Un remezón al sector empresarial e industrial generó a principios de septiembre la decisión del directorio de Empresas CMPC, holding forestal y papelero ligado al grupo Matte, de paralizar las operaciones de la fábrica Papeles Río Vergara debido al incremento de los costos de producción, los cuales fueron originados por el alto precio de la energía eléctrica.

“Cuando ocurren eventos tan lamentables como el cierre de una unidad de negocio o la postergación de proyectos de inversión, como el caso de muchos proyectos mineros, estos debieran remecer a la clase política y generar conciencia a nivel político y social por los efectos sobre el desarrollo del país, que surgen a partir del rechazo a los proyectos de generación eléctrica”, enfatiza Jorge Matte, presidente de Forestal Mininco e integrante del directorio de CMPC Celulosa, quien también alerta sobre la falta de políticas públicas y una discusión que integre a todos los sectores.

Con respecto a los motivos por los que Chile vive esta situación de escasez energética, Jorge Matte explica que ello se debe a que grupos minoritarios “bien organizados” han influido demagógicamente en la población y en la clase política sobre el impacto que generan los proyectos de generación eléctrica.

Afirma que “la clase política se ha dejado influenciar e irresponsablemente no ha generado las políticas públicas que permitan la entrada de nuevos proyectos de generación al sistema”.

Un serio problema

En relación con las necesidades energéticas que presenta la actividad forestal, el presidente de Forestal Mininco señala que el costo de la energía eléctrica constituye un serio problema para diversos segmentos del sector.

Analiza que las plantas de celulosa son las únicas que se autoabastecen y son generadoras netas de energía. “Pero en el caso de los aserraderos, de los cuales hay gran número de tamaño mediano y pequeño, el costo de la electricidad es una proporción muy relevante de su costo de fabricación”.

En el caso del papel, “los niveles de precios actuales de energía comienzan a hacer prácticamente inviable la operación, y las plantas de tableros, que tienen procesos de desfibrado también se ven seriamente afectadas en su competitividad”, concluye Jorge Matte.