Paul Simons, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), se entusiasma cuando habla del desarrollo energético de Chile, especialmente en lo que es la incorporación de Energías Renovables, la generación distribuida y la creación del Coordinador Eléctrico Nacional.

Entrevistado por Revista ELECTRICIDAD el ejecutivo estadounidense señala que aún quedan algunos desafíos en materia de eficiencia energética y de flexibilidad en la operación del sistema eléctrico.

¿Cuáles son las perspectivas de la AIE en energías renovables para 2017?

Nuestro escenario prevé una desaceleración de la capacidad instalada de energía renovable en el mundo para este año, reduciendo el nivel de récord alcanzado en 2015 (de 153 GW). Eso sí luego se incrementará lentamente para llegar a los mismos niveles de 2015 en 2020, donde la energía solar y eólica representará el 75% de la nueva capacidad instalada de generación global hasta 2021.

¿Cómo ve la AIE el desarrollo de Chile en este tema?

Chile tiene una demanda de electricidad creciente, lo que crea espacio para nuevas inversiones, incluyendo energías renovables. Sin embargo, el desarrollo acelerado de la energía solar fotovoltaica y el reciente estancamiento del mercado del cobre han causado una sobreoferta de energía en algunas de estas plantas. En este sentido es bienvenido el progreso en la expansión de la red eléctrica y la integración de los dos grandes operadores de sistemas en una sola organización nacional (Coordinador Eléctrico Nacional) pues facilitará la planificación, construcción y la operación de la infraestructura requerida en el mediano plazo para la integración de energías renovables variables a la red eléctrica.

¿Qué análisis hace de la situación actual de la eficiencia energética en Chile?

La intensidad energética de Chile ha bajado en la última década, a pesar de un incremento del suministro de energía en el mismo periodo. Chile es uno de los países de vanguardia, donde se estableció una Agencia específica de Eficiencia Energética (la AChEE), pero su intensidad energética, de 0,14 toe, sigue siendo por arriba del promedio de la Ocde (0,11 toe).

¿Cree que Chile pueda avanzar en descarbonizar su matriz energética, considerando la disponibilidad del recurso hidro, solar y eólico?

A largo plazo nuestra expectativa es que la energía solar y eólica tendrán una participación más grande en la matriz energética de Chile. Nuestro informe “Renewable Energy Medium-Term Market Report” prevé que la capacidad de generación renovable en Chile se expandirá 6.000 MW en los próximos cinco años, alcanzando casi 44 TWh de generación, impulsado por los excelentes recursos y la demanda creciente. Hasta el 2021, la participación de renovables, excluyendo hidro, alcanzará alrededor de 20%, por lo que se deben prever medidas específicas para hacer el sistema suficientemente flexible para la integración de renovables variables. En Chile se debería apuntar a utilizar al máximo la flexibilidad de las plantas existentes y la expansión estratégica de la red.

¿Cómo ve la AIE la modernización en las plantas termoeléctricas en el mundo para disminuir sus emisiones de CO2?

En el largo plazo la modernización de plantas de carbón no es suficiente para limitar el incremento de la temperatura mundial debajo de los 2 grados celsius. El gas natural emite dos veces menos CO2 por unidad de energía generada y puede proveer flexibilidad para la integración de solar y eólica. Sin embargo, bajo condiciones de escenarios muy ambiciosos de carbonización, puede ser que necesitemos gas con captura y secuestro de carbono. La política energética debe mandar señales suficientemente fuertes a los inversionistas para asegurar que tanto la construcción como el uso de plantas de carbón y gas se den en un nivel que sea consistente con una trayectoria de 2 grados celsius. La regulación puede ayudar a alcanzar estas metas. El mix óptimo de políticas depende de las circunstancias nacionales y los recursos energéticos disponibles.