Vender a la red la electricidad que las personas generen en sus casas por medio de paneles solares o pagar de manera anticipada la energía eléctrica que consumiremos en el mes no es algo tan lejano, asegura en entrevista a Revista ELECTRICIDAD el especialista Severiano Leão Macedo, quien trabaja en la empresa Cisco, en la unidad de negocios de IoT (Internet of Things), con foco en el sector energético.

¿Qué beneficios proporciona la automatización en equipos como las subestaciones?
Hoy es común tener en una misma subestación, tecnologías de distintos propietarios en paralelo, que no son capaces de comunicarse unas con otras. Con las nuevas normas IEC61850, que establecen padrones para las comunicaciones IP dentro de las subestaciones, podemos tener un proceso de armonización al interior de las instalaciones. Con eso vamos a tener nuevas posibilidades de comunicación y servicios, un proceso de reducción de costos operacionales y mayor control sobre la red eléctrica, aun garantizando un incremento de la seguridad. Son beneficios que se están buscando tanto para las nuevas subestaciones como para las instalaciones actuales.

¿Cuáles son los beneficios de la automatización en el ámbito de la distribución eléctrica?
Las empresas distribuidoras, además de buscar una reducción de sus costos operacionales, tienen el desafío de bajar sus tiempos y la frecuencia de interrupción que tienen en el suministro de energía. Las smart grid (redes inteligentes) ofrecen herramientas para incrementar el nivel de información del sistema eléctrico y poder reducir esos tiempos, ofreciendo plazos de atención mejor para el usuario final.

Con redes de comunicaciones armonizadas, las distribuidoras van a poder automatizar sus procesos, recibir informaciones online de los transformadores y bancos de capacitores, regulando con más precisión el nivel de tensión suministrado a los usuarios. Se podrán identificar y atender de manera inmediata las fallas del sistema de distribución de energía. Cuando se tiene la caída de un árbol sobre alguna línea de distribución, uno se puede tardar cuatro o hasta cinco horas para identificar el punto y aislar la franja. Con las redes inteligentes la identificación de los puntos de fallas va a ser más rápida y podrán de forma automática aislar el problema afectando la menor cantidad posible de usuarios. Con eso las empresas podrán enviar equipos de mantenimiento directamente al punto para resolverlas sin tener que recorrer barrios y calles para encontrar el origen del problema.

Un segundo punto está vinculado con los medidores inteligentes, los smart meters, tanto para centros de electricidad como de gas y agua. Esto va a representar un cambio muy grande, no solo en la manera en que las empresas se relacionen con el cliente, sino también en su forma de consumo.

¿Cuál sería el impacto de estas nuevas tecnologías?
Por medio de los medidores inteligentes vamos a tener la posibilidad de hacer mediciones cada quince minutos, una hora, y con eso las empresas van a poder ofrecer a sus abonados, sus clientes, un perfil de consumo de cuenta. Por ejemplo, a través de la operadora será posible consultar el gráfico de evolución del consumo de la energía de la residencia a lo largo del día, la semana, el mes. Lo mismo para la cuenta del gas, donde en cada invierno el consumo tiende a subir mucho y solamente al final del mes nosotros percibimos qué tan cara está la cuenta. Con los medidores inteligentes la población podrá controlar mejor el consumo y evitar problemas de falta de capacidad de pago al final del mes.

Por el lado de las empresas eso puede presentar muchas oportunidades de negocios, como modelos diferenciados. Hoy es solo consumo y pago mensual, pero, por ejemplo, las operadoras de telecomunicaciones tienen varios modelos de negocios, como diversos tipos de bolsas de minutos y datos, tarificación diferenciada, etc. Con los medidores inteligentes conectados en redes armonizadas las empresas de distribución podrán ofrecer nuevos modelos de negocio, como la compra anticipada. Con un modelo prepago podremos adquirir 10 kW de energía, porque solo tengo dinero para eso. Cuando se acabe esa cantidad, automáticamente el medidor va a cortar la energía. Esa persona puede comprar 2 o 3 kW más para dos o tres días, se prende automáticamente y empieza a contar de nuevo. Por otro lado, el costo unitario de la energía prepagada tiende a ser más caro, como ocurre con el valor del minuto prepago con las operadoras.

¿Qué desafíos enfrentan las redes inteligentes con el surgimiento del Smart Metering (medición inteligente)?
Los medidores inteligentes tendrán la posibilidad de medir la energía en doble sentido, con precios que pueden cambiar a lo largo del día. Una persona que cuenta con una planta solar en su residencia puede comercializar energía durante el día en la red y en la noche consumirla. Eso es posible pero aún no es viable económicamente.