Avanzar en enfoques más integrados en la investigación y el desarrollo tecnológico es uno de los principales desafíos que tiene la ingeniería en torno al desarrollo de proyectos vinculados al sector de las Energías Renovables Variables (ERV), por lo cual es fundamental la formación en base al actual marco regulatorio que rige para la industria eléctrica, específicamente en lo que atañe a la flexibilidad operativa.

Así lo indican a ELECTRICIDAD los especialistas, precisando la necesidad de es otro de los temas que requieren profundizarse en el futuro, especialmente respecto a las tecnologías renovables variables, solar y eólica, para lo que se requiere dar pasos hacia la interdisciplinariedad.

09 de enero de 2015. Parque Solar Rijn Capital. Foto: Juan Carlos Recabal

 

Formación

Arturo Gana, presidente del Colegio de Ingenieros de Chile, señala que la variabilidad de la generación solar y eólica en el sistema eléctrico local plantea desafíos intrínsecos, “ya que implica todo lo que llamamos Servicios Complementarios, que van desde la desconexión voluntaria y programada hasta el almacenamiento de energía (centralizada y distribuida), son interesantes temas ingenieriles”.

Felisa Córdova, directora de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Finis Terrae, comparte el diagnóstico acerca de los retos que plantea la flexibilidad en la operación de los sistemas, especialmente en el segmento de distribución.

“Es necesario también, como país, avanzar en un enfoque más integrado para la investigación y la formulación de políticas que permitan avanzar en esta dirección. La necesidad de incorporar un enfoque más integrador se justifica por una serie de interdependencias críticas entre los subsistemas técnicos e institucionales así como por la carencia de una política pública que permita integrar de manera equitativa a los distintas partes involucradas”, sostiene la académica.

De acuerdo con su análisis, los futuros ingenieros están “siendo formados en base al marco legal actual de los mercados eléctricos, que es esencialmente un marco bastante tradicional, con muy pocos cambios particularmente en el sector de la distribución eléctrica, en cuanto al rol del distribuidor y del consumidor, desde hace varias décadas”, sostiene.

“La formación es adecuada pero se puede mejorar en aspectos del desarrollo de la tecnología y del mercado regulatorio, donde se espera hayan muchos cambios a futuro”, agrega.

Según Daniel Guevara, académico de la Universidad de Antofagasta, también es necesario impulsar la especialización de ingenieros con el fin de “ampliar la oferta de conocimientos tanto para los actuales ingenieros como aquellos que se graduaron sin la especialización de las Energías renovables variables, con el fin de potenciar las nuevas fronteras de la ingeniería. Es decir, ya hay un inicio sin retorno en la formación de ingenieros especialistas en proyectos de energías renovables no convencionales”.

Hacia el futuro los especialistas comentan los cambios que son necesarios internalizar en el trabajo de la ingeniería respecto al desarrollo de proyectos con energías renovables variables.

Arturo Gana afirma que los futuros ingenieros tendrán que tener una nueva formación en la que siendo relevantes los conocimientos específicos, deben asumir la capacidad de aprender nuevas tecnologías, pues “la obsolescencia es más acelerada”.

El dirigente gremial recuerda que también se debe tomar en cuenta “el advenimiento de la electrónica de potencia y el manejo masivo de datos, por lo que todo cambiará en forma acelerada, y eso requiere de los futuros ingenieros una flexibilidad mental interesante, ya que la tecnología para las energías renovables está en constante cambio para hacer sistemas cada vez más eficientes y sustentables”.

Gana además plantea el avance hacia lo interdisciplinario. “Los problemas que deben resolver los ingenieros con las nuevas tecnologías se hacen cada vez más interdisciplinarios, ya que no basta por ejemplo entender de electricidad, sino que, de estructuras, climatología, ciencias de los materiales, electrónica, sistemas informáticos, sustentabilidad, reciclaje, percepción de las comunidades, y un gran etcétera, y eso significa trabajar en equipo y entender distintos lenguajes, sensibilidades y puntos de vista”.

“Con esto vemos que una estructura rígida en las universidades en facultades y departamentos no logrará formar los ingenieros del futuro que necesitamos.

Los problemas son mucho más interdisciplinarios que las organizaciones, y la adaptación de las mallas curriculares debe ser de acuerdo a los progresos tecnológicos que estamos viviendo”, agrega el presidente del Colegio de Ingenieros.

 

Desafíos

Para Daniel Guevara otro punto relevante es el fomento de capacidades en el país para implementar proyectos con este tipo de energía en toda su cadena de desarrollo. “Esto significa para las universidades regionales impulsar la especialización de ingenieros y técnicos, en los centros de formación, con competencias en cada una de las diversas áreas de servicios de los segmentos de este tipo de energía renovables, junto al fomento de las capacidades de emprendimiento de pequeñas y medianas empresas en estas áreas.

“También se requieren maestranzas especializadas, pues es inconveniente que se piense que todo puede ser un montaje industrial, ya que también hay oportunidades para la ejecución de obras”, complementa el académico de la Universidad de Antofagasta.

A su juicio, la formación de ingenieros frente a proyectos de energías renovables variables actualmente se caracteriza por la existencia de un desfase de tiempo, “pues las grandes desarrolladores multinacionales de este tipo de energía, en muchos casos, ante la falta de especialistas en el país, tuvieron que aportar con sus equipos multinacionales”.

“Hoy el desafío es preparar los profesionales que permitan cumplir con las metas 2040 de carbono neutralidad, que aunque parezca lejano, está a la vuelta de la esquina por la gigantesca oportunidad y desafío que significa para el país, y sus industrias, en las cuales la minería podría dar el mejor ejemplo de transición”, añade.

La descarbonización es otro escenario que plantea retos para la ingeniería local, debido al mayor uso de energías renovables que supone.

Arturo Gana indica que “en el futuro podemos concentrarnos en el vector energético Hidrógeno Verde que puede cambiar el paradigma entre ser un país deficitario en energía, a ser un país exportador de energía renovable”.

“También tenemos por delante los desafíos por ejemplo de cosechar la energía solar con paneles termosolares y usar la concentración solar, no solo la de potencia para generar electricidad, sino que también la solar que permite reemplazar los combustibles fósiles. Interesante será también la Geotermia de Baja Entalpía (calor del subsuelo) utilizada mediante bombas de calor que permitirá la calefacción distrital para disminuir el consumo de leña húmeda que tiene a muchas ciudades chilenas como las más contaminadas de Latinoamérica”, concluye el dirigente gremial.