(El Mercurio) En la década de los 90 el boom económico hizo que Japón se llenara de campos de golf.
Más de dos décadas después, una persistente ralentización económica y la falta de popularidad de ese deporte llevó a que, uno a uno, estos recintos se declararan en quiebra.
Así, y como es muy difícil cambiar la ley para darle otro uso a estos suelos, las compañías eléctricas empezaron a mirar esos terrenos para plantas solares.
Hoy, empresas energéticas presentes en ese país, como Kyocera y Pacífico Energy, ya han comprado dos grandes campos que comenzarán a funcionar desde el próximo año en ciudades como Tokio y Nagasaki.

