A fines de 2013 entró en vigencia el nuevo Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia), el cual tiene por objetivo mejorar el procedimiento de evaluación ambiental incorporando las modificaciones que introdujo la Ley 20.417, así como la regulación de la Consulta Indígena, de acuerdo con lo establecido en el Convenio 169 de la OIT.

Jorge Troncoso, director ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) conversó con ELECTRICIDAD sobre el nuevo reglamento y el proceso al cual deben someterse los proyectos para ser aprobados, así como las implicancias del mismo.

Con cerca de 20 años de experiencia en gestión ambiental, Jorge Troncoso fue entre 2002 y 2006 jefe del Departamento de Control de la Contaminación de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) y hasta abril de 2014 era gerente de Proyectos en la División Environment & Infrastructure de la empresa AMEC Internacional.

De acuerdo con sus datos, ¿cuál es el principal problema de los proyectos que se ingresan al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia)?

Uno de los principales problemas que presentan los proyectos que ingresan al Seia se relaciona con la ausencia y/o carencia de la necesaria “licencia social”, con la que deberían contar todos los proyectos de inversión, previo a iniciar los procesos de evaluación ambiental. La ausencia de una política de relacionamiento con las comunidades por parte del titular, en etapas tempranas del desarrollo de los proyectos, conlleva a que en el marco del desarrollo de los procesos de evaluación de impacto ambiental se tenga que enfrentar problemáticas que escapan al ámbito de competencia del instrumento.

¿Cómo cree usted que se pueden disminuir los niveles de conflictividad en los procesos de evaluación ambiental y evitar la judicialización?

En Chile hemos pretendido que el Seia sea el instrumento todopoderoso capaz de abordar y resolver todos los problemas ambientales, al tiempo que le hemos atribuido competencias y capacidades que la herramienta nunca ha tenido y que, por su naturaleza, no puede tener. Lo anterior, sumado al hecho de que como país aún no hemos sido capaces de potenciar con fuerza el desarrollo de los otros instrumentos consagrados en la Ley de Medio Ambiente y que acompañan la operatoria del Seia, ha llevado a que en la actualidad el instrumento se encuentre sobreexigido, estresado y un tanto desnaturalizado en el cumplimiento de su objetivo último, que no es otro que incorporar la dimensión ambiental en los proyectos de inversión a objeto de prevenir problemas ambientales a futuro.

¿Cómo cree que el nuevo Reglamento del Seia aportará para evitar los conflictos?

Los conflictos cuyos origenes se atribuyen al sistema de evaluación de impacto ambiental van a tender a disminuir solo en la medida en que el Seia efectivamente cumpla el rol que por su naturaleza le corresponde cumplir. En la medida en que como país seamos capaces de potenciar la apertura de otros espacios de involucramiento ciudadano en el ámbito de la gestión de otras políticas públicas, adicionales a los que ha abierto el Seia y otros instrumentos de la política ambiental del Estado, la presión sobre el Seia y, por ende, el nivel de conflictividad de los procesos de evaluación ambiental deberían tender a reducirse.