Inversión en el sector energético: un positivo panorama

Los proyectos de generación y transmisión que están en construcción superan los US$10.000 millones, demostrando que el sector goza de buena salud para enfrentar las demandas asociadas con el crecimiento económico del país.

A los impactos del estallido social, desde octubre del año pasado, los niveles de inversión en la industria energética siguen gozando de buena salud en el corto y mediano plazo. Y es que, de acuerdo con los datos que tiene el Ministerio de Energía, los recursos movilizados en el sector habrían llegado a US$3.573 millones en 2019, superando a los US$3.125 registrados en 2018.

Esta cifra se eleva a US$9.665 millones si se consideran, a noviembre del año pasado, las 41 centrales de generación que están en construcción en el periodo 2019-2022, además de 20 obras de transmisión en construcción para el periodo 2019-2021, que suman otros US$602 millones.

Tanto en el sector público como en el privado coinciden en que estas cifras demuestran la relevancia estratégica que tiene la energía en el crecimiento del país, especialmente en la transición energética que se vive a nivel internacional con la incorporación de tecnologías de energías renovables que están aumentando su presencia en la vida cotidiana de las personas, mediante la generación distribuida con sistemas fotovoltaicos, la electromovilidad y la eficiencia energética.

El papel que el uso de la energía jugará en el futuro también se relaciona con las exigencias ciudadanas por soluciones medioambientales más limpias y eficientes, por lo que las actuales inversiones en el sector justamente van en la línea de sintonizar con las necesidades de la población, mediante la llamada electrificación de la matriz energética y su impacto en la vida de las personas.

De hecho, si se revisan los proyectos de generación que están en construcción, la pequeña escala con tecnología solar ha adquirido una mayor relevancia en la inversión sectorial, con iniciativas que se emplazan más cerca de los centros de consumo de energía dentro del sistema eléctrico, por lo que es de prever que su mayor participación tenga una mayor incidencia en el precio de la energía.

Toda esta infraestructura es necesaria para aumentar los servicios a la población, en consonancia con las metas comprometidas por el país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre la base de la mayor generación de energías renovables, razón por la cual se requiere que la industria energética siga la ruta de la legitimación social de sus proyectos para cumplir las exigencias de la ciudadanía.

De este modo, los niveles de inversiones que se muestran en la actualidad mantendrán su tendencia, especialmente considerando las necesidades del crecimiento económico a través de la demanda eléctrica.