Consumo eléctrico: el nuevo escenario

Esta industria muestra positivas experiencias en cuanto a participación ciudadana, ya sea con la política energética de largo plazo y con las reformas hechas en 2016 a la Ley de Transmisión, donde se consideró la opinión de los actores del segmento, incluidos aquellos de la sociedad civil,  además del Plan Energía +Mujer, para aumentar la participación de la mujer en la industria.

El estallido social desatado en octubre cambió el panorama en que se encontraba el país radicalmente. Y el sector eléctrico no fue eximido de esta situación, pues pasó de la discusión de la Ley corta de distribución a la aprobación express del proyecto que envió el gobierno para crear un mecanismo de estabilización de precios de las tarifas eléctricas, con lo que se congela el alza de 9,2% que debía regir este semestre, lo cual fue aprobado en el Congreso el 30 de octubre, por lo que ya es una Ley de la República.

Esta nueva medida que existe en la industria se enmarca en la nueva Agenda Social dada a conocer por el Ejecutivo, para entregar soluciones a las demandas ciudadanas frente al alza en el costo de la vida, especialmente en servicios básicos como la electricidad.

Si bien las consideraciones regulatorias de esta medida y el impacto que tiene en los costos de las empresas del sector son de primer orden, el nuevo escenario político social que se está configurando plantea la necesidad de poner a los consumidores en el centro de las iniciativas público-privadas que viene trabajando el sector.

No por nada esta industria muestra positivas experiencias en cuanto a participación ciudadana, ya sea con la política energética de largo plazo y con las reformas hechas en 2016 a la Ley de Transmisión, donde se consideró la opinión de los actores del segmento, incluidos aquellos de la sociedad civil, además del Plan Energía +Mujer, para aumentar la participación de la mujer en la industria.

Es así como en este nuevo contexto resulta vital recoger las opiniones del usuario final del sector, considerando que la transición energética les asigna un rol más proactivo, específicamente en la generación distribuida, en la medición inteligentes y en otras medidas no menos relevantes como la descarbonización y la mitigación de la contaminación en determinadas zonas del país.

Luego de la aprobación del mecanismo estabilizador de las tarifas eléctricas en el Congreso, la reforma a la distribución -con la Ley corta que se tramita en el Congreso y con el proyecto de Ley larga que el Ministerio de Energía espera ingresar el próximo año- será un prueba fundamental para lograr dar cabida a las demandas ciudadanas por un aumento en la calidad de servicio y precios más bajos, lo cual se puede conseguir en un mercado más competitivo.

La responsabilidad les compete a todos los actores de la industria. Desde la elaboración de políticas públicas que cuenten con una adecuada participación ciudadana, además de mecanismos de monitoreo para que la ciudadanía pueda hacer seguimiento de estos, pasando por el papel que cumplen las empresas y sus asociaciones gremiales, hasta los propios consumidores que no pueden restarse de este nuevo escenario.