El presidente de la Asociación Gremial de Pequeños y Medianos Generadores de Energía (GPM AG), Sebastián Pizarro, cuenta a Revista Electricidad que dicha entidad nació producto de una serie de reuniones que sostuvo este grupo a partir del 2010 cuyo denominador común son los desafíos que deben enfrentar en materia operacional, regulatoria y tarifaria, cuyas inquietudes pueden ser canalizadas hacia el directorio del Centro de Despacho Económico de Carga del Sistema Interconectado Central (CDEC) y autoridades competentes.

Las compañías que conforman GPM AG aportan cercan de 800 MW de potencia instalada al sistema eléctrico del país y entre ellas se encuentran Emelda, Enor Chile, Elektragen, HidroMaule, Mainco, Nueva Degan y Potencia Chile.

¿Por qué se quieren diferenciar de los más grandes generadores?

No es que queramos diferenciarnos sino que somos diferentes. Aquí te vas a encontrar con inversionistas privados, que muchas veces con sus propios recursos levantaron un proyecto de energía. Esta es la situación de varios que hoy están en el mercado, y que apostaron por él debido a la situación que estaba en su minuto. La realidad que posee cada uno de ellos es muy diferente a la de los grandes, ya que por ejemplo para entender cómo opera el CDEC o el mercado eléctrico, no es lo mismo estando en una posición de una empresa grande, que tiene un staff de profesionales que son capaces de entregar diversos informes, que la de una compañía más pequeña que tiene como equipo el dueño, los inversionistas, un gerente y un encargado del CDEC.

Si bajo dichas diferencias es difícil competir, ¿por qué aún están en el mercado?

Porque en su minuto sí fueron proyectos rentables. El mercado eléctrico siempre ha tenido una rentabilidad estable. No era buena, pero las podías proyectar a largo plazo. Y eso era así en un inicio, ya que se habló en su minuto de un sector que tenía una rentabilidad del 10%, lo cual uno podía pensar que era casi un bono. Sin embargo, la realidad de hoy es totalmente diferente porque los riesgos del mercado eléctrico han crecido enormemente.

¿Y cuáles son esos riesgos?

Por ejemplo, hoy tienes la obligación de entregar energía producida de tu central a contratos que nunca habías tomado. Por lo tanto, una instalación genera energía que es vendida al sistema, pero una parte de ella es destinada a cubrir un compromiso que nunca fue firmado por la compañía pero que se vio obligada a hacerlo.

De alguna forma sientes que las reglas del juego no eran esas y ello ocurrió porque una empresa -Campanario- quebró y los generadores debieran cumplir con los contratos establecidos con la distribuidora.

Hay empresas de la asociación, como Emelda, que firmaron un contrato y debido a dicha carga se vieron en su minuto expuestas a situaciones de mercado que no tenían previsto. Si bien en el caso de esta empresa, dicha situación fue resuelta lo cual le permitió seguir como estaba con su contrato, hay otros que nunca participaron de la licitación y hoy les toca entregar parte de su energía debido a los requerimientos de la autoridad y que están orientados a cumplir con los compromisos que tenía la empresa Campanario.

Dentro de esa línea, ¿de qué forma les puede afectar el nuevo reglamento del CDEC que tiene relación con las transferencias?

Es más o menos lo mismo que se puede enfrentar ante un generador que incumple un contrato. De alguna forma se está intentando dejar institucionalizado, que si alguien no cumple con un compromiso el resto lo asume, y eso desde el punto de vista de los generadores más pequeños, les termina por afectar la caja ya que no están participando de una licitación sino que se ven obligado a estar en ella. Lo que señalamos es que primero se establezcan licitaciones razonables, y quienes se presenten a ellas de alguna forma puedan cumplir con este compromiso.

¿Y eso no es así?

Hoy día no. En la actualidad, te presentas a una licitación y ofertas un precio. Dicho precio competitivo puede ser de cualquiera, pero es el que manda. El riesgo de una licitación es que puede ser ganada por alguien que no tenga esa capacidad para entregar dicha energía, y por lo tanto nos enfrentamos a que cuando se incumpla ese contrato el resto de los generadores tenga que asumir ese compromiso, para el caso de las distribuidoras. En ese sentido, es lo que ocurrió con Campanario, que era una central de generación de potencia cuyos costos eran elevados y que proyectaron valores mucho más bajos y que esperaban en el mercado spot hacerse un margen, lo cual fue un riesgo muy alto.

¿Hay un antes y después del caso Campanario para este sector?

Sí y lo percibimos porque existen más incertidumbres. El mercado eléctrico se ha visto como un sector donde puedes invertir. Son proyectos a 25 años, con inversiones muy altas las cuales son recuperadas en el largo plazo. Cuando te enfrentas a una situación de mercado donde las reglas del juego cambiaron- como que una compañía que no estando en una licitación termina participando en forma obligatoria de ella- esto te afecta en los flujos y en la rentabilidad. En palabras directas, te metieron la mano en el bolsillo y dejaste de recibir esa plata que te correspondía en un inicio.