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Encuentro sobre descarbonización marítima reúne a actores del sector público y privado

Ene 13, 2026

En la instancia se destacó el rol de esta agenda como un factor clave de competitividad país, especialmente para una economía abierta y dependiente del comercio exterior.

La descarbonización del transporte marítimo se ha consolidado en Chile como una política de Estado, sustentada en la continuidad institucional, la coordinación público-privada y una visión de largo plazo que trasciende los ciclos políticos. Ese fue el principal mensaje del segundo encuentro de alto nivel sobre descarbonización marítima realizado recientemente en Santiago.

La instancia fue convocada por Manuia, en colaboración con Rocky Mountain Institute (RMI) y la Fundación de las Naciones Unidas (UNF), con el apoyo de Oceans5, Race to Resilience, Race to Zero y Ambition Loop.

La jornada reunió a actores del sector público y privado, quienes analizaron los desafíos y oportunidades que enfrenta Chile para sostener y profundizar su liderazgo en la transición hacia una industria marítima de bajas emisiones, tanto a nivel nacional como internacional, en un contexto marcado por retrasos en los acuerdos multilaterales y un escenario geopolítico dinámico.

Política de Estado

Uno de los ejes centrales del diálogo fue que el liderazgo de Chile en descarbonización marítima no responde a iniciativas aisladas ni a un solo gobierno, sino a una trayectoria sostenida como política de Estado. Esta se ha construido sobre marcos regulatorios robustos, una coordinación interministerial permanente y una participación consistente en los foros internacionales donde se definen las reglas del sector. Gracias a esta continuidad institucional, Chile ha logrado, pese a su tamaño, consolidar una posición creíble y respetada ante la Organización Marítima Internacional (OMI) y otros espacios multilaterales, posicionándose como un referente regional en sostenibilidad y en la transición energética aplicada al transporte marítimo.

Asimismo, se destacó que la descarbonización marítima es un factor estratégico de competitividad país. Para una economía abierta y geográficamente distante de los principales centros de consumo, reducir la huella logística no sólo es un imperativo ambiental, sino también una condición para resguardar el comercio exterior futuro y el acceso a mercados internacionales.

El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, recalcó la importancia de avanzar en este ítem para resguardar la competitividad exportadora del futuro, especialmente en sectores como la acuicultura, celulosa y otras industrias intensivas en transporte marítimo. “Fue una instancia muy valiosa, porque permitió reunir en una misma conversación a actores públicos, privados y expertos que, aunque cumplen roles distintos, forman parte de un mismo ecosistema. Espacios como este son clave para compartir experiencias, visiones y desafíos para avanzar de manera coordinada desde la ambición hacia la ejecución concreta”, destacó el secretario de Estado.

Liderazgo

El ministro también resaltó que “Chile ha construido un liderazgo reconocido en materia de transporte y descarbonización marítima, y mantenerlo requiere justamente este tipo de colaboración y trabajo conjunto, que nos permita seguir impulsando un desarrollo logístico más competitivo y sostenible para el país”.

Al respecto, Christian Csaszar, Fleet & Projects director y CEO de Ultranav Chile, sostuvo que “la descarbonización de la industria marítima es un proceso complejo que exige una estrecha colaboración entre múltiples sectores y que está íntimamente ligado a la transición energética, cuyo rumbo ya ha comenzado a trazarse. La regulación internacional llamada a impulsar inicialmente este cambio se encuentra hoy en plena discusión, y Chile debe seguir asumiendo un rol activo en su desarrollo, tanto por su impacto en el comercio exterior como por las oportunidades que la producción de combustibles sostenibles representa para el país”.

Cabe recordar que Chile presidió el Foro Internacional de Transporte (FIT) de la OCDE, logrando una declaración conjunta firmada por 11 países. En ella se estableció el compromiso de reducir en un 25% el consumo energético del sector transporte al año 2035 y de asegurar que al menos un tercio de esa energía provenga de fuentes renovables o combustibles sustentables.

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