Un estudio elaborado por el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) para Enel Foundation estimó que el apagón nacional ocurrido el 25 de febrero de 2025 provocó pérdidas económicas cercanas a los US$984 millones, cifra equivalente al orden de magnitud de los pagos anuales por potencia del sistema eléctrico chileno.
La investigación, titulada «Estimación de Impactos de Blackouts en Chile», fue presentada por Rodrigo Moreno, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias y de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), director del Centro de Energía Enlace y líder del Grupo de Energía del ISCI.
El estudio analizó los impactos económicos y sociales de los apagones en el sistema eléctrico nacional, utilizando como caso de estudio el corte masivo de suministro registrado el 25 de febrero de 2025, con el objetivo de evaluar cómo este tipo de eventos afecta a hogares, empresas, instituciones y a la economía en su conjunto.

Valor de la Energía No Suministrada
De acuerdo con el informe, el evento implicó una interrupción aproximada de 81.430 MWh de energía no suministrada. A partir de una metodología basada en el Valor de la Energía No Suministrada (VoLL, por sus siglas en inglés), los investigadores estimaron un costo económico cercano a los US$984 millones.
El VoLL corresponde a una métrica utilizada para cuantificar el costo socioeconómico asociado a las interrupciones del suministro eléctrico. En este sentido, el estudio revisa la aplicación de este indicador tanto en Chile como en otros países, destacando la importancia de contar con criterios transparentes y consistentes para valorar el impacto de la energía no suministrada.
Asimismo, la metodología propuesta incorpora diferencias entre los distintos sectores económicos, combinando los impactos directos de un apagón con las interdependencias existentes entre las actividades productivas. Según los autores, esto permite estimar con mayor precisión las pérdidas asociadas a interrupciones masivas del suministro eléctrico.
El informe sostuvo que el costo total de un blackout depende no sólo de la cantidad de energía que deja de suministrarse, sino también de los sectores afectados y del rol que estos desempeñan dentro de la economía.
Resiliencia sistémica
A partir de los resultados obtenidos, la investigación planteó la necesidad de incorporar de manera explícita la resiliencia sistémica en la planificación y regulación del sistema eléctrico chileno. En esa línea, destacó que los apagones deben abordarse como eventos de alto impacto económico y social, por lo que las inversiones destinadas a fortalecer la resiliencia deberían evaluarse considerando las pérdidas que pueden evitar frente a eventos extremos, además de sus efectos sobre las tarifas eléctricas.
Asimismo, los autores agregaron que el estudio busca aportar evidencia para apoyar la planificación y la toma de decisiones en un sistema eléctrico cada vez más complejo, vinculando aspectos técnicos, económicos y regulatorios relacionados con la continuidad y calidad del suministro.
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