El impulso de la Fórmula E a la industria eléctrica

La cuarta ronda del campeonato FIA Formula E de este año se corre el próximo 3 de febrero en Santiago. Motores fabricados con cobre y baterías de litio mostrarán toda su potencia en el circuito que incluye Alameda Bernardo O’Higgins, Parque Forestal y Plaza Baquedano.

Existe una razón estratégica para que Chile reciba a la Fórmula E el próximo 3 de febrero en las calles de Santiago. La serie que estimula la creación de tecnología y seguridad de los vehículos eléctricos emplea insumos que provienen principalmente de tierra chilena. Bobinas, cableado y baterías son ricas en cobre y litio. De este modo, no es extraño el apoyo transversal al evento deportivo creado por la Federación Internacional de Automóviles en 2012.

La primera competencia de la Fórmula E se corrió en Beijin en septiembre de 2014. Por primera vez, un tren motriz totalmente eléctrico mostraba que era capaz de brindar una aceleración y velocidad de competencia. Londres, París, Nueva York y otras capitales recibieron después a este evento deportivo y sus particulares características.

Los vehículos de la Fórmula E son iguales para todos los competidores y solo el motor puede ser diseñado por la escudería participante. El monocasco de fibra de carbono y aluminio lo proporciona la italiana Dallara y las baterías de ion litio de 200 kilos y 200 kW de potencia las entrega la inglesa Williams Advanced Engineering.

El gerente de E-Solutions de Enel Chile, Simone Tripepi, explica a Revista ELECTRICIDAD que las baterías de la Fórmula E se cargan con un equipo DC de 50 kWh, similar al que usan los vehículos eléctricos convencionales en los puntos de carga o electrolineras. Es un proceso sin riesgo para el operador, ya que no existen emisiones de gases combustibles o la posibilidad de una descarga accidental.

“En esencia, son baterías de automóviles eléctricos, pero mejoradas tecnológicamente. El gran beneficio es que todos estos desarrollos tecnológicos son incorporados por las marcas automotrices en las próximas generaciones de vehículos eléctricos”, enfatiza Tripepi.

El tren motriz normalmente está compuesto por un inversor que transforma la corriente continua de la batería en corriente alterna; un motor de 26 kilos que carga las bobinas de cobre del estator para repeler los imanes del rotor a 20 mil rpm; y la transmisión que alimenta las ruedas. El motor produce así 270 hp de potencia, calor que disipan dos enormes radiadores ubicados a cada lado del vehículo y 80 decibeles de un ruido característico.

Construir una industria en torno a la electromovilidad
El ministro de Energía, Andrés Rebolledo, sostiene a este medio que la Fórmula E es una competencia que permite incentivar el uso de energía limpia en el transporte, al mostrar la máxima potencia que alcanzan los vehículos eléctricos. Actualmente, un tercio de la energía que consumimos se emplea para movilización, la cual proviene casi en su totalidad de petróleo importado que contribuye en un 20% a las emisiones atmosféricas de CO2.

Rebolledo proyecta que “con una regulación necesaria, logística y condiciones de mercado, el 40% de los vehículos en Chile serán eléctricos en 2050, ahorrando al país US$3.300 millones anuales y evitando 11 millones de toneladas de CO2”. Las cifras que maneja el ministerio de Energía implican pasar de las 132 unidades que actualmente recorren nuestras calles, a superar los cinco millones de vehículos eléctricos en las próximas tres décadas.

El gerente de Desarrollo Estratégico de Albemarle, Ney Fauré, agrega que la mayor demanda de vehículos eléctricos incentivará la producción de litio. Sin embargo, aclara que tener grandes reservas en las salmueras del Norte no es suficiente para entregar al mercado un producto de alto valor agregado, como el que precisa la industria de baterías de litio. “Si bien este mineral es utilizado en múltiples aplicaciones, es especialmente intensivo en la batería de un auto eléctrico, la que puede llegar a contener 80 kilos de litio; y un bus eléctrico, más de 250 kilos”.

Por este motivo, Fauré destaca el reciente acuerdo con Corfo para intensifica la explotación de litio y convertir a Albemarle en el principal productor de este mineral en Chile en 2020. “Este contrato establece que el 25% de la producción sea vendida a un precio preferente a empresas que se instalen en Chile para generar productos asociados al litio. Por ejemplo, las partes de una batería de litio”.

El parque industrial para la producción de baterías de litio que construirá el consorcio chino-coreano entre MTL Shenzen Group, Vision Group y Kanhoo Group por US$2.000 millones en el Norte es parte de estas iniciativas. La primera etapa de la inversión permitirá contar con baterías chilenas el segundo semestre de 2018. Etapas posteriores incluirán fábricas de productos electrónicos y posiblemente vehículos eléctricos.

[Cómo se prepara Santiago para su debut en la Fórmula E]

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