Dispares resultados frente a la reducción de la huella de carbono

Según los últimos reportes de sostenibilidad, Endesa Chile y Chilectra redujeron sus emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que Colbún y Transelec las aumentaron.

La huella de carbono es una medida del impacto que generan en el ambiente las emisiones de gases de efectos invernadero (GEI), en unidades de CO2, por lo que se ha convertido en un indicador clave para la gestión energética de empresas dentro del mercado nacional.

De acuerdo a los resultados de la segunda fase del proyecto MAPS Chile, publicados el año pasado, “el sector de generación eléctrica y transporte de electricidad es el que más contribuirá en emisiones a 2020, alcanzando un 38,5% de participación en el escenario de tasa de crecimiento medio del PIB, que, de acuerdo con los supuestos acordados, considera una tasa real de 4,2% en 2020 y 3,3% en 2030, seguido por el sector transporte (21,2%) e industrias y minería (17,5%)”.

Las medidas de mitigación para bajar las emisiones de GEI indicadas por MAPS Chile son: aumentar la generación de Energías Renovables No Convencionales (ERNC); la expansión hidroeléctrica en Aysén; incentivos a tecnologías eólicas y solar fotovoltaica; interconexión regional con otros países y la modificación de la Ley ERNC para que lleguen a una participación de 30% en la matriz energética a 2030.

Las empresas eléctricas han registrado diferentes resultados en la reducción de emisiones, según lo indican sus respectivos Reportes de Sostenibilidad. Endesa Chile redujo sus emisiones, de 5.763.379 a 3.555.430 toneladas de CO2, entre 2013 y 2014, debido a “la paralización, durante 2014, de la segunda unidad de la central térmica Bocamina, que al no consumir carbón redujo la utilización de dicho combustible en la generación térmica”.

Colbún, por su parte, si bien tuvo un aumento en sus emisiones GEI, de 3.048.858 a 3.890.594 toneladas de CO2 entre 2013 y 2014, por las operaciones del complejo térmico Santa María, en su reporte señala que “esta alza en emisiones hoy está siendo mitigada por la entrada en operación de la Central Angostura (316 MW), que nos permite mantener balanceado nuestro mix de generación hidroeléctrica y termoeléctrica, y tener un factor de emisión de gases efecto invernadero (tonCO2e/ MWh) bastante menor al del promedio del SIC”.

Por su lado Transelec aumentó de 2.097.300 a 2.457.600 de toneladas de CO2, debido a que en 2014 se incorporó el registro de las fugas de gas SF6 (hexafluoruro de sulfuro), que llegaron a 684 toneladas de CO2, las que se sumaron a 1.773.600 toneladas de CO2 por transporte de materiales, productos y residuos.

Por su parte, Chilectra bajó de 4.825.000 a 3.407.330 de toneladas a causa de un mejoramiento en la gestión de emisiones de fuentes propias, eléctricas y de energía.

Sistemas eléctricos
Christopher Toledo, economista de Fundación Terram, destaca a Revista ELECTRICIDAD la importancia de contar con mediciones de la huella de carbono de los sistemas eléctricos (SING y SIC), cuyos factores de emisión se encuentran en el sitio del Ministerio de Energía. El SING tiene un factor de emisión promedio de 0,750, el que se reduce a la mitad en el SIC (0,353).

“La diferencia entre el factor del SING y el SIC se da principalmente por la matriz que tienen: con el SING es casi solo carbón, mientras que el centro sur está más diversificado con hidroelectricidad”, precisa Toledo.

Felipe Sepúlveda, director ejecutivo de Carboneutral, indica a este medio que la medición de la huella de carbono “nació en ciertas industrias donde los requerimientos de mercados exteriores les exigían empezar a divulgar cuáles eran sus impactos en términos de gases de efecto invernadero, los que ahora son públicos en reportes de sostenibilidad”.

A su juicio, las soluciones que se plantean a las empresas para reducir su huella de carbono son acciones de eficiencia energética, además de la entrada de ERNC, “que hoy es el pilar para bajar el factor de emisión”.

Sepúlveda menciona que la vigencia de los impuestos verdes también es un aporte a este objetivo, pues “es un buen punto de partida para desligarse de los combustibles fósiles”.

Ricardo Torres, gerente general de Carboambiente, afirma a Revista ELECTRICIDAD que la huella de carbono “seguirá siendo un requerimiento creciente y hemos visto que en mercados externos esto también se está volviendo una barrera de entrada como en la Unión Europea que ha establecido un sistema de rotulación obligatoria para la huella ambiental”.

Torres indica que para medir la huella de carbono se deben medir las emisiones y los productos que se fabrican. En la primera fase se contabilizan las emisiones directas o indirectas relacionadas con la organización, como generadores, hornos, calderas y electricidad, traslado de productos y otras actividades. En la segunda se consideran las emisiones relacionadas con los insumos que se están usando, la fabricación, distribución, ventas, uso y disposición final del producto