Si bien aún no existen proyectos de generación eléctrica con biomasa que utilicen cultivos energéticos, conocidos también como plantaciones dendroenergéticas, esta aplicación para ERNC está incubando iniciativas público-privadas de investigación y desarrollo para constituirse como una alternativa en el mercado nacional.

Cristián Malebrán, analista del Centro Nacional para la Innovación y Fomento de las Energías Sustentables (Cifes), explica a Revista ELECTRICIDAD que este tipo de cultivos son todos aquellos que se desarrollan exclusivamente para generar energía y que no son residuos forestales (como ocurre en el caso de la biomasa natural). “Los cultivos se destinan a una caldera que funcionan con ciclos de vapor para accionar una turbina que produce electricidad”, precisa el especialista.

De acuerdo al estudio “Evaluación del Mercado de Biomasa y su Potencial”, realizado en 2013 por el Ministerio de Energía y Conaf, se indica que la superficie potencialmente disponible para plantaciones dendroenergéticas es de 383.755 hectáreas entre Coquimbo y Aysén, lo que podría aumentar si se considera la información de la Región de Magallanes. Esta estimación excluye las superficies de uso actual y las con capacidad de uso agrícola, suelos erosionados y con déficit hídrico.
En la investigación se señala que las especies que se han ensayado en Chile como cultivos dendroenergéticos para ser quemados en calderas de biomasa son: Acacia dealbata; Populus spp; Eucalyptus camaldulensis; Eucalyptus globulus; Acacia melanoxylon; Eucalyptus nitens; Pino radiata; Acacia mearnsii; Robinia pseudoacacia; Eucalyptus denticulata; Miscanthus x giganteus; Paulownia elongata x fortunei, y Salixspp.

Cristián Malebrán afirma que en el país actualmente “no se cuenta con ninguna experiencia comercializable, sino que los que existe son iniciativas a nivel de ensayo, de prototipo y piloto”.

Este diagnóstico es compartido por Alonso Gómez, gerente de Desarrollo de Proyectos de Ecoclean, quien afirma a Revista ELECTRICIDAD que la biomasa de cultivos energéticos no se ha desarrollado “porque hoy no existen cultivos que puedan sustentar una parte del suministro para una planta de generación.

Esto tiene relación con la elección de la especie, porque el esquema de cultivo, desde el punto de vista silvicultural, difiere un poco de los cultivos para fines madereros, por lo que hay mucho que desarrollar en el tema”.

Alonso Gómez dice que otros factores que influyen en el escaso desarrollo comercial son: la inexistencia de maquinarias y equipamiento para cosechar los cultivos, los altos costos de instalación de plantas dendroenergéticas y la falta de subsidios, entre otros aspectos.

En este escenario actualmente operan consorcios formados por empresas, universidades y organismos del sector público que desarrollan investigaciones para la aplicación de esta fuente energética en el sector de la biomasa.

Actores

Consorcio Bioenercel

Fernando Muñoz, académico de la Universidad de Concepción resalta el proyecto “Introducción y evaluación del cultivo de Miscanthus y Paulownia como fuente de biomasa lignocelulósica”, que se pueden usar en calderas para la generación de energía.Bioenercel está formado por Corfo, Fundación Chile, la Universidad de Concepción, Forestal Arauco, CMPC, Masisa y la Universidad Católica de Valparaíso.

Según Muñoz, hasta el momento se han obtenidos resultados positivos con las plantaciones de Paulownia en cuanto a poder calorífico, contenidos de ceniza y la elaboración de pellets. “El próximo paso es escalar el proyecto, pues el material producido está en un vivero para su comercialización a productores en la zona del Biobío, para ir incrementándose en proyectos industriales.

Muñoz sostiene a Revista ELECTRICIDAD que la idea es que estos cultivos tengan un impacto social para que los pequeños propietarios vendan el producto a empresas que usen energía calórica.

Ceada

El director científico del Centro Agrícola del Desierto (Ceada), Manuel Paneque, destaca a Revista ELECTRICIDAD el proyecto de cultivos dendroenergéticos para zonas áridas, “donde hacemos estudios de adaptación y selección de las especies que son más promisorias para introducirlas en el desierto y que puedan reportar una producción de biomasa”.

El Ceada está conformado por Compañía Minera Barrick Zaldívar, la Universidad de Chile y Agroenergía S.A. La investigación busca la extracción de energía mediante los cultivos de Atriplex considerando tres especies: canescens, halimus y nummularia. “De ellas la nummularia es capaz de obtener una eficiencia energética, por lo que la biomasa que se puede obtener de estas especies en el desierto es altamente efectiva para el sistema”, precisa Paneque.

Según el especialista, el proyecto está en condiciones de “promover algunos cultivos para que se comercialicen, como el atriplex, pues nuestros estudios indican que tiene rendimientos altos para las condiciones donde crecen. Es una planta que tiene un valor alto para la producción de biomasa que puede introducirse en cualquier sistema de producción, y que se podría complementar con la energía solar y eólica”.

Consorcio Desert Bioenergy

Rodrigo Benavides, gerente general del Consorcio Desert Bioenergy, afirma a este medio que desarrollan el cultivo de microalgas “para la producción de bioproductos y biocombustibles bajo un concepto de sustentabilidad, mediante la utilización de terrenos que no tiene usos en la agricultura en la zona norte”.

El Consorcio está integrado por Electroandina, filial de la empresa E-CL, la Universidad de Antofagasta, Productora de Algas Marinas, Universidad de la Frontera y Molinera Gorbea.

Según Benavides, el objetivo del proyecto “es validar a escala industrial los prototipos de cultivos de microalgas y comenzar a desarrollar el mercado de la alimentación acuícola con la biomasa de microalgas de manera de pasar a la siguiente etapa de la formulación de un proyecto industrial de producción de microalgas en zona norte”.

“Hemos logrado implementar una planta piloto en los terrenos de la termoeléctrica de Tocopila propiedad de E-CL, que ha permitido validar el desarrollo tecnológico tanto de la producción de biomasa de microalgas, utilizando agua de mar y el aprovechamiento de los gases de combustión provenientes de la termoeléctrica para una mayor eficiencia de los sistemas de cultivo”, agrega el ejecutivo.