionarse, pero no por motivos de CO2 sino que a causa del material particulado ¿Por qué se ha concentrado esto en el sector eléctrico? Mi sospecha es que esto tiene que ver con las luchas que incluso se dan dentro del propio sector, para echarle a perder el proyecto al competidor.

¿Cómo se podría resolver la lucha entre privados?

Eso no se puede. La competencia desleal existe y punto.

¿Es un mal negocio preocuparse de la huella de carbono?

Sí. En lo que yo estoy en contra es que Chile trate de impedir inversiones que generan niveles de CO2 que son completamente tolerables hoy día a nivel mundial, y que nos obliguen a sacrificarnos para producir un bien que a nosotros nos va a beneficiar en apenas un 0,2%, pero que vamos a tener que pagar el 100% del costo.