Un cambio radical en su vida es lo que aprecia Romina Arancibia, una de las maestras operadoras polivalentes que se desempeña en el proyecto termosolar Cerro Dominador, que se ejecuta en la comuna de María Elena, en la Región de Antofagasta, donde es la encargada del manejo de las maquinarias que sirve para la instalación de los heliostatos que incorpora esta planta de Concentración Solar de Potencia, que será la primera de este tipo en Chile y Sudamérica, con una capacidad total instalada de 210 MW.

“Mi trabajo es operar máquinas como camiones plumas, puentes grúa, telescópicas y alza hombres. Yo solamente opero maquinarias pesadas. La mayoría de las mujeres trabaja en la fabricación e instalación de los heliostatos ubicados en el campo solar”, señala Romina, quien es oriunda de María Elena, donde vive desde que tiene tres años de edad.

Madre de dos niñas, de tres y siete años, la trabajadora es parte de las política que ha impulsado Cerro Dominador, con el “Programa Espejos”, destinado a insertar a las mujeres en la construcción de la central de Concentración Solar de Potencia, a través de una política de contratación que buscaba compatibilizar el trabajo con su calidad de jefas de hogar y madres.

Un contingente de mujeres son las que se desempeñan en la fabricación y ensamblaje de los heliostatos, que son los espejos que captarán la radiación solar para apuntarla a la torre de 250 metros de altura, donde se calentarán las sales fundidas para el proceso de generación eléctrica.

Romina señala a ELECTRICIDAD la importancia que ha tenido esta experiencia en su vida, destacando también el avance que tiene la mayor participación de las mujeres en la industria, a través del trabajo en terreno de proyectos de energía renovable.

¿Qué ha significado trabajar en un proyecto de energía como este?

Esto le dio un giro de 180 grados a mi vida, porque anteriormente era dueña de casa, lo que significó un cambio tremendo. Siempre me llamó la atención operar maquinarias, por lo que decidí postular a la empresa para ese puesto, cuando la Municipalidad de María Elena inició las ofertas de trabajo, ya que este es un proyecto innovador. Llevo dos años aquí, entrando como maestra segunda y luego me ascendieron al puesto de operadora de máquinas.

¿Cómo son las relaciones de trabajo en terreno entre mujeres y hombres dentro del proyecto?

Las mujeres son unidas, les gusta trabajar en equipo. Veo que hay otro tipo de solidaridad, porque si a una compañera se le hace difícil una labor o tiene alguna duda, las demás la ayudan. Con los compañeros de trabajo puedo decir que al principio les costó adaptarse a nosotras: algunos eran más “pesados” y otros más tímidos en el trato, mientras no faltaron los que lanzaban “piropos”, pero con el tiempo vieron que sí podemos hacer las mismas tareas, con un poco más de prolijidad, lo que los impresionaba. Ahora se produjo un acostumbramiento y ellos nos ven con un mayor respecto, como un compañero más de trabajo.

¿Cuál es su visión respecto a la participación de la mujer en el sector energético?

Es positivo darles la oportunidad a las mujeres para la construcción de este tipo de plantas innovadoras en energía renovable, porque lo que hemos aprendido nos sirve para postular a futuro a otros proyectos similares que se construyen en el norte, siendo un ejemplo que se puede replicar en otras áreas de esta industria. La certificación en labores calificadas es importante para la participación femenina, por lo que las capacitaciones inclusivas son otro aporte al país. Por eso también fue relevante el anuncio del Ministerio del Trabajo para entregar 100 certificados de continuidad laboral, a través de Chile Valora, para constatar nuestra experiencia y así postular a otros proyectos.

¿Qué le parece la iniciativa Energía +Mujer para avanzar hacia una política de mayor participación de la mujer en el sector?

Es genial, porque busca reconocer que las mujeres somos capaces de hacer cosas igual que los hombres. Esto nos hace sentirnos escuchadas, especialmente dentro de la empresa que realiza este proyecto, donde nos apoyan en las responsabilidades que tenemos, lo que lleva a tener un buen clima de trabajo. El otro tema que se debe ver es avanzar en sueldos más equitativos entre mujeres y hombres, porque en la práctica ha quedado demostrado que ambos podemos hacer el mismo trabajo que se requiere.