El montaje eléctrico de la infraestructura de carga para vehículos eléctricos está dando sus primeros pasos a lo largo del país, por lo que las empresas que ejecutan este tipo de proyectos deben seguir algunas particularidades en lo que se refiere a la instalación de los cargadores, en un proceso que cuenta con una serie de exigencias de seguridad por parte de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), que es la encargada de recibir y verificar el cumplimiento de la normativa vigente en esta materia.

De acuerdo con los especialistas del sector uno de los principales retos en la construcción de este tipo de instalaciones es la ubicación óptima de los puntos de carga, además de la configuración de los parámetros de carga, ya sea en instalaciones para vehículos particulares como para los terminales de buses eléctricos que requieren de una mayor potencia instalada.

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Procedimiento

Luciano Mallimo, Business Development de TE-Mobility, señala que el montaje eléctrico en infraestructura de carga de electromovilidad comienza con una visita a terreno al lugar de la instalación, “para definir la ubicación óptima del punto de carga, el trazado de la alimentación eléctrica y el dimensionamiento del proyecto”.

Según el ejecutivo, iniciativas de este tipo deben ser ejecutadas bajo la normativa de instalaciones eléctricas vigente “para brindar seguridad a los usuarios e instalaciones y asegurar la estabilidad del sistema eléctrico”.

Para Louis Philipperon, especialista de la División Smart City & Green Mobility de Engie Latin America, indica que otro paso relevante de este proceso, en el caso de un electroterminal para buses, es revisar la factibilidad de potencia con las características del suministro en la red, la que se estima en conjunto con el operador del terminal en base a la cantidad y la potencia de los cargadores”.

Adriana Rodríguez, jefa del Área Técnica Electromovilidad Copec, detalla otros pasos relevantes del montaje eléctrico:

  • Verificar la capacidad de empalme existente para la nueva demanda del cargador para vehículos eléctricos. Si es más de la requerida, se debe solicitar un aumento de empalme a la distribuidora eléctrica que corresponda.
  • Luego, se deben efectuar las instalaciones eléctricas para el cargador, modificando el tablero eléctrico general si es necesario, lo que se realiza a través de empresas debidamente certificadas.
  • Finalmente, se eleva una solicitud de certificado TE6 a la SEC para que el punto de carga eléctrico quede en norma y se pueda habilitar su uso.

La ejecutiva agrega que otro elemento a considerar es la posición del cargador: “Se debe analizar la ficha técnica y comprobar cuán largo es el cable que conecta el cargador al automóvil, así como cuál es el lado por el que se realizará la carga para que la ubicación sea la adecuada”.

Según Luciano Mallimo, en la etapa de ejecución de estos proyectos las actividades principales son el tendido del circuito de alimentación “desde la sala eléctrica del inmueble hasta el punto donde se ubica el cargador, junto a la instalación de protecciones eléctricas y tablero principal. La ejecución finaliza con el conexionado y montaje del equipo ya sea directamente a piso o a la pared, dependiendo del tipo de cargador”.

“Una vez instalado, se procede a configurar los parámetros de operación del cargador, en función de si va a ser de acceso público o privado, para dar paso a la etapa de comisionamiento en la cual se realizan las pruebas de funcionamiento. En caso que el cargador se deba conectar a alguna plataforma de operación u aplicación móvil, se deben además efectuar pruebas de comunicaciones”, afirma el especialista de TE-Mobility.

Y añade: “Por último, se realiza la medición del sistema de puesta a tierra, memorias de cálculos y confección de planos y documentos para la inscripción de las instalaciones a SEC”.

Equipamiento

Los principales equipamientos eléctricos que se instalan en la infraestructura de carga, de acuerdo con Adriana de las Mercedes Rodríguez, son el tablero general y un nuevo tablero eléctrico propio del cargador.

“Todos estos elementos deben estar conectados entre sí por canalizaciones y alimentadores eléctricos bajo norma y, a su vez, interconectados al sistema de puesta a tierra”, agrega la ejecutiva de Copec.

Luciano Mallimo también destaca la implementación del cable de alimentación, “cuyo dimensionamiento depende de la potencia del cargador, la distancia desde el tablero principal, la temperatura de servicio, el factor de potencia y el tipo de conductor”.

El especialista especifica que la normativa exige la instalación de un tablero independiente y exclusivo para la infraestructura de carga. “Este tablero contiene las protecciones eléctricas respectivas, sobre corriente y diferencial según la capacidad del cargador, más un equipo de medida de las variables eléctricas en caso de que el cargador no lo incorpore o se requiera uno de respaldo”, sostiene.

Louis Philipperon indica que el transformador que se monta en una infraestructura como los electroterminales de buses, “dependerá de la potencia total que tenga la instalación”.

 

Perspectivas

Dentro de los desafíos que presenta montaje eléctrico en esta infraestructura Mallimo menciona la necesidad de contar, en términos de potencia, con una correcta elección de los cargadores a instalar, especialmente con la adecuada ubicación del punto de carga.

“Por un lado se debe evitar dentro de lo posible la necesidad de ampliar la capacidad del empalme o sala eléctrica del inmueble y por otro lado no sobredimensionar el conductor de alimentación del cargador. La ubicación del punto de carga define la distancia del trazado del circuito de alimentación y en consecuencia la cantidad de cable a utilizar, junto con la dificultad del tendido” advierte el ejecutivo.

Por su lado, Adriana Rodríguez, asevera que otro reto es “lo representa la capacidad de potencia disponible en la red eléctrica, ya que los cargadores para vehículos eléctricos exigen un alto nivel de potencia que la red no siempre puede satisfacer.

“Es importante que el ecosistema eléctrico se vaya actualizando, al ritmo de las nuevas demandas técnicas que impone la electromovilidad”, afirma.

Louis Philipperon recuerda que tampoco se debe olvidar el desafío que supone contar con electroterminales de buses que tengan un mayor tamaño dentro de Chile, particularmente por lo que significa tener que gestionar mayores potencias.

“Hay que pensar en grandes electroterminales que cada vez tendrán una mayor flota de vehículos, por lo que la potencia total instalada será mayor, así que se debe pensar en conexiones de alta tensión, junto con alimentadores específicos para este tipo de instalaciones, lo que plantea el reto de optimizar el espacio”, concluye.