Informe propone una serie de cambios orientados a fortalecer la seguridad del suministro, mejorar la resiliencia de la red e incorporar nuevas tecnologías.
Con inversiones que superan los US$1.500 millones y sistemas de impulsión y conducción en el norte, la compañía traslada su experiencia en infraestructura crítica hacia soluciones de agua de mar.
Ubicados en los sectores de Ñancul y Relún, las infraestructuras contarán con 13 cargadores, y lograrán una potencia estimada de aproximadamente 2,0 MW.