Nacida y crecida en Chiloé Macarena Álvarez, directora de Asuntos Comunitarios y Buenas Prácticas de Generadoras de Chile, reconoce haberse marcado por el rol gravitante que tuvo su abuelo materno como patriarca, por lo que reflexiona su experiencia: “Mi generación aún tiene interiorizadas muchas de las prácticas y barreras de género, convive con ellas por mucho tiempo antes de darse cuenta o de tratar de transformarlas. En esto creo que las nuevas generaciones han tenido un rol potente”.

“En este proceso de hacerme más consciente, llegué a trabajar a Generadoras y cuando comencé a conversar con las empresas sobre el tema prioritarios a trabajar, género fue de absoluto consenso. Fue un privilegio poder juntar estos intereses y desde mi trabajo poder aportar en esta línea”, relata la especialista.

Macarena es madre de Blanca y en estos días se encuentra esperando a su hijo, Pedro, que está por nacer, por lo que plantea “que se nos viene el desafío de no replicar sesgos”.

¿Cuál es su apreciación respecto de la inserción laboral de la mujer en el sector energético?

Hay barreras que son de base y que tienen que ver con los sesgos inconscientes de género, lo que condiciona la elección profesional y las aspiraciones laborales, dando como resultado la menor formación de mujeres en áreas que tradicionalmente han sido consideradas masculinas como son ingeniería, matemáticas e informática.

Aun así, mujeres que han estudiado estas carreras, a la hora de realizar búsquedas laborales se encuentran con métodos de selección y reclutamiento sin criterios de género; ausencia de incentivos dentro de las organizaciones para promover las carreras laborales de mujeres; diferencias en remuneraciones por un mismo nivel de ocupación, entre otros factores. Muchas veces las empresas nos dicen que no postulan mujeres, lo que tiene que ver con perfiles que no concilian la vida personal, familiar y laboral, además de que un alto porcentaje de mujeres que no ingresan al mercado laboral o que lo abandonan prontamente, a pesar de estudiar.

¿Cómo analiza la labor de las asociaciones gremiales de la industria en este tema?

Las asociaciones gremiales tienen un rol central en la promoción dentro de sus socios, generando espacios de discusión y trabajo conjunto, por lo que en Generadoras de Chile trabajamos con nuestras trece empresas desde la etapa de diagnóstico hasta ahora que se inicia la implementación de la iniciativa. Constituimos un grupo de trabajo que se ha reunido permanentemente en torno a talleres que realizamos con ONU Mujeres para apoyar la implementación del plan en nuestras empresas. El grupo seguirá trabajando el próximo año, en instancias que nos permitan compartir experiencias y buenas prácticas, y en acciones que definiremos como gremio.

En su experiencia personal, ¿cómo Energía +Mujer puede cambiar la cultura en el sector?

El Plan Energía + Mujer es el reflejo de un convencimiento de gran parte del sector de que es necesario pasar del diagnóstico a la acción. Este es un tema preocupante no sólo por un asunto de igualdad y derechos humanos, sino también porque tiene un fuerte impacto en el crecimiento, productividad y competitividad del país. Existe una serie de estudios nacionales e internacionales que presentan datos concretos sobre la repercusión negativa de esta baja participación: la Comisión Nacional de Productividad señala que el PIB aumentaría en promedio 0,65% por cada 100.000 mujeres que ingresaran a la fuerza laboral.

Otros estudios también levantan evidencia sobre los beneficios de contar con equipos más diversos, como mejores procesos de decisiones, fortalecimiento de equipos, mejores relaciones de las empresas con las comunidades locales, mejores insights sobre preferencia de los consumidores y mejor gobernanza corporativa, entre otros factores. Estoy convencida de que iniciativas como el Energía +Mujer es un motor de cambio en el sector, porque permitirán implementar medidas precisas que contribuyan a que más mujeres entren, rompiendo barreras arraigadas en la industria.

¿Cuáles son las expectativas a futuro que ve con esta iniciativa?

Las expectativas y desafíos son que ahora nos pongamos a trabajar en la implementación del plan y que cada empresa defina cuáles serán sus medidas. Quizás un segmento en el que podemos trabajar y hacer un gran cambio es en el 9% de operarios que trabajan en el sector energía. Si logramos que más mujeres, provenientes de los quintiles con menores ingresos, donde se concentran los mayores porcentajes de mujeres fuera del mercado laboral, entren al sector, podríamos realizar un tremendo aporte al desarrollo del país.