Frente a los desafíos y oportunidades que conlleva la gestión de los paneles solares cuando cumplen su vida útil, el ingeniero y estudiante del Doctorado en Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile, Esteban Arellano López, desarrolla un proyecto que tiene como objetivo extraer el silicio de los módulos, y convertirlo en fertilizante. La idea le valió adjudicarse el fondo Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU) 2026 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
“Los paneles al final de su vida útil no son basura, son un recurso y una oportunidad estratégica. El módulo fotovoltaico tiene muchas partes revalorizables, pero el silicio cristalino, que representa más de 175.000 toneladas del volumen proyectado, podría tener un rol fundamental como insumo para la agricultura, uno de los sectores productivos más fuertes del país”, explicó Arellano.
Con un financiamiento de $36 millones, el instrumento VIU fija una hoja de ruta de un año: validar el prototipo en un entorno agrícola real y estructurar un modelo de negocios. Para el ingeniero de 40 años, dar ese salto desde el laboratorio hacia la industria es el paso clave para concretar alianzas, licenciar la tecnología o crear una spin-off de base científico-tecnológica.
Proceso técnico
El proyecto extrae y purifica el silicio de los paneles para combinarlo con magnesio, calcio y potasio. El resultado son minerales que fortalecen la estructura de las plantas y mejoran su absorción de nutrientes: un insumo de economía circular pensado para el campo chileno.
El proceso se desarrolla en cuatro fases. Primero, los paneles se desmantelan física y térmicamente a 500 °C para separar los marcos de aluminio y los circuitos. Luego, las celdas pasan por un lavado químico, mediante lixiviación y precipitación, que permite extraer y purificar el silicio. En la tercera etapa, ese silicio se transforma en silicatos minerales en forma de polvo fino o granulado. Por último, el nuevo nutriente se aplicará en cultivos reales para comprobar si fortalece las plantas, aumenta su resistencia al estrés ambiental y mejora las cosechas.
“La revalorización de paneles fotovoltaicos se convertirá en un aporte muy importante para la industria del país, porque permite recuperar materiales valiosos y disminuir fuertemente los impactos ambientales”, sostuvo el investigador.