La incorporación de nuevas tecnologías, especialmente vinculadas a las energías renovables, redes inteligentes y en automatización y digitalización, son los mayores ejes que se han incorporado en los últimos años dentro de la formación de los futuros profesionales de la industria eléctrica, según sostienen los académicos consultados por ELECTRICIDAD.

A juicio de ellos, los cambios tecnológicos que vive la industria plantean una adaptación a las mallas curriculares y al manejo de nuevos equipamientos por parte de los estudiantes en las escuelas de ingeniería y en los centros de formación técnica.

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Adaptación

Alejandro Ángulo, académico del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Santa María (USM), señala que la adaptación a las nuevas tecnologías de la industria es clave. “Nos hemos adaptado a la tecnología. Dentro del área de ingeniería, en cada uno de esos cursos se ven las tecnologías de punta, tanto en la parte de máquinas eléctricas donde se incluyen convertidores, como en la parte de sistemas de potencia, donde se incluye todo lo que tiene que ver con electromovilidad, generación distribuida y energías renovables”, afirma.

Y añade: “Mucha de nuestra formación está basada en experiencia de laboratorios virtuales y de simulación, pero también laboratorios donde tenemos equipos similares a los que van a encontrar los futuros egresados, razón por la cual todo lo que tiene que ver con energías del futuro, la estamos tratando de incluir dentro de la formación”.

Una visión similar posee Héctor Henríquez, director del Área de Electricidad y Electrónica de Inacap, quien precisa que con la adopción tecnológica “se ha hecho necesario hacer ajustes en las carreras a las nuevas demandas de los sectores productivos y sociales”.

“Los cambios tecnológicos deben estar presentes en los proceso de formación de los ingenieros eléctricos y de todas las otras disciplinas, por lo que constantemente vamos incorporando nuevas tendencias al curriculum, lo que también requiere de inversión en nuevo equipamiento y de softwares necesarios para las actividades prácticas”, plantea el académico.

Para Manuel Morales, subdirector de la Escuela de Ingeniería del Área Electricidad, Automatización y Energías Renovables de Duoc UC, este tipo de cambios generan una oportunidad para incluir la digitalización de procesos tecnológicos, “por lo que creemos que serán mejor asimilados teniendo una buena base eléctrica”.

“Nuestras carreras han ido evolucionando también hacia temáticas como las redes eléctricas inteligentes (Smart grid), que hacen, desde la base eléctrica, que nuestros alumnos puedan explorar nuevas áreas productivas y así ampliar su campo laboral, especializándose o profundizando algún tema en particular”, agrega.

Marcos Orchard, académico y subdirector del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, también destaca el rol clave que tiene la adaptación de nuevas tecnologías en el ámbito de la gestión de proyectos tecnológicos y la generación de soluciones tecnológicas por parte de estudiantes, especialmente “considerando que actualmente los sistemas y procesos industriales cuentan con elevados estándares de instrumentación, lo que permite adquirir señales e indicadores de condición en tiempo real, con la consiguiente necesidad de procesar adecuadamente dicha información”.

“Los ingenieros de hoy deben estar habituados a enfrentar desafíos complejos con equipos de trabajo multidisciplinarios. Actualmente existe la necesidad de proveer un delicado balance entre competencias generales y específicas en la carrera profesional. La gestión de proyectos tecnológicos requiere que los profesionales sean capaces de innovar, comunicarse y enfrentar adecuadamente a cambios abruptos en el estado del arte. Estas competencias deben desarrollarse durante su instrucción, de modo de incorporarlos exitosamente al ámbito laboral”, acota.

El académico explica que, en el caso de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de esta casa de estudios, se trabaja con un diseño en que “diversas temáticas, difíciles de tratar en el formato clásico de clases lectivas, sean atendidas en un formato de proyectos, trabajando mancomunadamente con diversas unidades académicas dentro de la facultad, como el Centro de Energía o el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Chile. Esto ha dado luz a iniciativas concretas en, por ejemplo, temáticas asociadas a energías renovables y electromovilidad”.

Instalaciones

El contenido de la formación académica en el área eléctrica es coincidente entre las mallas curriculares. Según Héctor Henríquez, en Inacap, “se busca que el ingeniero eléctrico pueda diseñar e implementar proyectos en sistemas eléctricos, gestionando también su operación, bajo principios de eficiencia energética y sustentabilidad, por lo que los temas relacionados a ERNC, electromovilidad y redes inteligentes deben estar presentes en el diseño de estos proyectos, mientras que los aspectos técnicos están relacionados a su funcionamiento e instalación, así como a su operación y mantenimiento”.

Por su parte, Manuel Morales sostiene que en la carrera de ingeniería y técnico en electricidad y automatización de Duoc UC, han insertado las competencias asociadas a la industria 4.0, redes inteligentes y electromovilidad, por lo que han instalado “espacios de aprendizaje, donde los alumnos interactúan con las tecnologías presentes en la industria, como robótica colaborativa, robótica móvil, sensores RFID (de identificación por radiofrecuencia), ciberseguridad, realidad virtual y fabricación aditiva”.

El académico también destaca el laboratorio de redes inteligentes implementado por la institución educacional, con el propósito de “incorporar a nuestros programas de estudio temas relacionados a las energías renovables y su respectivo gerenciamiento, mientras que en electromovilidad se ha invertido en autos y maquinaria eléctrica para atender las reales necesidades presentadas por esta industria”.

Alejandro Ángulo valora el papel que cumplen los laboratorios en la formación, puesto que “apuntan a conocer las tecnologías, a utilizarlas en un contexto cercano al profesional, entendiendo cómo funciona e interactúa con otros sistemas y, por otro lado, permiten conocer cuáles son los fundamentos básicos de diseño de estos equipos, de manera que ellos puedan extender en su vida profesional y realizar algún tipo de emprendimiento”.

A modo de conclusión, Héctor Henríquez asevera que actualmente la inversión en laboratorios dentro de la formación académica pasa por la incorporación de las tecnologías vinculadas a energías renovables, especialmente solar fotovoltaica y eólica, “con sistemas on grid y off grid, junto a centro de electromovilidad, laboratorios de simulación, centros de eficiencia energética y otros equipos e instrumentos necesarios para los procesos de formación de los estudiantes”.